MARTES 25 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23703 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE





Nicaragua es“lo que más nosha marcado”

Foto  
. Delegación de fundadores visita el Hospital Alemán

Médicos Alemanes, ex integrantes de la primera brigada de médicos fundadores del Hospital Alemán Nicaragüense, visitaron ayer la Sala de Neonatos, en el XX Aniversario de este centro.

 

Sebastian Schoepp

Renate y Wolfgang Juelich han venido con una bolsa plástica llena de juguetes. Los querían repartir entre los pacientes de Pediatría del Hospital Alemán Nicaragüense en Managua.

“Ya sabemos cómo están las cosas aquí”, dijo la pareja. Lo saben porque los Juelich participaron hace 20 años en la construcción del mismo hospital. Ayer lunes la pareja llegó a Managua junto a otros 34 veteranos de las brigadas internacionales alemanas para ver cómo están las cosas en “su hospital”.

“Nicaragua forma parte de nuestros corazones. La estancia aquí es lo que más nos ha marcado en nuestras vidas”, dijo el doctor Michael Funke, uno de los organizadores del viaje.

“Veremos qué podemos hacer para restablecer un vínculo que se ha perdido en los últimos años”, añadió Arno Ring, traductor de los visitantes, entre los cuales se encuentran muchos especialistas.

En 1985 la entonces República Democrática Alemana (RDA), en un acto de solidaridad, mandó a Nicaragua un barco lleno de tiendas de campaña, quirófanos portátiles, un laboratorio y medicamentos. Los 63 voluntarios a bordo, médicos, enfermeros y técnicos, construyeron en siete semanas con sus propias manos las primeras carpas en el noreste de la capital. “Los nicas se asombraron cómo arrancamos, a pesar del calor”, recordaba ayer Wolfgang Juelich.

La demanda por parte de los 350,000 habitantes de la zona para el entonces Hospital Carlos Marx fue enorme. “Era el aseguramiento de una buena consulta”, se acuerda el cirujano Marlon López, quien se autodenomina “parte del inventario” del centro médico.

La gente hizo fila a partir de los 5:00 de la mañana. “Tuvimos que llevar los uniformes de la juventud comunista de la RDA”, recuerda la doctora Jutta Doerfel, hoy pediatra de Berlín. “Pero daba igual. Estuvimos aquí con toda nuestra solidaridad para ayudar, y esto era lo que contaba”.

En 1989 cayó el muro de Berlín y la RDA dejó de existir. Los voluntarios, preocupados por su propia suerte en el nuevo sistema capitalista, regresaron a Alemania. Las instalaciones en Managua pasaron a la Cooperación Técnica Alemana (GTZ), y el busto de Carlos Marx al museo del hospital. En 1997 la GTZ entregó el hospital al Ministerio de Salud de Nicaragua.

Con el cambio político también se fueron el director Freddy Meynard y su múltiple sistema de autosostenibilidad que había elaborado junto a sus colegas a través de la venta de diferentes servicios en el sector privado que benefició al sector público. Ahora el Ministerio se queda con la mayor parte de los ingresos del sector privado y el hospital se encuentra con graves problemas.

“Queremos averiguar si se puede ayudar con material y equipo”, destaca Arno Ring. La doctora Jutta Doerfel en la visita del lunes ya ha detectado qué es lo más necesario: camas, sábanas, ventiladores, mobiliario y batas.
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