Defendido de Solís tiene raros y oscuros antecedentes
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Sospechoso de fraude en Estados Unidos y ligado a muchas quejas por caso del Nemagón en Nicaragua
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Walter gutiérrez, abogado.
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José Adán Silva
Hace una semana se conoció que una juez fue destituida de su cargo luego que denunciara las influencias del magistrado Rafael Solís, presidente de la Comisión de Régimen Disciplinario de la Corte Suprema de Justicia, para presuntamente beneficiar a un procesado en un juicio por tráfico de piezas arqueológicas: Walter Gutiérrez.
¿Quién es tan particular personaje por el cual habría abogado Solís?
Es el administrador del Bufete Ojeda, Gutiérrez y Espinoza Asociados (Ogesa), cuyos abogados llevan la mayoría de los juicios tramitados en Nicaragua y Estados Unidos contra empresas norteamericanas, a las que miles de ex trabajadores de las fincas bananeras demandan por la posible exposición a la sustancia química llamada Nemagón.
QUEJAS DEL PESTICIDA
En ese contexto el nombre de Walter Gutiérrez ha salido ligado a quejas de diversa índole, incluyendo una acusación por presunción de fraude en Estados Unidos y abusos con campesinos afectados por el Nemagón.
En agosto del 2003, unos cinco mil campesinos de Chinandega denunciaron en el estadio nacional, al bufete de Walter Gutiérrez por cobrarles honorarios por 76 millones de córdobas mensuales por haberles llevado el caso a Estados Unidos.
Los denunciantes, guiados por el dirigente sindical Victorino Espinales, denunciarían a Gutiérrez ante el Ministerio Público, porque supuestamente los había manipulado y engañado al cederle poderes ilimitados para cobrar las indemnizaciones, en caso que llegaran a ganar.
La denuncia nunca se hizo y el bufete Ogesa desmintió la acusación.
En otra ocasión, en los Juzgados de Managua, el tecnólogo médico Bayardo Barrios habría denunciado que había falsificado los resultados de los exámenes médicos que su laboratorio hacía a los campesinos que pugnaban por participar en la multimillonaria demanda contra las compañías transnacionales, a petición de Gutiérrez.
En la mira de la Justicia gringa
Gutiérrez negó tal relación y el propio Barrios, meses después, denunció que había inventado tales declaraciones por presiones de abogados de las compañías americanas demandadas, las cuales le habrían ofrecido 30 mil dólares a cambio de decir tales cosas.
Antes, el 20 de octubre de ese mismo año, la juez Nora M. Manella, de la Corte del Distrito de Los Ángeles, California, estableció en una sentencia que el juicio promovido desde Nicaragua por Gutiérrez y sus abogados podría desencadenar en una investigación por sospechas de fraude en la presentación del caso en Estados Unidos.
La observación de la juez, retomada por los abogados de las transnacionales, decía que Gutiérrez y sus abogados habrían alterado la trascripción de las sentencias dictadas en Nicaragua en español, a las presentadas en Estados Unidos en inglés.
Los abogados de las compañías americanas se agarraron de la observación de Manella y acusaron a Gutiérrez bajo una ley especial para tratar a mafiosos: Racketeer Influenced and Corrupt Organizations (Ley Rico).
Gutiérrez salió airoso de la acusación, pero no ha ganado un solo dólar a favor de los afectados, a quienes en abril del 2004 les prometió la construcción de un hospital que nunca se realizó.
EL OTRO WALTER G.
El administrador del bufete Ogesa, Walter Gutiérrez, mandó una extensa carta a LA PRENSA, donde da a conocer una faceta “altruista” de su vida. Gutiérrez, nacido en Nicaragua y estudiado en Estados Unidos, dice que él ha hecho mucho por Nicaragua mediante consejos a productores, ha traído inversiones y por medio de contactos ha dejado beneficios económicos al país. Además dice que no es cierto todo lo que dicen de él y, por el contrario, dice que “nada ni nadie impedirá que la honestidad y la lealtad triunfen sobre la mentira”.

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