Matan a un joven de múltiples machetazos
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Estos objetos fueron encontrados por la Policía Nacional en el lugar donde mataron a William Santana Sánchez.
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Carlos Martínez Morán
El camino de la delincuencia y drogadicción condujeron a un joven de 17 años a un trágico final. La madrugada de ayer fue ultimado con múltiples heridas de arma cortopunzante y golpes en la cabeza y diferentes partes del cuerpo, por sujetos que hasta ayer tarde la Policía no había podido plenamente identificar.
El joven respondía al nombre de William Bruklin Santana Sánchez, quien la madrugada de ayer fue encontrado muerto en una calle del barrio Javier Saballos, en el municipio de Mateare.
Presentaba múltiples heridas de arma blanca en los costados y golpes en la cabeza, por lo que la Policía presume que fue agredido por varias personas.
Hasta ayer tarde no se había logrado precisar a los autores de este hecho, pero los investigadores sospechan que el móvil es una pasada de cuentas de un grupo de delincuentes de ese lugar, con quienes hace unos días el ahora fallecido sostuvo un violento altercado por la distribución de unos objetos que habían robado.
“Hemos podido conocer que este muchacho, hace unos días, se les fue arriba a otros jóvenes con quien parece había realizado un robo y éstos lo sentenciaron a muerte. Pero todavía estamos investigando y es probable que el curso de las investigaciones varíen un poco”, indicó el jefe de la Policía del municipio de Mateare, teniente Luis Marenco.
El cadáver del joven fue encontrado al centro de una calle que se encuentra detrás del colegio San Francisco Javier, Fe y Alegría. Vecinos de ese sector informaron que el crimen se produjo a eso de las 3:30 a.m., pues a esa hora escucharon un gran alboroto, similar a una trifulca callejera.
“Se escuchaban gritos que decían dale, dale, puyalo, dale que no se vaya”, indicó una señora que prefirió el anonimato.
Nadie salió a ver lo que ocurría por temor a ser agredido y porque la calle estaba totalmente oscura.
Los vecinos también informaron que en medio de los gritos se escucharon los lamentos de la víctima, pidiendo que no lo mataran.

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