Lexicografía
Acentuación de monosílabos
Enrique Peña HernÁndez
ACENTO DE INTENSIDAD. En razón de que algunos profesores de Español han manifestado que no se ha demostrado “científicamente” que los monosílabos son agudos, me veo en la imperiosa necesidad de referirme a este tema.
La Real Academia Española en su Manual de Ortografía de la Lengua Española (1999), cuya edición fue revisada por las veintidós (22) Academias que integran la Asociación de Academias de la Lengua Española, al abordar el tema de la Acentuación (Cap. IV. Pág. 41), expresa que el acento prosódico es la mayor intensidad con la que se pronuncia una sílaba dentro de una palabra aislada o un monosílabo dentro de su contexto fónico. Por ello se le llama también acento de intensidad.
Es evidente que dentro del encuadramiento de las palabras polisílabas (y ello lo saben todos los alumnos y profesores de Español), se registran cuatro clases: agudas, cuya última sílaba es tónica; graves o llanas, con su penúltima sílaba tónica; esdrújulas, cuya antepenúltima es tónica; y sobresdrújulas, aquellas en que es tónica alguna de las sílabas anteriores a la antepenúltima. Como se observa, las sobresdrújulas forzosamente tienen que llevar más de tres (3) sílabas: dígamelo, cómetelo, llévesemela. Empero, tratándose exclusivamente de palabras monosílabas, la fuerza o intensidad de pronunciación de ellas, indiscutiblemente —conforme el criterio de los fonetistas— les imprime la calidad de oxítonas, vale decir, agudas.
Fluye de lo expuesto, en buena lógica, que las palabras de una sílaba, por lo general no deben llevar tilde. Ejemplos: fe, pie, sol, can, gran, vil, gris, da, ves, fue, fui, vio, dio, ruin, bien, mal, no, un, etc.
Sin embargo, en los casos de monosílabos de idéntica forma o estructura, pertenecientes a diversas categorías gramaticales, es necesario colocar sobre uno de ellos la tilde de diferenciación o diacrítica, como se dejó expresado en una columna anterior; v.gr.: el, artículo determinante; y él, pronombre personal. Ejemplo: “él me derribó el árbol” considero muy conveniente transcribir el párrafo pertinente de la Ortografía de la Lengua Española, sobre acentuación gráfica de los monosílabos (Pág. 46):
“A efectos ortográficos, son monosílabos las palabras en la que, por aplicación de las reglas expuestas en los párrafos anteriores, se considera que no existe hiato —aunque la pronunciación así parezca indicarlo— sino diptongo o triptongo. Ejemplos: fie (pretérito perfecto simple del verbo fiar), hui, (pretérito perfecto simple del verbo huir), riais (presente de subjuntivo del verbo reír), guion, sion, etc. En este caso es admisible el acento gráfico, impuesto por las reglas de ortografía anteriores a estas, si quien escribe percibe nítidamente el hiato y, en consecuencia, considera bisílabas palabras como las mencionadas: fie, hui, riais, guion, sion, etc.”
Como en Nicaragua y en casi todos los países de Hispanoamérica pronunciamos con un solo golpe de voz los monosílabos en referencia, sin considerar la existencia de hiato, ya no los debemos atildar.
Conclusión: Los monosílabos son palabras oxítonas, vale decir, agudas, porque exclusivamente sobre ellas carga el acento de intensidad. Su única sílaba es tónica. Como es obligación de todo estudioso, aprender; le solicito a los que tienen opinión contraria sobre lo aquí expuesto, me den las razones o argumentos en que se sustenten. Gracias. 
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