Se fajó como un león
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Vicente Padilla sudó y sufrió para sobrevivir |
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Edgard Tijerino M.
¿Qué es lo que esperábamos?
Ver a los bravos leones tratar de fajarse con ese formidable tirador que es Vicente Padilla, una especie de Goliath en el beisbol pinolero.
¿Y qué encontramos?
A Padilla fajándose como león herido en busca de sobrevivir.
Pero, ese contraste le inyectó una gran emotividad y sostenido dramatismo al cuarto juego de esta final convertida en imprevisible, una vez que el favoritismo del Chinandega saltó hecho astillas después de dos derrotas.
Cuando Chinandega, mostrando su exuberante poder, consiguió una ventaja de 5-0 agrediendo al abridor felino Aristides Sevilla con todo León en el Estadio, se pensó que todo estaba consumado.
Un auténtico big leaguer, un pitcher de 3.2 millones en el 2005, defendiendo esa ventaja, parecía demasiada carga, aún para los Leones, acostumbrados a utilizar su coraje bajo fuego y obviar todos los factores adversos.
Pero los rugidores se reagruparon después de los jonrones de Juan Oviedo y Stanley Loáisiga, y comenzar a crecer como amenaza.
Estando atrás 6-0, Quintero sacó su honda y golpeó a Padilla con un doble. Romero continuó con hit y un batazo de Mairena que fue utilizado para un doble play, facilitó la primera carrera.
Hit del siempre agitado Sandor Guido, doble de Juan Vicente y batazo a los jardines de Romero, fabricaron la segunda carrera en el quinto, y los Leones siguieron intensificando la presión con una más en el sexto y dos en el séptimo, estrechando la diferencia 8-5.
Hey, ¿qué es lo que estábamos viendo?
Padilla entrando y saliendo de apuros, sudando y sufriendo.
Lo habíamos imaginado apoderándose de las esquinas, manejando los quiebres con precisión de cirujano, trazando rectas de humo, sometiendo al enemigo con la autoridad de Alejandro, el hijo de Filipo, pero nos olvidamos que todavía no está en plenitud, y que si se ofreció para un esfuerzo mayúsculo, fue sólo por tratar de ser útil, lo cual, le agradecemos.
¿Quién dijo alguna vez que Padilla carecía de humildad?
Esa jugada del cuarto inning, cuando una bola bateada por Garth lo golpeó en la pierna izquierda, fue bruscamente hacia la raya de cal de primera base con determinación y sin medir riesgo, doblándose el tobillo, pero reaccionó y sacó un out de agallas, lo mostró de cuerpo entero como un atleta de vergüenza y orgullo.
Quizás por eso, lo vimos tan grande, como cuando trabaja allá, en el Palacio de Versalles del beisbol.
Sin la nitidez y dominio que esperábamos, Padilla evitó que el Chinandega entrara en la zona de desastre en esta final.
Eso es lo que vale, tiene significado, y lo hace trascendente. Aunque haya sudado y sufrido tanto.

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