SáBADO 29 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23707 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Elecciones en Irak

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Peter Brennan

Mañana 30 de enero, un año y diez meses después de que fueran liberados de la tiranía de Saddam Hussein, los iraquíes acudirán a las urnas para tomar el primer paso decisivo hacia la creación de una sociedad libre y democrática tal como lo desea una gran mayoría. Los ciudadanos iraquíes podrán depositar sus votos en centros de votación en todo Irak y alrededor del mundo, y realizar así su contribución individual a la democratización de Irak. Por fin, 30 años después de una pesadilla de represión, tortura y asesinato, el pueblo de Irak comenzará a tener control de su propia vida y futuro.

De principio a fin las elecciones las dirigen los iraquíes, para los iraquíes. La Comisión Electoral Independiente de Irak ha certificado a unos 111 partidos políticos, coaliciones y personas que competirán por las 275 bancas de la Asamblea Nacional Interina. La Asamblea elegirá a su vez un presidente y dos vicepresidentes, quienes designarán a continuación a un primer ministro. La Asamblea Nacional Interina redactará también una Constitución que será sometida a la aprobación pública en un referendo que tendrá lugar en octubre del 2005. Para diciembre del 2005 los iraquíes regresarán a las urnas para elegir un nuevo Gobierno nacional bajo los auspicios de la Constitución recién promulgada.

En las elecciones de mañana elegirán además a los representantes de los 18 consejos provinciales de Irak y de la Asamblea Nacional Curda, ampliando e inculcando así la democracia aún más profundamente en la estructura social iraquí.

Hay mucho en juego y el mundo lo entiende claramente. Cuando las encuestas muestran que la gran mayoría de iraquíes desea votar en estas elecciones, los enemigos de un Irak libre, estable y próspero saben que no tienen cabida en un futuro de libertad. La prueba de su furia se plasma con sus coches cargados de bombas, asesinatos, secuestros e intimidación. Desdichadamente, a medida que se acerquen las elecciones esa violencia seguramente aumentará. Todo iraquí en edad de votar, sin importar su religión o etnia, debe decidir si votar para que su país avance en el camino de la libertad o en cambio ceder a las amenazas y opresión de quienes buscan socavar el futuro de Irak.

En víspera de las elecciones, gente de todas partes se puede sentir animada al ver el coraje que demuestran a diario los iraquíes comunes y corrientes. Los verdaderos patriotas iraquíes son los que despiertan cada mañana y van a trabajar por un futuro mejor. Son las personas que hacen cola para convertirse en agentes de policía y guardias nacionales, aunque sus conocidos hayan sido secuestrados y asesinados. Son las personas que se dirigen en automóvil a sus oficinas, pasando por los mismos puestos de control donde suicidas detonaron bombas y mataron a víctimas inocentes el día anterior. Son los iraquíes que se ocupan de los niños huérfanos, rehabilitan cloacas y plantas eléctricas, construyen carreteras nuevas, enseñan en las escuelas y trabajan por un futuro más dichoso. A medida que hacen realidad sus esperanzas y aspiraciones por un mejor Irak mediante las elecciones, merecen el respeto y apoyo pleno del mundo.

El establecimiento de la democracia que desea la mayoría de los iraquíes exigirá empeño y paciencia. Exigirá firmeza frente a quienes apoyan aplazar las elecciones. A estas alturas una demora no haría más que alentar a las fuerzas de la destrucción y la desesperación. Por el contrario, unas elecciones exitosas asestarán un duro golpe a esas fuerzas. Si el pueblo iraquí tiene la valentía de ir hacia adelante y emitir su voto a favor de un Irak democrático, entonces nosotros también debemos demostrar esa misma determinación, apoyando sus esfuerzos en este próximo desafío que afrontan: la transición a la democracia.

El autor es Encargado de Negocios de la Embajada de EE.UU. en Nicaragua.
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