Zona de strikes
¿Y ahora?
Edgard Rodríguez C.
El equipo de beisbol de León, tan grande como la historia misma, lo único que merece es admiración y respeto.
Los felinos entraban pisando fuerte a la historia del beisbol profesional pinolero, y poner en duda la legitimidad de su título, no sólo sería una falta de respeto a un equipo que se partió el alma en el terreno de juego, sino una actitud mezquina de quienes son incapaces de reconocer la grandeza de una tropa a la cual el sacrificio la convirtió en una sólida máquina construida para saltar sobre las adversidades.
Y mientras eso ocurría anoche en Chinandega, los locales observaban con pesar, cómo se extendía a 31 la hilera de años sin capturar un título.
Pero más allá de la celebración leonesa que debe haberse extendido hasta esta mañana y de la frustración de los chinandeganos, que anoche saltaron en busca de culpables, hay muchos cabos sueltos que aún tiene que unir la presidencia de la Liga Profesional.
La actitud de los jugadores del Bóer en el partido del 15 de enero, merece una revisión. Nadie ha dicho que hay que enviar al paredón a alguien. Se ha dicho que se investigue. La propia directiva del Bóer lo ha pedido, y también lo ha pedido León.
“Hay que investigar y aclarar todo”, dijo el primer comisionado Edwin Cordero.
Enrique Gasteazoro, presidente de la LNBP, ha dicho que desde hoy comenzará a citar a personas que han sido objeto de acusaciones, o que podrían contribuir a aclarar las cosas.
Ojalá Gasteazoro sea diligente, pero sobre todo más preciso que como estuvo la tarde del martes, cuando presionado por la posición de León, de no jugar si estaba presente el árbitro Jason Kleine, no sólo pidió a jugadores testigos de la implicación de Kleine que no atestiguarán, sino que sacó un comunicado que quedó lejos de decir la verdad.
Las crisis no sólo denotan dificultades en el desarrollo de una empresa. Son también oportunidades para crecer. Ojalá la gente de la LNBP lo entienda y asuma su responsabilidad de forma clara y sin manipulaciones.

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