Maestros
Alfonso José Goussen Calderón
En recientes declaraciones públicas del señor Presidente de la República he notado y comprobado que, al igual que sus ministros, continúa mintiéndole al pueblo nicaragüense, en especial al magisterio nacional. Le pregunto al señor Presidente: ¿quién lo asesora sobre la problemática salarial de los maestros? Basta con llamar al azar a cualquier maestro nicaragüense para verificar el salario mensual que devengan. Para el caso, mi esposa es maestra y en su colilla de pago refleja un pago de mil 305 en su salario básico y no de mil 900.
Por esta razón, insto al magisterio nacional sin distingo de colores políticos, a mantenerse unidos y firmes en su justo reclamo de tener un salario básico y digno. No es posible que en este siglo XXI un maestro siga ganando un mísero salario, mientras en otras esferas estatales los funcionarios y empleados gocen de altísimos sueldos. Los maestros deben luchar, ya que todos los padres de familia estamos solidarios con su justo reclamo.
Con 41 años de ejercicio docente, siempre pregoné a mis compañeros de labores que en esta lucha magisterial las acciones de protestas debían realizarse de forma gremial y no presentarse divididos (andenistas y los otros). Es más, aconsejé también y sigo insistiendo en que la lucha no se la deben dejar sólo a los dirigentes sindicales, ya que en estos últimos hay oportunistas que traicionan a la mayoría para lograr beneficios personales.
Finalmente, quiero recomendar a los distinguidos maestros de Nicaragua que repasen las luchas salariales de los maestros hondureños y costarricenses en las que por estar siempre unidos de manera gremial, alcanzaron el éxito en sus respectivos países.
Maestro

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