MIéRCOLES 26 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23704 / ACTUALIZADA 9:56 am





EL HUMOR DE





Cebollas nicas hacia afuera

Foto  
. Pequeños productores empezaron a exportar su cosecha

La cosecha de cebolla se realiza entre noviembre y mayo, período cuando se presentan oportunidades para comercializarla en el exterior.

 

Gustavo Ortega Campos

MATAGALPA.- Aunque es un alimento casi indispensable para sazonar las comidas, pocas veces se le presta la atención necesaria como un rubro exportable y de hacerlo se logra casi en el anonimato, es prácticamente lo que ha sucedido con un proyecto que ha beneficiado a pequeños productores del Valle de Sébaco en Matagalpa.

Armando Mendoza, junto a sus cinco hermanos y su padre, lograron cosechar 15 manzanas de cebolla dulce en la comarca Palos Verdes. La producción ya fue vendida y va rumbo a las mesas de los estadounidenses.

“Antes producíamos la cebolla sebaqueña que es más picante y pequeña, la comercializábamos en el mercado local”, indicó.

Pero ahora, tras lograr acceso al proyecto IICA/EPAD/MSU, coordinado por el organismo Caritas de Nicaragua, la producción la dirigieron hacia la variedad ecuanex que se caracteriza por su color amarillo, su gran tamaño y su dulzura. Aunque todo esto representa más riesgo en su manejo hacia el mercado externo.

Félix Miranda, representante de Caritas de Nicaragua en el proyecto, explicó que les toca ejecutarlo y brindar parte de la asistencia técnica a unos 70 pequeños productores de la zona, además de canalizar el acceso al crédito.

Mientras que al organismo Catholic Relief Services (CRS) le corresponde apoyar en los temas de comercialización y asistencia técnica a unos 28 campesinos.

Actualmente estos productores cuentan con 80 manzanas de área exportables.

Lara Puglielli, representante de CRS en Nicaragua, explicó que el organismo ejecuta varios proyectos en el país en las áreas de agricultura sostenible, salud preventiva y finanzas campesinas con el respaldo de fondos de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID).

“Nuestro fuerte es la comercialización y la diversificación para buscar nuevos mercados, además nos enfocamos en la planificación de la producción para lograr mejores precios a través de créditos que respalden la reconversión tecnológica”, indicó mientras trabajaba en los campos de cebolla bajo el sol del mediodía.

Miranda, Puglielli y Alí Valdivia, técnico del proyecto en representación del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), acompañaron a LA PRENSA en una visita a la finca de Mendoza tras haber cerrado contrato de venta de su cosecha con Javier Bedoya, comprador de la empresa Lionheart con sede en Estados Unidos.



COMPROMISO DE COMPRA

El convenio de compra compromete a Bedoya a pagar 8.75 dólares por la caja de 40 libras de cebolla dulce que tenga por lo menos dos y medias pulgadas de diámetro. El comprador y los productores compartirán las ventajas de lograr un sobreprecio.

La cebolla más pequeña se colocará en el mercado nacional con un precio que ronda los 300 córdobas por quintal.

Bedoya, con 27 años de experiencia en la comercialización de productos agropecuarios, compra en Ecuador, Perú, Argentina, Brasil, Colombia, México, Costa Rica y Nicaragua.

Vive en Nicaragua desde hace seis años y compra además de cebolla dulce, sandía sin semillas y calabazas.

El proceso productivo de la cebolla bajo el paraguas de este proyecto es integral pues también cuenta con la presencia de técnicos que experimentan en el terreno la eficiencia de nuevas variedades de semillas y material genético, según explicó Danilo Salamanca de la empresa Ramac.

Manprosa, empresa exportadora de cebolla a gran escala, vende los servicios de empaque a los pequeños productores. Alejandro Mansell, representante de la compañía dijo que siempre han apoyado toda iniciativa de respaldo a los pequeños productores.

El cobro a estos productores es diferenciado, 40 centavos de dólar por malla de 50 libras, cuando su precio real es de 75 centavos. Sin embargo, no los considera competencia pues el destino conjunto es Estados Unidos, “un mercado de 250 millones de habitantes, ni que sembremos cebollas en toda Nicaragua satisfacemos su demanda”, comentó.

Mansell es de la idea que apoyando a estos productores inciden en la mejora de la calidad.

La época de cosecha de cebolla en Nicaragua va de noviembre a mayo, mientras que la ventana de exportación hacia Estados Unidos va de enero a marzo, paralelamente, hasta mayo se coloca en el resto de Centroamérica.

La proyecciones totales de exportación apuntan a un millón de dólares.



CULTIVO Y PLAGAS

Alí Valdivia, técnico del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), explicó que la producción de cebolla amarilla inicia con el semillero en los meses de agosto y septiembre.

Posteriormente viene la etapa de trasplante al terreno, en dependencia de la temperatura se logra la producción en un período que va de 90 a 100 días.

Luego se cosecha, se corta el tallo y se empaca en sacos de yute durante cinco días máximo. Luego el producto está listo para el empaque y la comercialización.

La principal amenaza es el trips o totolate (un insecto diminuto) y el hongo llamado fusarium, además del exceso de agua que provoca la podredumbre.
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