EE.UU. sospechaque el Ejército “traiciona” a Bolaños
 |
Pide a Nicaragua que investigue Sam-7 perdidos |
EFE- AFP
WASHINGTON.- Estados Unidos pidió al Gobierno de Nicaragua que investigue si hay misiles tierra-aire que datan de la lucha entre grupos contras y los sandinistas en la década del 80, que puedan haberse “perdido” o haber caído “en manos equivocadas”, dijo ayer el Departamento de Estado.
Informes “indican que hay acusaciones de que puede haber reservas (de dichos misiles) en posesión de las fuerzas armadas u otras partes”, dijo a la prensa el portavoz Richard Boucher, interrogado sobre el asunto.
Estados Unidos teme que elementos del Ejército nicaragüense estén ocultando misiles Sam-7 no contabilizados por los inspectores internacionales y que puedan caer en manos terroristas, informó por su parte el diario “The Washington Times” en la portada de su edición de ayer.
La alarma, según el rotativo de Washington, surgió después que la Policía de Nicaragua, con ayuda de Estados Unidos, realizó una redada en la que evitó la venta en el mercado negro de uno de estos misiles portátiles, capaces de derribar aviones comerciales.
Durante la operación, llevada a cabo a principios de mes en un taller de reparación de aires acondicionados en Managua, las autoridades policiales confiscaron un misil Sam-7 de fabricación soviética que intentaban vender tres nicaragüenses a un policía encubierto, indicó el diario.
“Esto demuestra que misiles como éstos pueden comprarse en el mercado abierto, y destaca la necesidad de una mayor cooperación internacional para eliminarlos”, indicó un comunicado del Gobierno estadounidense enviado al diario.
Funcionarios estadounidenses, que pidieron el anonimato, dijeron a “The Washington Times” que se teme que los misiles han sido suministrados por elementos del Ejército nicaragüense.
Quienes intentaban la venta, agregó el rotativo, exigían “varios centenares de miles de dólares por cada misil”.
Se desconoce si los inculpados, que posteriormente fueron puestos en libertad bajo fianza por un juez de Managua, habían logrado vender antes de su detención otros Sam-7, que pesan unos nueve kilos y tienen un alcance de hasta 4,575 metros.
Según las autoridades nicaragüenses, los detenidos pensaron que estaban vendiendo los misiles a grupos insurgentes de Colombia, pero “estaban dispuestos a venderlos a terroristas islámicos”, lo que disparó la alarma en Washington.
Uno de los argumentos que ha tenido el Gobierno de Nicaragua que preside Enrique Bolaños para destruir los Sam-7 que se encuentran en los inventarios del Ejército, es el peligro que se corre de que éstos caigan en manos de terroristas.
El año pasado Bolaños ordenó la destrucción de 1,000 de los 2,100 cohetes que el Ejército tiene como remanente del conflicto interno armado, y no se descarta que este año solicite permiso al parlamento para continuar eliminando ese armamento.
DESCONFIANZA
“Algunos miembros del Gobierno” del Presidente de EE.UU., George W. Bush, “sospechan que el Ejército está traicionando a Bolaños”, dijo el diario The Washington Times, al referirse al interés del mandatario nicaragüense en destruir los cohetes tierra-aire Sam-7 en poder del Ejército de Nicaragua.

|