SáBADO 29 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23707 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Un gobierno local diferente

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Ana María Ch. de Holmann

Escribió mi padre, Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, una reseña histórica de San Juan del Sur que fue publicada en este Diario LA PRENSA el 24 de junio de 1951, con motivo de celebrarse el primer centenario de haber sido elevado a ciudad. El artículo comienza así: “Dedicado a mi nieto Eduardo Holmann Chamorro, Ciudadano de San Juan del Sur”.

Mi padre tuvo una visión futurista puesto que el sábado 22 de enero corriente este ciudadano recibió la banda de alcalde de este puerto, prometiendo gobernar con un estilo nuevo y diferente: “Un gobierno que signifique cambio, un gobierno que le cambie la cara a San Juan del Sur. Un gobierno basado en tres pilares: honestidad, transparencia y participación ciudadana”.

Al inicio de la celebración del traspaso de la Alcaldía de San Juan del Sur, se invocó al Espíritu Santo de manera ecuménica, ya que ambos pastores invocaron a Dios: el párroco de la Iglesia Católica, presbítero Arturo Zambrano, cantó la invocación a capela y luego el pastor evangélico Mario Mora también oró por el buen gobierno municipal.

El nuevo alcalde comenzó su discurso pidiéndole a Dios: “Para que me ayude a gobernar de una manera justa, honrada y sabia”. Y continuó recordando a las personalidades de este puerto: “A mi papá, Carlos Holmann Thompson, quien junto con mi mamá que está aquí presente son la razón de mi existir y la razón de estar aquí”. Recordó también a su primera maestra, la niña Chepita Sandoval, quien le enseñó sus primeras letras; a sus compañeros de colegio de este puerto quienes también se sienten comprometidos en esta tarea que no será fácil, pero que todos juntos lo lograrán, pues será un esfuerzo en conjunto. El proyecto se llevará a cabo desde dentro y desde fuera, unidos con la cooperación de los comercios, dueños de bares, hoteleros, pescadores y hermanamientos del puerto; y con la ayuda de la población y otros entes gubernamentales poder superar el desempleo, y la pobreza, generando trabajo y empleo, y así mejorar la economía de este puerto, el que tiene un potencial turístico no imaginable. De esta manera San Juan del Sur llegará a ocupar un lugar especial en los destinos turísticos más elegidos del mundo.

Para lograr este objetivo se está elaborando un plan integral de desarrollo, tanto económico como social: orden, limpieza, salubridad y seguridad. Para la niñez y la juventud ofreció salud y deportes, que es lo que guarda a los jóvenes de todos los vicios; promover el arte, la cultura y la historia, de lo que están llenas las páginas de este puerto desde su fundación, el que mencionan las cartas marítimas más antiguas.

Eduardo, en su discurso citó un párrafo de la carta que recibió de su maestro y amigo el sacerdote jesuita Álvaro Argüello Hurtado, quien menciona sus valores y atributos de servicio y sensibilidad social y cívica:

“Pero más que todo, los sanjuaneños pusieron sus esperanzas y confianza en vos. A ese pueblo te debes y espero que con inteligencia, competencia y honradez, junto con ellos, mejores su dignidad y bienestar material. Míralo así, un reto que pondrá a prueba tus capacidades y voluntad de servir, tus ideales y calidad humana. Has luchado por la libertad y justicia y padecido por ello —recuerdo cuando te vi preso en la vieja central de policía, allá por septiembre del 78— (su hermano Gustavo Argüello fue capturado conmigo y luego torturado y asesinado). Ahora es otro el juego, pero la causa sigue siendo la de la liberación integral de los nicas, todos, pero especialmente, de los nicas empobrecidos.

¡Éste es el reto! Con la ayuda y confianza en Dios, sé que lo lograrás. No será fácil. Por eso es reto. Pero servir, te desarrollará como persona humana y cristiana”.

Yo también estoy segura de que Eduardo cumplirá estos compromisos porque sé del espíritu de servicio y del amor a este puerto y sé que este amor le moverá a hacer el cambio. Le decía ese día el capitán Salomón Dangla, auténtico sanjuaneño: “Capitán, ahora tendrá que navegar en tierra ...”

¡Y todos al timón para llevar este barco a buen puerto, ya en bajamar, ya en alta mar!

La autora es columnista de LA PRENSA.
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