Víctor Andrés Maldonado, Jefe de la Unidad de Cooperación para México y América Central, de la UE
“Hay que olvidarlas fronteras”
José Adán Silva
BRUSELAS, BÉLGICA.- Llueve afuera y el frío, apoyado por un viento invernal, casi congela la respiración y hiere sin piedad las orejas, narices y labios descubiertos. Algo de lástima le debió haber dado a la recepcionista del enorme edificio de la Unión Europea mi pobre inglés, que casi maternalmente tuvo que sacar de sus conocimientos almacenados quién sabe desde cuándo, unas cuantas frases de muy mal castellano que, al final, lograron mi objetivo: entrevistar a Víctor Andrés Maldonado, el Jefe de la Unidad de Cooperación para México y América Central.
Estaba solo en su oficina del sexto piso del edificio, escribiendo en la computadora enclavada a orillas de un ventanal desde donde se podía ver parte de la ciudad en lluvias.
“Llega un poco tarde”, dice de entrada, para luego saludar con su mano derecha y aclarar que Andrés no es nombre, sino apellido, y que no él no es de Bélgica, sino de España. Luego, siempre serio y muy formal, casi ceremonioso, pregunta los motivos de la entrevista y tras un par de minutos de explicación, dice “adelante, comencemos”.
Tras terminar la entrevista uno se da cuenta que este español es un ferviente creyente de la integración como panacea para salvar a los países pequeños que, como los de Centroamérica, buscan insertarse en un mercado mundial dominado por potencias. Así las cosas dice que al istmo le quedan dos opciones: se unen como región y buscan el desarrollo, o siguen como ahora y buscan la condena del subdesarrollo.
¿Por qué a una economía poderosa de países desarrollados de Europa, podría importarle lo que pase a muchos kilómetros de sus ciudades, en pequeños países tropicales cuyos nombres suenan a lejanías? “Es la política, la necesidad de tener aliados”, dice Andrés.
¿Cómo llevan ustedes las relaciones con América Central?
Llevamos unas relaciones con América Central desde hace mucho tiempo, de hecho América Central fue, a través del Diálogo de San José, el primer diálogo político que la Unión Europea tuvo con cualquier parte del mundo. Precisamente nuestro apoyo a ese diálogo político fue intentar encontrar una solución a los conflictos civiles en Centroamérica, una solución sobre la base del diálogo, con la esperanza de ponerse de acuerdo las partes enfrentadas, frente a otro tipo de alternativas más militaristas que venían de otras partes. Entonces a partir de ese momento, tenemos un diálogo político que lleva más de 20 años llevándose a cabo, que ha llevado como final a una relación muy fuerte y lazos muy estrechos. Después de la solución de los conflictos, el compromiso de Europa con América Central se puso de manifiesto con unos aportes de cooperación al desarrollo muy importantes, actualmente en el período 2000-2006, existe una cartera de proyectos en ejecución con valor de mil millones de Euros proveniente de la Unión Europea, es el nivel de gastos de cooperación al desarrollo más grande todo el mundo pér cápita, estamos hablando de 35 millones de personas en Centroamérica, eso demuestra nuestra voluntad de estar presente en la región y acompañar después de la paz el proceso de desarrollo, reconstrucción y democratización de los países centroamericanos.
¿Y responde América Central a las expectativas políticas y de desarrollo por la que ustedes han apostado?
Estamos satisfechos, América Central, en principio se ha mostrado siempre muy cooperante para desarrollar y mantener esas relaciones, nuestra expectativas es que se mantengan esos mismos niveles de cooperación. Recientemente para reforzar esas relaciones hemos negociado y estaba en proceso de ratificación, un acuerdo de diálogo político de cooperación que fortalecería aún más la relación, y el siguiente paso sería tener un acuerdo de asociación con América Central, para eso le faltaría la parte comercial. Para llevar a cabo esta negociación a buen término, en Guadalajara, México, en la Cumbre de Jefes de Estado de América Latina y Europa, y América Central y Unión Europea, buscamos establecer un camino posible para llegar a ese acuerdo: ese camino posible pasa por una evaluación de la integración regional. Nosotros queremos negociar de región a región, no queremos negociar individualmente o unilateralmente, lo haremos como región, además, para nosotros la integración regional demuestra que América Central ha llegado a una madurez política y económica y que es el camino más factible para unos países pequeños, que pueden permitirse ampliar sus mercados, a sus empresas, para hacerlas más competitivas, a sus ciudadanos para que puedan emigrar y trabajar en aquellos lugares donde encuentren mejores ofertas.
