MIéRCOLES 26 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23704 / ACTUALIZADA 9:56 am





EL HUMOR DE





Entrevista
Alfredo Osorio Peters: “No me gusta ser cepillo”

Foto  
. En sus tiempos mozos fue famoso porque diseñó y construyó el primer rascacielos de Centroamérica; materializó proyectos como el del Hotel Intercontinental, hoy Crowne Plaza, y miles de viviendas “sociales”, que aún se asientan en Bello Horizonte y Ciudad Jardín. Hoy día, con más años a cuestas, Alfredo Osorio sigue cargando la “gloria” de aquel entonces concentrándose, como siempre, en proyectos de desarrollo como el ya conocido Oriental II, la Catedral y el Centro de la Vieja Managua

Alfredo Osorio Peters, arquitecto.

 

Amparo Aguilera

De entrada, Alfredo Osorio es sinónimo de compostura, pero de ésa que inevitablemente nos remonta al trato de antaño: afable y comedido hasta con los gestos.

La primera vez que se dejó entrevistar por el equipo económico de LA PRENSA lo hizo en el hotel Crowne Plaza, conocido años atrás como el Intercontinental, donde vive desde hace diez años como dueño de casa.

En ese entonces sólo se limitó a dar respuestas. Hoy, tras nueve meses de aquel encuentro, luce más desenvuelto sin perder las manías del viejo siglo. Aunque aún mantiene, como él diría, “la fachada” de la primera vez: el pelo lacio, canoso, reposado sobre la nuca. Las mismas uñas, largas, y limpias que nunca deja de limar para evitar algún rayón en los planos; y un cuerpo “envuelto” en una guayabera y un pantalón de vestir.

En realidad él es diferente hasta con su entorno. Su oficina está llena de cuadros, que no son exactamente obras de arte, pero que recuerdan a una galería, aunque se trate sólo de planos de construcción. “Aquí hay de todo”, dice. Y no miente. Tiene desde bancos hasta hoteles y casas. Aunque lo que destaca, entre todos éstos, es su actual proyecto: el Oriental II.

“Este mercadito yo lo ideé , yo lo estoy financiando con mis propios recursos y yo lo estoy vendiendo. Todo eso estoy haciendo yo. Nací con todo eso, y mi meta es que el pueblo tenga un lugar digno; que compre y venda en un lugar de primera”, reitera como si se tratara de un proyecto electoral que busca ganar adeptos.



Entonces hay buenos ingresos

Sí, pero en mi vida no los he conseguido como arquitecto, porque ése no es un negocio remunerado. He tenido buenos ingresos como desarrollador, en eso me inspiro. Yo soy un desarrollador.



¿Cuál es exactamente la diferencia?

Un arquitecto sólo gana por los planos.



¿Y cuánto pagan por eso?

Tal vez un cuatro o cinco por ciento del total de la construcción. La arquitectura no da, no es cierto que sea un negociazo. Pero como desarrollador, hay más proyección. Por ejemplo siendo joven yo desarrollé miles de viviendas en Ciudad Jardín, Bello Horizonte y Villa Fontana. Hice más de 300 casas en Estados Unidos cuyo costo oscilaba entre los 250 mil y el millón de dólares.

Además ejecuté proyectos de viviendas en Panamá, incluyendo la del general Omar Torrijos, y hoteles como el Intercontinental (hoy Crowne Plaza). Fíjese que tuvieron que pasar más de 30 años para que en Nicaragua se construyeran otros de ese tipo.

También hice lo que otros no pudieron. Por ejemplo el Hospital El Retiro, nadie lo podía terminar. Ese hospital tenía 20 años en construcción y yo lo hice, terminé el hospital más grande que ha habido en el país con 700 camas de por medio. Construí el Banco Central de Nicaragua, que fue el primer rascacielos de Centroamérica, el del Seguro Social, en fin... y todas esas obras tienen la misma importancia para mí. Ahora estoy con el Oriental II (ubicado en el barrio Santa Ana), que es un mercadito popular con el que quiero elevar la dignidad del nicaragüense.



Pero usted mismo ha reconocido que ese proyecto es rentable, de hecho ya recuperó la inversión, que si no mal recuerdo fue de 130 millones de córdobas

Sí, pero yo no me fijo en lo económico. Viera que no. Yo busco la excelencia, me gusta que todo salga bien y por eso me gusta desarrollar el país. El Oriental II viene a revolucionar las cosas.



¿En qué sentido?

Es un mercado que cualquiera al ver su construcción dice que parece un centro de compras como el de Metrocentro. Y éste es un proyecto que yo lo tuve siempre en la mente, porque el mercado es el lugar que aglutina a más gente. Si no recuerde el terremoto de 1931, en ese desastre hubo más mortandad que en el de 1972. ¿Porqué? Porque el primero ocurrió de día y arrasó con el mercado donde había miles y miles de personas.

Entonces creo que hay que garantizarle a la gente lugares simpáticos y seguros. El Oriental II es siete veces más seguro que cualquier construcción... y pienso replicarlo este año en Chinandega.



¿Con el mismo nivel de costos? Dijo con la misma inversión y una venta por módulos que oscila entre los 12 mil y 40 mil dólares ...

No, exactamente. Las tierras en Chinandega son más baratas que las de Managua. Claro para los chinandeganos son caras, pero para mí resultan menos costosas que las de la capital. Allí (en Chinandega) estoy pensando en hacer como una mini ciudad: el mercado va a tener entre 150 y 200 módulos, inicialmente unas 50 casas y tres edificios, incluyendo el del gobierno municipal.



¿Qué hay de la Catedral de la Vieja Managua?

