León como David, creció y mató
“Goliath” derribado
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Se coronan contra los pronósticos |
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Eduardo Montealegre entrega el trofeo de campeones, al primer comisionado Edwin Cordero y al mentor Noel Areas.
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Edgard Tijerino M.
En Chinandega, hablar de beisbol, está prohibido. Equivale a ser masoquista.
El año pasado, el equipo que representa a la ciudad, estaba a un paso de atrapar el banderín, pero con un pitcheo mortificante del zurdo Asdrudes Flores en el sexto juego, y un jonrón restaura “cadáveres” de Norman Cardoze en el duelo de vencer o morir, el San Fernando robó el botín.
Ahora, fueron los leones quienes le sacaron a Chinandega el título del bolsillo. Un resurgimiento espectacular en el sexto juego, les permitió voltear un marcador adverso de 4 por 1, y esas 12 piedras disparadas hacia la cabeza, derribaron al “Goliath” del torneo y lo colocaron de rodillas, sangrando por múltiples heridas, pidiendo a gritos una ambulancia, y terminando en un ataúd.
CULPA DEL CHINANDEGA
¿Qué fue cierto de todo lo señalado en los cálculos previos?
El poder del Chinandega, será decisivo. Falso. Chinandega hizo uso de su poder en los dos estadios con seis jonrones, pero no llegó a producir lo suficiente. La cantidad de posibilidades que malograron con las bases llenas o con gente en posición anotadora, provoca escalofríos.
León en cambio, sacando del closet un poder oculto disparando 3 jonrones —uno más que su total en la campaña de 48 juegos— y aprovechó al máximo muchas ocasiones. Además, en la mayoría de los casos, no perdonó las fallas de los fildeadores naranjeros. Su efectividad en ese aspecto, fue impresionante.
Con Vicente Padilla, Oswaldo Mairena y William Juárez, Chinandega mostraba una gran ventaja en la rotación de abridores y Lenín Picota, tendría que resignarse a ser el cuarto abridor con Olman Rostrán viendo los toros de largo.
CÁLCULO EQUIVOCADO
Mairena se accidentó, William Juárez no pudo conseguir contrarreloj la forma física y el dominio requerido, y hasta Padilla atravesó dificultades pese a ser el ganador de dos juegos. Ni siquiera el gran pitcheo de Picota construyendo un no hitter, agrietó la fe mueve montañas y capacidad de recuperación de los leones.
Gonzalo López supo fajarse de acuerdo a las exigencias, Miguel Pérez logró restablecerse y Villalón se inspiró sin leer a Rubén, en tanto el bullpen de Noel, con Arián Cruz al frente y el apoyo de Donald Calderón, fue más solvente que el tan promocionado de Chinandega, con Boanerges Espinoza y Oscar Pantoja como pilares fundamentales.
ESCUCHEN PERONO CREAN
León no tuvo un bateador de trescientos en la temporada, y Chinandega presentaba tres en su line-up, entre ellos al líder en average Adolfo Matamoros, bateador de asombrosas cifras: 378 puntos. Los otros dos eran Freddy Chévez y Edgard López. Sin duda, esa ventaja tenía significado.
Hey, alguien cambió los bates de Matamoros y Chévez por unos de gelatina. El manager Roberto Kelly llegó a perder la paciencia, y en ciertos momentos los envió al banco por su poca utilidad, en tanto, Henry Roa que no pudo conseguir su ritmo en la campaña, estuvo super agitado bombardeando el pitcheo enemigo y fue factor importante, como siempre lo ha sido.
Pensamos que el infield de Chinandega, como simplificador, sería clave, pero también las imágenes fueron cambiadas. La solidez y precisión fue de los leones, que incluso, jugaron y limpio y realizaron tres doble plays en el último juego.
Desde la época en que Diógenes andaba con su lámpara, no hay nada escrito en el beisbol. Ganan sí, quienes saben ganar, como los leones.

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