DOMINGO 23 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23701 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Necesitamos un Canto de Vida y Esperanza

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Róger Fischer S.

Con motivo de la celebración dariana en León, nos reunimos en Los Pescaditos para comer las mejores conchas negras del mundo. El poeta Carlos inició la conversación con el tema político.

“Este embrollo, pacto, repacto o como se llame, nos ubica internacionalmente como un país de cretinos. Cómo es posible que dos hombres mangoneen a todo un pueblo, con el cuento de que ellos representan al electorado mayoritario”. Bayardo entró al ruedo y dijo: “Vean muchachos, esto está más enredado de lo que parece. El doctor Alemán tiene buen corazón, lástima que se excedió y los sandinistas aprovecharon la oportunidad. El gordo padece del Síndrome de Estocolmo. Ese fenómeno psicológico por el cual las personas cautivas empiezan a agradecer y hasta simpatizar social y políticamente con sus captores”. Fíjense bien asintió Bayardo: “El síndrome lo llevó al extremo de negociar en cautiverio un pacto político con su carcelero y a repartirse sin pudor los poderes de la nación”. Juan estaba que rascaba por hablar, nos hizo señas para dejarlo entrar al quite y expresó:

“Vieron las fotos en pleno idilio, revelando la intensa satisfacción de Daniel después de cortar rabo y orejas, y otras cosas más, acompañado por Arnoldo y algunos personajes henchidos de complacencia infinita. ¿Ustedes creen que a esa hora Alemán no se acordó de las jueces sandinistas…? Vos crees Carlos, que los Alemán y todo Nicaragua olvida así nomás los bochornosos incidentes televisados cuando ante el dolor y la impotencia, el ex presidente fue detenido y sacado a la fuerza de su hacienda El Chile… no hombré, no es el Síndrome de Estocolmo, es el virus del poder!

Julio empezó a hablar con su característica calma: “A pesar de los éxitos de Daniel y su gran experiencia en crear crisis para después salirse o resolverlas a su favor, no las tiene todas consigo. Su trato, contrato o embrollo con los liberales, le ha acarreado un gran desprestigio, se ha puesto a la par de Alemán y esa es una carga muy fuerte para Daniel. Todo mundo asocia “La Huaca” con “La Piñata” y eso no es bueno para el Frente, trae a la memoria por cierto mala, el recuerdo de los desmanes cometidos tales como la implementación del sistema político cubano, las confiscaciones, las devaluaciones, la improductividad, la falta de capacidad para manejar el país, el servicio militar obligatorio, la pérdida de todas las libertades y un sinnúmero de cosas que llevaron a la victoria de doña Violeta y a la instauración de un sistema democrático. El grupo de Daniel no tiene la simpatía de muchos de sus compañeros de lucha y mucho menos el apoyo de algunos tan connotados como su propio hermano Humberto. Los pactos de los caudillos al estilo antiguo ya no tienen cabida. Los pueblos exigen y responsabilizan a quienes los guían: y cuando los líderes fallan pierden su clientela y ésta busca nuevas opciones”.

—Qué vaina— señaló Juan, “Ahora que el país tiene oportunidad de despegar y está en su mejor año de los últimos veinticinco, vienen estos dos señores a pasearse en el pastel y además a tratar de comérselo. Es verdad que económicamente no estamos en un lecho de rosas, pero también es cierto que la economía ha mejorado, se ve y se toca en el comercio, la industria y la banca, pero sobre todo es fácil sentirla en los restaurantes, bares, centros recreativos, cines y cantinas donde el público asiste masivamente y consume. El último informe del Presidente revela hechos ciertos como el crecimiento del PIB de 4.2 por ciento, las reservas internacionales al más alto nivel histórico, un cumplimiento eficiente por segundo año con el FMI, la reducción de las tasas de interés en el sistema financiero tanto activas como pasivas …en fin sólo los envidiosos y dundos no lo quieren ver”.

Carlos habló en broma y le dijo a Juan: “Vea puetá, yo no sabía que usted era tan arrecho a los asuntos económicos, si ya habla como el licenciado Hacedaño”… y Juan continuó sin inmutarse: “Ve man, léete The Economist en las páginas del Intelligence Unit sobre Nicaragua y te vas a dar cuenta que estamos mejorando, esa revista es seria y no tiene por qué andar levantando informaciones sin sentido”.

Mientras releíamos Los cantos de vida y esperanza de Rubén que lo convirtieron en el gran poeta de América y España, se colaba en nuestros espíritus la sensación de reflexión aunada a una hermandad latinoamericana, —será pensamos— ¿que la OEA puede disuadir pacíficamente a los desfasados políticos, quienes en forma egoísta y convenenciera quieren cambiar el rumbo de nuestra historia y sustituir nuestro sistema democrático por la autocracia caudillesca …?

En eso estábamos, cuando escuchamos el piripipí de los noticieros anunciando un acuerdo entre Bolaños y Ortega. Bayardo dijo: “Yo no creo en santos que orinan, mañana van a amanecer Daniel o Arnoldo con otro tango. Esos son cantos de sirena, y su gente está acostumbrada a cantar desde las rancheras como El Rey, hasta La marcha triunfal. Apagá esa chochada y contáme una de vaqueros.

Juan tomó el libro de Rubén y leyó la última estrofa del canto dedicado a Rodó: “La virtud está en ser tranquilo y fuerte; con el fuego interior todo se abrasa; se triunfa del rencor y de la muerte, y hacia Belén…¡ la caravana pasa!... parodiando el verso final, Juan expresó: “Vamos a ver qué pasa…”

El autor es escritor
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