No todo le salió bien en chicago
Sosa, mentiroso
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Cosechó lo que sembró a través de los últimos diez años |
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Sammy Sosa tuvo grandes momentos con los Cachorros de Chicago, pero ahora deja el equipo no de la mejor manera.
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Gene Wojciechowski Chicago/ESPN the magazine
Hace casi diez meses Sammy Sosa entró a una sala de entrevistas, sonrió y dijo que el 2004 sería el año de los Cachorros de Chicago.
“Sé que tenemos todo, tomará de todas las partes para poder ganar”, dijo Sosa horas antes del partido inaugural.
Sosa estaba siendo él mismo ese día, no arrogante pero casi. Sus antebrazos y muñecas estaban vendadas a su estilo.
Luego prosiguió hablando de cómo el equipo era “genial”, y de la “responsabilidad” que tenían tanto él como sus compañeros.
UN ADIÓS ANTICIPADO
Unos minutos más tarde terminó la conferencia de prensa, agarró su botella de agua que estaba sobre la mesa y volvió al clubhouse de la visita. Nadie lo sabía en ese momento, pero el adiós de Sammy había comenzado.
Sosa dejó de ser un Cachorro. En su lugar, retornará a la Liga Americana, donde comenzó su carrera en 1989. Necesitará de dos camiones para mudar sus pertenencias. Una para su trono y sus discos compactos y otro para su ego.
La única verdad es que las 13 temporadas de Sosa con los Cachorros terminó meses antes de que firmara con los Orioles el viernes. Terminó el 3 de octubre del 2004.
NO JUGÓ ÚLTIMO PARTIDO
Yo estaba presente aquel ultimo día. Sosa no estaba entre los titulares, y se había ido del estadio 15 minutos después del primer lanzamiento. Los Cachorros ganaron su juego número 89 y Greg Maddux ganó su juego 16.
Aquel día se hizo evidente que el autoproclamado gladiador tenía una piel fina, y era no sólo un hipócrita, si no también un mentiroso.
Uno tenía que estar allí presente para entender la traición.
Uno tenía que ver las expresiones incrédulas de los compañeros de Sosa al llegar a un vestuario vacío con las casacas de Sosa colgando con una C de capitán grabada en ellas.
El manager general debió recomponerse para poder afrontar a la prensa y explicar la huida de Sosa. Y el manager Dusty Baker lo expresó más claramente: “Esto nunca me ha pasado”.
Sosa abandonó a los Cachorros porque estaba descontento con un comentario de Baker previo al encuentro, en el cual el manager le sugirió que “llegué en plenitud física y mental a la próxima pretemporada”.
Sosa luego le dijo al Chicago Sun-Times que “resentía la inferencia de que no estaba preparado”.
El mismo Sosa que una vez dijo “agradecer a Dios por la oportunidad”.
Esa declaración me olió a indicaciones del agente. En esa misma entrevista Sosa dijo que no había dejado el campo hasta la séptima entrada.
Oops. Los Cachorros tenían su huida en las cámaras de seguridad. Fueron 13 minutos después del primer lanzamiento.
Sosa no podía coexistir con Baker, un manager que protegió al “gladiador” hasta tal punto de dañar su propia credibilidad. Pero cuando uno promedia 55 jonrones por año, como lo hizo él entre 1998 y el 2003, los conflictos de personalidad se pueden superar. Aunque no se pudo en el 2004.
¿POR QUÉ SE FUE?
¿Quieren saber por qué Sosa no es más un Cachorro? Porque se olvidó de que está en una ciudad que puede tolerar las derrotas, pero no a los fraudes.
Si Sosa hubiese querido reparar sus malas decisiones del pasado, todavía seguiría siendo un Cachorro. Sin embargo un agente de Sosa dijo hace unos días que “merece algo mejor”.
EL ÚLTIMO JUEGO
El ultimo partido de Sosa en el campo de juego como Cachorro fue testigo de un jonrón y un ponche.
Ahora lleva su talento disminuido a Baltimore, donde algunos de los fanáticos más discernientes esperan.
¿Qué pasará si ellos también abuchean?
Ya puedo escuchar a Sosa. Protestará acerca de la alineación de los Orioles. Sosa tenía algo que probar en Chicago, pero eligió la manera fácil de acabar con todo.
Se fue. Una vez más.

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