Estoy en eso. Ya estudiamos su estructura y cómo repararla. De hecho su reparación es muchísimo menos costosa, no es la millonada que dicen los mexicanos. Porque la estructura de acero está en perfecto estado, lo único que hay que realizar son las uniones. Éstas tienen que componerse y hacerlas de nuevo porque el concreto es de muy mala calidad y no tiene acero estructural.



¿Pero, cuándo prevén materializarla?

Primero hay que presentarle estos resultados al Presidente de la República, Enrique Bolaños. No sé cuándo se inicie con esto. Pero sólo sería remover lo que es el concreto actual y reemplazar sección por sección... entonces todavía no sé cuándo vamos a comenzar.

Sin embargo voy avanzando, tengo otros proyectos como la recuperación del centro de la Vieja Managua que incluye la Avenida Bolívar. Aunque en mis planos no estoy haciendo uso de las 600 manzanas sino sólo de 20, lo cual implicaría una inversión de 50 millones de dólares que podrían salir del mismo Gobierno.

Esta obra incluye la avenida, un monorriel, la Asamblea Nacional con un edificio a su altura, no ése que tiene; la residencia del Presidente, no la oficina a la que él llega todos los días. Además integrará las rotondas. La construcción en sí no la tiene ninguna capital del mundo y si se llega a materializar ayudará mucho al turismo. Realmente lo levantará. El presidente Bolaños ya lo conoce y el problema es que tiene que pasar por los diputados y no me han querido escuchar. Entonces voy a insistir ahora con los sandinistas, tal vez ellos son más inteligentes (y lo aprueban).



¿Esa construcción qué tan distinta será a la de la Managua Vieja?

Nada parecido. Tiene edificios modernos. No intento, en absoluto, replicar a la Managua Vieja, no acostumbro hacer copias, no me gusta eso.



No ha pensado en ligarse con el Gobierno.

“Bueno no, al Presidente sí le gustó mucho el proyecto... pero trabajar para el Gobierno nunca lo he pensando. Ni siquiera siendo amigo de Luis Somoza Debayle, él que era mi amigo llegó a ofrecerme trabajo pero yo nunca acepté. No me gusta ser cepillo, ni me gusta andar detrás de la gente. En el Gobierno hay mucha gente que serrucha el piso y no deja trabajar. A como estoy y como hago y avanzo a como quiero, aunque el clima que actualmente hay no ayuda a la inversión.



¿A qué se refiere?

Aquí todo es por política. La actual coyuntura no atrae las inversiones porque no hay estabilidad. Yo aquí (en Nicaragua) hice un banco que se llamaba Interfinanciera y lo manejé. Además fui presidente de una fábrica de textiles que se llamaba Fabritex, era un edificio tan grande como el Pellas (Casa Pellas) con 45 mil metros cuadrados, con un equipo de aire acondicionado de mil toneladas y con una computadora, la primera que entró al país. Allí tenía 1,500 empleados y exportábamos un millón y medio de yardas de telas que diseñábamos y vendíamos en toda Centroamérica, en Nueva York y Boston, me salí porque vino la revolución y acabó con todo... es lo mismo que ahora que quieren hacer (los políticos).



Pero sigue construyendo

Con mi propio esfuerzo, y porque quiero el desarrollo de este país. Yo soy feliz trabajando para ricos y para pobres, inclusive hay veces ni cobro por las obras.



¿Con qué tipo de obras ocurre eso?

Con las iglesias no cobro nada. En la Catedral, por ejemplo, no estoy cobrando ni un centavo. Y no me gusta hacerlo, porque no todo es lo económico y aún así mantengo mi oficina con 17 ingenieros y arquitectos.



Parece completo...

Estoy contento. He hecho lo que he querido y voy haciendo lo que me va saliendo. ¿Ve esto, (un libro de mano que alza en sus manos) qué cree que es?



No sé, por el color parece una Biblia de mano. ¿Qué es?

Es la Constitución de Estados Unidos. La cargo porque es algo que el congreso no cambia. Esto (la Constitución ) se respeta. Igual que aquí, ¿verdad?



ALGUNAS INTERIORIDADES

Alfredo Osorio nunca habla de su edad. Al contrario, la esconde por vanidad. Aunque comenta que comenzó a diseñar y trabajar en construcciones desde los 17 años ayudando a edificar la casa de su padre. Hoy ya cuenta con más de 50 años de experiencia.

Desde hace 42 años está casado con Silvia Montealegre, originaria de Chinandega y pariente de Eduardo Montealegre, quien actualmente aspira a ser el futuro Presidente de Nicaragua.

“La fórmula es paciencia, paciencia y más paciencia”, dice al ser consultado sobre los años de matrimonio. Tiene tres hijos, uno de los cuales le está siguiendo los pasos como “desarrollador”. A lo que suma un nieto y una nieta. Entre sus proyectos familiares está priorizando la casa que prevé construirle a su esposa, en Las Nubes, municipio de El Crucero.

“Porque aquí en Nicaragua no tenemos casa. Sólo en Miami, tengo una que parece un museo: está toda llena de obras de arte”, comenta.

Entre sus hobbys está coleccionar antigüedades. “Primero comencé con armas, pero eso ya lo dejé. Ahora estoy con carritos. Tengo como 150”, indica. Aunque su última adquisición fue un modelo de los años cuarenta, que costó nada más y nada menos que 20 mil dólares.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Suplemento Negocios & Economía

Plantas que dan plata

Alonso no ve viable banco de fomento

Cebollas nicas hacia afuera

Arranca construcción de escuela de hotelería

Tan pequeña... tan grande

Economía mundial creció 4%

Alfredo Osorio Peters: “No me gusta ser cepillo”

Asteriscos a dos manos

Ventajas de la libertad económica

La emigración internacional y sus consecuencias

El papel de las microfinancieras en Nicaragua