¿Centroamérica ha dado esos pasos hacia la integración que ustedes buscan?
Nosotros tenemos confianza en que el proceso de integración regional no tiene vuelta atrás, el ejemplo que tenemos ahora es la disminución de los puestos fronterizos entre Guatemala y El Salvador. Nuestra esperanza es que esa unión aduanera se extienda a Honduras, Nicaragua y Costa Rica, y de ser posible a Panamá; evidentemente los procesos de integración no son fáciles y llevan tiempo de maduración y sobre todo requieren una gran voluntad política de ir hacia delante, creemos que es el momento de América Central de alcanzar esa masa crítica de integración precisamente para que los agentes sociales, tanto económicos, como sindicatos, empresarios y ciudadanía en general, hagan imposible esa marcha atrás en ese proceso, es decir que llegue el momento en que un empresario nicaragüense vea el mercado latinoamericano tan doméstico como suyo propio, ese será el momento entonces que la dinámica va cambiar, va haber una mejor seguridad en las inversiones, va una mayor seguridad en la aplicación de las normas y por lo tanto lo que va producirse es más inversiones tanto nacionales como centroamericanas y del exterior.
Honduras y Nicaragua tienen un juicio en La Haya por diferendos territoriales; Nicaragua históricamente ha tenido problemas con Costa Rica por el Río San Juan, El Salvador tiene problemas de fronteras con Honduras y Guatemala ¿Cómo superar esas diferencias por motivos territoriales y políticos para alcanzar la integración regional?
Precisamente la respuesta es el debate regional. Le pondré un ejemplo. Entre España y Portugal hay como 30 o 40 kilómetros en los cuales no hay fronteras desde hace 300 años. Actualmente, debido a la integración europea, a nadie le importa que haya o no haya fronteras, porque hoy en día uno puede pasar de Portugal a España y viceversa sin pasar por trámites aduaneros o policial, a nadie le importan las fronteras. Lo mismo le pasará a Centroamérica en el momento que exista un bloque común, en el cual cualquier empresario pueda actuar en Nicaragua, Honduras y El Salvador. El hecho que haya o no fronteras no es elemento significativo, es un elemento que no tiene más importancia. En el momento que un salvadoreño pueda establecerse en Honduras, libremente, sin ningún tipo de control fronterizo, o de control de otro tipo, pues entonces dará igual que no existan fronteras políticas. La solución a los problemas fronterizos pasa por la integración, no debería ser un impedimento, sino la solución a los problemas. Cuando cualquier barco pueda transitar libremente en el Río San Juan, en un proceso de integración, a nadie le interesarán ya los problemas actuales entre Nicaragua y Costa Rica por el Río San Juan. Hay que olvidar las fronteras.
¿Han calculado ustedes con ese proceso de integración, a dónde llegaría Centroamérica en los próximos 20 años?
Sí, y es fácil predecir: si no existe la integración centroamericana en muy pocos años, evidentemente en un mundo globalizado en el cual existen grandes potencias económicas y comerciales, la probabilidad de competencia, de sobrevivencia de las empresas centroamericanas, es mucho menor. Eso haría que no hayan inversiones a largo plazo, haya menos competitividad y por tanto las tasas de crecimiento serían menores, y eso significará un nivel de desarrollo mucho menor de lo que necesita ahora para establecerse.
Ahora mismo Centroamérica es un mercado pequeño, con una situación económica dispareja entre sus países, Nicaragua más pobre que Costa Rica, Panamá más fuerte que Honduras, El Salvador más pujante que Guatemala ¿es eso un impedimento para la integración centroamericana?
