Ambiente tenso en juicio al asesino de María José Bravo
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eugenio hernández (Izqda.) a quien se conoce ya como “El Matón de El Ayote”, lucía impasible durante la audiencia de ayer.
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Elízabeth Romero
En un ambiente tenso se desarrollaba anoche el juicio oral y público en contra de Eugenio Hernández González, ex alcalde de El Ayote por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), autor del disparo que segó la vida de la corresponsal de LA PRENSA y diario Hoy, María José Bravo.
Mientras periodistas locales y nacionales, así como representantes de organismos que trabajan con la niñez, asistieron al recinto judicial para demandar castigo para el asesino de María José, unas 100 personas traídas en camiones desde El Ayote permanecieron al este del complejo judicial, en apoyo al victimario.
Los allegados a Hernández permanecieron apostados frente a la casa de la cónyuge del imputado, Juana Duarte, y permanecieron con actitud desafiante en contra de los periodistas y familiares de la víctima, que salían del recinto donde se celebraba el juicio.
Al recinto judicial ingresó el hermano de Hernández, junto a un pequeño grupo de sus amistades, quienes a un lado de sus camisas colocaron papeles en los cuales se leía: libertad para Eugenio.
DOLOR DE FAMILIARES INVADE LOCAL
Pese a la falta de condiciones en el recinto donde se celebró el juicio, familiares y amistades de María José, permanecieron a la espera del fallo judicial, vistiendo sus camisas negras en señal de luto, con la leyenda: “No se mata la verdad, matando periodistas”.
El retrato de María José junto al del Mártir de las Libertades Públicas, fue mantenido en alto durante el transcurso de la extensa jornada, en el Complejo Judicial de Juigalpa, Chontales, en un reclamo silencioso pero enérgico para que prevalezca la justicia en este caso.
CANSANCIO NO DOBLEGA DEMANDA DE JUSTICIA
Hubo un momento en que el cansancio venció a los asistentes, que debieron sentarse en el piso del local, ante la falta de sillas; sin embargo, no se retiraron del mismo, para seguir de cerca el desarrollo del juicio.
Un cordón de funcionarios del Sistema Penitenciario Nacional separaba a los presentes del sitio donde se encontraba sentado el imputado, que durante algunos momentos lució temeroso y en otros con una apariencia desafiante.
En contraste, su hermano se refugió en la parte trasera del recinto, atento al desarrollo del juicio.
En la parte exterior, los agentes del orden público también permanecieron custodiando el local, con extremas medidas de seguridad.

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