Un semillero musical
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Con dificultad preparan a los relevos de la Orquesta Nacional |
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El director de la Escuela Nacional de música, Víctor Alvarado, mientras imparte clases al alumnado.
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Leslie Ruiz Baldelomar
La Orquesta Sinfónica Juvenil de la Escuela Nacional de Música José Abraham Delgadillo sigue una filosofía interesante, pero para algunos cuestionable: Aprender a tocar, tocando.
Fue el venezolano José Antonio Abreu, iniciador de la idea de formar orquestas en Venezuela, Nicaragua y otros países, el que la “inventó”. “Para él no era necesario esperar cinco o diez años de estudio para conformar una orquesta. Sabía que los problemas (de relevo) se dan ahora”, expresa Víctor Alvarado, director de la Escuela Nacional de Música.
Ha sido duro, agrega, porque es una filosofía que choca con los preceptos que tienen los músicos. “Las academias dicen que el muchacho no debe tocar en una orquesta hasta que ya conoce y maneja bien la técnica. Aquí no funciona así. A lo mejor el muchacho no lee muy bien música, pero ya en su segundo año de carrera está tocando y es lo que importa. Si desafina se va corrigiendo en la práctica. Algunos salen buenos, otros malos, otros regulares”.
Los estudiantes de esta orquesta, 35 en total, practican esta filosofía bajo la dirección de los profesores Irma Koch y Edmundo González.
UN AULA OSCURA Y RUIDOSA
Ensayar es todo un reto para estos jóvenes. El aula -si es que puede denominarse de esa manera- no es más que un cuarto oscuro, pequeño y ruidoso del Centro Cultural Managua.
“Constantemente pedimos más espacio. Hace un calor infernal y además es antihigiénico desde el punto de vista pedagógico. A veces tenemos que compartir espacio con la Escuela Nacional de Danza y de Teatro. El problema es que el presupuesto asignado por el Instituto Nicaragüense de Cultura (para la Escuela de Música) sólo da para pagar el salario de los empleados", detalla Alvarado.
ENSAYAN EN CONDICIONES INAPROPIADAS
El profesor González coincide con Alvarado al decir que los alumnos ensayan en condiciones no apropiadas. “Deberían contar con un aula propia. Pero ese no es el único problema. Aquí hacen falta instrumentos musicales, cuerdas, partituras y cosas tan mínimas como aceites y una fotocopiadora”.
Según el director de la Escuela Nacional de Música existe una bodega que alberga más de una veintena de instrumentos musicales dañados, que no son precisamente viejos, pero que por falta de dinero no han sido reparados.
Esta orquesta, que no tiene presupuesto asignado por el Gobierno ni por nadie, logra sobrevivir según Alvarado con lo que pagan los alumnos, que pueden ser 50 o 100 córdobas mensuales de acuerdo a la capacidad económica.
Para la profesora Koch lo más importante es que esta Orquesta Sinfónica Juvenil es el semillero de la Orquesta Nacional de Nicaragua.
La Orquesta Sinfónica Juvenil de la Escuela de Música José Abraham Delgadillo tiene fortalecida la sección de cuerdas, que incluye el violín, viola, violonchelo y contrabajo.
Stéfano Morales (11 años, el menor de la Orquesta): “Estoy en la Escuela porque me encanta el violín. Tal vez más adelante me gano una beca para estudiar en otro país”.
Franklin Morales (13 años): “El sonido del violín es particular. Antes tocaba flauta pero cuando probé con este instrumento me di cuenta que progresaba más rápido”.
Fernando Jambrina (35 años, el mayor de la Orquesta): “Me gusta la Orquesta porque interpreta música clásica. Tenemos el reto de interpretar piezas clásicas”.
Stéfano Morales

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