“No se puede predicar a estómagos vacíos”
Arlen Cerda CORRESPONSAL / GRANADA
Hace más de veinte años la religiosidad del pueblo diriomeño y el ejemplo de los párrocos de la época contemplaban desde una casa vecina al templo católico, sembró la semilla de la vocación sacerdotal en un chico de 13 años. Ahora ese mismo entusiasta colaborador de la parroquia de Diriomo, la dirige desde hace trece años, de sus quince de vida sacerdotal.
El padre Mario Bernabé Campos Bordas tiene 41 años, nació un ocho de octubre en Waspam, en la antigua Zelaya Norte, pero se crió en este pueblo de arraigada devoción mariana que —como él mismo asegura— considera a María el vehículo para llegar a Jesús y “en quien se han cumplido todas las promesas de la nueva humanidad”.
El presbítero sostiene que “en estos tiempos de avances, de tecnología de telecomunicaciones del siglo XXI, ser cristiano es ir contra la corriente. Nicaragua es un país donde desgraciadamente hay tanto oportunismo, tanto arribismo y vos le empezás a predicar a las personas que sean honestas en sus trabajos, que sean cumplidores, que no se apasionen por tal líder o tal caudillo y la gente te puede catalogar como loco, como que estás fuera de lugar, como tonto que no aprovechás la oportunidad. Cuando vos te proponés llevar tu vida como buen cristiano y llevar tu vida coherente a lo que dice el Señor, te ganás la crítica y la incomprensión de los demás, automáticamente”, asegura.
AUTOrRETRATO
Para un perfil de este sacerdote sus propias palabras bastan: “La historia de mi vida y mi vocación —justifica— no tienen nada de extraordinario, humanamente hablando. Soy un sacerdote normal, común y corriente, nunca he pretendido grandeza. Amo por encima de todo la liturgia de la Iglesia, el orden, la devoción, el decoro de los lugares sagrados. Me desvive a mí aquella frase: 'Celo por tu casa me devora, me entusiasma'. Me gusta que los templos brillen, que sean esplendorosos, que lo mejor de nosotros sea para el Señor. Soy un enamorado de todas las manifestaciones del arte sagrado: pintura, escultura, vestuario, pero no fundamento la vida religiosa en eso. ¿De qué serviría una Iglesia suntuosa y preciosa si la fe de la gente no le da significado?”, se pregunta.
Precisamente es con esta inquietud que ha logrado que la Iglesia de Diriomo se destaque por su religiosidad y su esmero en las celebraciones religiosas.
Resta agregar tan sólo que el padre Campos es el ceremoniero oficial de la Diócesis de Granada y que destaca por su canto entre otros sacerdotes.
UN DIÁLOGO CON DIOS
Para el padre Campos, la liturgia es “una comunicación preciosa entre lo humano y lo divino” que se “bloquea” cuando la gente calla durante la celebración litúrgica o participa mecánicamente en ella.
Ahora bien, el párroco de Diriomo considera que el sacerdote no debe ser un simple celebrador de misas o un animador de causas, sino que “en su vida debe de vivenciar lo que celebra”.
Reconoce que “no se puede predicar a estómagos vacíos o a cuerpos harapientos. ¿Cómo vas a predicar a un Dios que es amor, que es abundancia y bendición a una persona famélica, totalmente desnutrida que no tiene ni para un pinol en la tarde? Hay que crear un mínimo de bienestar”.
El padre Mario Campos estima que es preciso conjugar la promoción social con los ritos religiosos, hacer una comunión entre ambas.
TéRMINOS RELIGIOSOS
El padre Mario también estima que muchos de los medios de comunicación nacionales necesitan informarse mejor sobre los temas que abordan porque él considera que éstos “adolecen de formación” y dan nombres equívocos a los términos religiosos o reconocen mal a los representantes de la Iglesia. “A veces los medios dicen 'el jefe de la Iglesia Católica' y Nicaragua no tiene jefe, cada Obispo es autónomo en su propia Diócesis”, aclara.
“Yo creo que algo que daña mucho a los jerarcas de la Iglesia es olvidarse de que la primera misión que tienen es ser pastores y guías de su pueblo en cuestiones de la fe”, recuerda el sacerdote, para quien tampoco se debe “cometer el error de arrinconar a la Iglesia ante los dramas que la población sufre”.
“Estos problemas de inmiscuirse en política, de inclinarse tácitamente por un color o bandera política de parte de guías, pastores y sacerdotes hacen mucho daño, hay mucha falta de credibilidad en la institución, la gente se resiente”, lamenta.
EDUCAR EN LA FE
El padre Mario reconoce la proliferación de sectas protestantes en Nicaragua, lamenta que la mayoría de ellas sean “proselitistas” e impidan establecer un “ecumenismo” porque no existe el respeto recíproco de las creencias. Al respecto, el párroco cree que es importante que la Iglesia forme a la gente en la verdad de la fe.
“Tengo que decir con mucha amargura que existe una inmensa ignorancia religiosa en la gran mayoría de las personas porque quizás hemos imbuido en un cierto triunfalismo al creer que somos la mayoría y el sectarismo está avanzando y sin que muchas veces nos percatemos de ella... Los sacerdotes y las personas tenemos que preguntarnos qué hacemos como tal para conservar nuestra fe, hay que instruirse, agruparse, asociarse. No solamente quedarse con la misa del domingo, sino involucrarse en actividades de la parroquia”, recomendó.
APASIONAMIENTOS
“La Iglesia Católica no son dos o tres dirigentes o jerarcas. La Iglesia Católica es el pueblo entero de Dios congregado por Cristo. Los errores, los defectos o los apasionamientos políticos de alguien que quiera llamarse obispo, cardenal o lo que sea, no son los errores de la Iglesia Católica. Desgraciadamente en Nicaragua tendemos a generalizar”, asegura.

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