Las diferencias del desarrollo no tienen porqué ser necesariamente un impedimento para la integración, y el ejemplo es la Unión Europea. La diferencia de desarrollo entre Alemania y España son incluso actualmente evidente, pero lo eran mucho más en 1986, y sin embargo ha habido un desarrollo de España que se ha acercado al nivel de Alemania. La equiparación no es hacia una media, es hacia arriba, evidentemente en la Unión Europea ha habido una política de transferencia de fondos, eso es un elemento importante, una política de ayuda de los países más ricos a los menos ricos, pero también es verdad que el hecho que no haya fronteras significa que las inversiones se van a situar en aquellos lugares donde haya menor competitividad, ya sea porque los costos salariales son menores y por ende va permitir un mayor desarrollo, o porque hay un mayor nivel de educación. Creemos que la disparidad de economías no es un impedimento para la integración, sino más bien un incentivo para que las partes más desarrolladas de Centroamérica se desarrollen más y ayuden a las menos desarrolladas.
¿Qué gana la Unión Europea con una relación de este tipo, con una región como Centroamérica que no aporta riquezas económicas ni influencias políticas?
Nosotros creemos que tenemos valores comunes con toda América Latina. En un mundo multilateral, multipolar, para nosotros tener aliados que defiendan nuestros valores de democracia, derechos humanos y Estado de Derecho en el mundo, es muy importante y aunque son cinco o seis países pequeños, son países que tienen un voto en la Asamblea General de las Naciones Unidas. En foros internacionales pueden tener un peso a la hora de determinar que nuestras propuestas sean aceptadas, por todo eso nos parece que Centroamérica y en general América Latina, son países que son los más cercanos a nivel de valores que tenemos con la Unión Europea, es con quien tenemos una facilidad de contactos políticos mayores. Nos pueden ayudar mucho a defender nuestras posiciones. Por ejemplo, el tema del protocolo de Kioto, el tema del desarme nuclear, la lucha contra el terrorismo, entonces son elementos que aunque a primera vista parecen simples, son fundamentales. Nosotros no medimos tanto la afinidad con un país por su potencia económica, sino por su afinidad cultural, por sus valores, y Centroamérica por eso es muy importante para nosotros.
Les preocupa lasituación de Nicaragua
La política no podía pasar inadvertida para alguien que, como Víctor Andrés Maldonado, vive monitoreando las noticias sobre Centroamérica y México. Fue así como se enteró de la difícil situación política por la que atraviesa el país debido a los pactos entre el Partido Liberal Constitucionalista y el Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Para lograr un buen desarrollo en Centroamérica se necesita, aparte de políticas económicas y proyectos de integración, un clima de estabilidad política. En Nicaragua constantemente se pasa una crisis por pleitos políticos ¿Pueden ustedes incidir de alguna forma en los países centroamericanos para buscar ese clima político estable que necesita una región que busca el desarrollo?
Sí, evidentemente damos un seguimiento a la situación económica y política de cada país, por ejemplo, en el caso de Nicaragua estamos siguiendo muy de cerca las evoluciones que están pasando en los últimos meses. Vemos con preocupación, como lo hemos manifestado a nivel de Unión Europea y Comisión Europea, el hecho de la politización de las instituciones. Hay necesidad del fortalecimiento de las instituciones del Estado de Nicaragua, en particular la independencia de la justicia. Lo manifestamos como Grupo Consultivo, y lo seguiremos manifestando. Nos parece fundamental, es la única manera para que la democracia y los valores de los derechos humanos se fortalezcan, es decir, que haya independencia judicial y eficiencia y eficacia del aparato del Estado.
Vemos con preocupación los procesos internos, nosotros como Comisión nunca vamos a entrar en las luchas política internas, esas son situaciones que les toca a los nicaragüenses decidir, pero dentro de ese marco de cooperación, a medida que el desarrollo político y económico de cada país va ocurriendo, nuestra cooperación la adecuamos a las necesidades del país, y si un país como Nicaragua dice que necesita una ayuda para fortalecer la justicia, nosotros intentamos acordar programas con los gobiernos, pero si ellos no dan garantías de que realmente van a impulsar los proyectos, o al final no cumplen las metas, nosotros no desembolsamos nada.

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