SáBADO 22 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23700 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Posibilidad de paz palestina-israelí

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Ricardo A. De León Borge

El interminable conflicto entre Israel y Palestina puede, o más bien debe, tener un cambio profundo a partir de nuevos hechos que podrían marcar la pauta para encontrar la luz de la esperanza, la paz y armonía entre estos dos sufridos pueblos.

La muerte de Arafat, la reelección de Bush, la actitud de Sharon, la elección de un nuevo “rais” (líder) y los esfuerzos de la comunidad internacional, podrían configurar un cambio; una alternativa que pueda dar resultados tangibles en la búsqueda de la solución a los problemas que encierra este cansado conflicto.

Esfuerzos internacionales. El proceso de paz árabe-israelí comenzó en 1991. La “Hoja de Ruta” del Cuarteto de Madrid, formado por Estados Unidos, Rusia, Naciones Unidas y la Unión Europea. Este esfuerzo tiene como propósito allanar el camino que a través de la confianza mutua dé un aire al proceso de paz —o sea el fin de la violencia, normalización de las relaciones— pensando en una futura Palestina independiente. Un verdadero acuerdo tendrá que velar por las necesidades más apremiantes de ambas partes: fin del terrorismo palestino y por ende seguridad para Israel y la creación de un Estado palestino.

Reelección Bush. Para muchos este acontecimiento marca el seguimiento de la política exterior de los cuatro años anteriores: prevención en algunos casos y disuasión en otros. En su primer discurso después de su reelección, Bush expresó que la creación de un Estado palestino pacífico beneficiaría a ambas partes y que esto aliviaría los ánimos guerreristas y suicidas de las personas.

¿Esperanza o decepción? El fallecimiento de Arafat tendrá sin duda alguna consecuencias desestabilizadoras sobre la precaria estructura de la Autoridad Nacional Palestina y los demás grupos, incluyendo los armados.

La personalidad de Arafat representaba el poder, un poder que estaba concentrado en sus manos, la economía devastada e incluso, con muchas acusaciones de utilizar fondos públicos en su provecho personal.

Está por delante la esperanza de que las diferentes facciones palestinas se entiendan mejor y puedan conformar un liderazgo fuerte y sobre todo con visión de nación. Sin embargo, también se piensa en que la ausencia de Arafat puede dar pie a una mayor escalada de violencia, por las diferencias existentes entre las facciones, e incluso, el posible endurecimiento del sentimiento antiisraelí.

Sharon. El Gobierno israelita de Sharon, que se ha destacado por su dureza hacia los palestinos, ha mostrado cierto entusiasmo después de la muerte de Arafat. Dicho cambio de actitud puede significa un apoyo a que las elecciones libres sean el conducto a través de las cuales se haga realidad el Estado independiente palestino.

Elección. Las elecciones reflejaron la voluntad de los ciudadanos palestinos por buscar de forma pacífica el fin de las hostilidades. El nuevo “rais” Abu Mazen, de la vieja guardia, deberá utilizar de manera correcta el apoyo que le han dado los palestinos para negociar la paz de manera inmediata con los israelíes.

Finalmente, pienso que los esfuerzos de los palestinos tendrán que ir dirigidos hacia la reconciliación como primera opción. Asimismo, aceptar la “Hoja de Ruta”, en conjunto con los israelitas, si en realidad ambos anhelan la apacibilidad y tranquilidad, y el nacimiento de un Estado que albergue a sus ciudadanos. El mundo está pendiente del desenlace de dicho embrollo, esperando que sea un proceso que lleve a la negociación y al entendimiento entre las partes, para que desemboque en la deseada paz por el mundo entero.

El autor es licenciado en Relaciones Internacionales
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