Soplan vientos de paz en el Oriente Medio
Enrique Genie Alvarado
En este momento, en el Oriente Medio soplan vientos de paz, creciendo la posibilidad que en un futuro no muy lejano salga humo blanco del conflicto israelita-palestino, después de haber pasado por cinco guerras y dos tristes insurrecciones populares, ocurridas desde 1948 a nuestros días.
Palestina está situada en la costa del Mediterráneo Oriental, entre los focos culturales del Nilo y Mesopotamia. Este territorio tiene una larga y rica historia de ocupación humana, pasando desde la antigüedad por diferentes pueblos y civilizaciones, desarrollándose una realidad multiétnica y multiconfesional que pervive hasta el día de hoy. Su territorio está repartido entre el Estado de Israel, que posee 20 mil 770 kilómetros cuadrados de superficie, y los enclaves palestinos, en la Franja de Gaza y Cisjordania, sumando ambos enclaves seis mil kilómetros cuadrados.
El conflicto israelita-palestino es considerado como uno de los más complejos del escenario internacional y el principal foco de inestabilidad en el Oriente Medio, lleva casi un siglo de enfrentamientos, donde se conjugan diversos elementos, siendo el principal la lucha por un territorio entre dos movimientos nacionales, pero con diferentes visiones. Durante la Guerra Fría no escapó de la intromisión de las potencias, y con el tiempo implicó a otros actores regionales, ocasionando conflictos bélicos y se agudizó al entremezclarse ideologías, religión, control de los recursos naturales (agua) y otros.
En mayo de 1948, la comunidad judía declaró unilateralmente la creación del Estado de Israel, acto que desencadenó la intervención militar de los Estados árabes vecinos en apoyo a los palestinos, pero el Estado judío no sólo resistió la intervención árabe, sino que provocó la salida de gran parte de la población palestina que estaba aún en su territorio y amplió la superficie de su territorio más allá de lo previsto en el plan de partición. A raíz de la persecución y genocidio nazi, se fortaleció su razón de ser al declarar Israel como único refugio seguro para todos los judíos y los palestinos vieron frustrado su derecho a disponer de un Estado propio, ya que quedaron dispersos entre varios países y divididos internamente, lo que trajo como consecuencia la creación, en 1964, de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Años después, a finales de octubre de 1991, inició un proceso de paz, se celebró en Madrid, España, la Conferencia Internacional de Paz para Oriente Medio y en junio de 1993 la OLP y el Gobierno de Israel firmaron el Acuerdo de Oslo, donde las dos partes se reconocían y suscribían una Declaración de Principios para el autogobierno de los palestinos, lo cual recibió el respaldo de la comunidad internacional y en septiembre de 1995 se firmaron los Acuerdos de Taba (Oslo II) que ampliaron las áreas autónomas a las principales ciudades de Cisjordania y las competencias de la ANP. Lamentablemente éstas y otras intenciones no han detenido los hostiles y feroces enfrentamientos entre ambos bandos.
Recientemente el destino ha querido que la política israelí y palestina cambiara de rumbo, a raíz de la muerte del presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, cuando entró en funciones un nuevo gobierno israelí de unión nacional y Mahmud Abbas (Abú Mazen), de 69 años, fue elegido como el sucesor de Arafat.
El nuevo presidente palestino es de la vieja guardia de Al Fatah, mantiene buenas relaciones con Israel y fue uno de los principales impulsores de los Acuerdos de Oslo en 1993 y tiene fama de ser un hombre moderado, según los expertos. También es respetado por los líderes de la OLP y de la Autoridad Nacional Palestina (Abbas fue el primero que ocupó el cargo de Primer Ministro de la ANP, pero meses más tarde lo dejó por divergencias con Arafat), por ser uno de los más antiguos activistas del movimiento nacionalista palestino y como fundador, en 1965, de Al Fatah, principal partido palestino.
El primer ministro de Israel, Ariel Sharon, llamó a Mahmud Abbas para felicitarlo y ambos han tomado la sabia decisión de dialogar, próximamente, para tratar de llegar a un entendimiento entre ambos pueblos. De esa manera Sharon y Abbas pusieron fin a la era del hielo en la política de Oriente Medio. Extraoficialmente se conoce que en el primer encuentro Sharon ofrecerá la retirada de las tropas israelitas de algunas ciudades palestinas y el traspaso del control de seguridad a las autoridades palestinas, como gesto de buena voluntad, pero para ello Abbas tendría que actuar de manera decidida contra los grupos extremistas. Por otro lado, la comunidad internacional recibió con satisfacción la victoria de Mahmud Abbas y el posible entendimiento entre palestinos e israelitas.
El autor es diplomático

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