Discurso de Bush despierta dudas
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¿Qué hará EE.UU. para llevar la democracia a todo el mundo? |
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El Presidente George W. Bush y su esposa Laura participan en una ceremonia religiosa por el inicio de su mandato, en la Catedral Nacional de Washington. Con él estuvieron sus padres, el ex presidente George H. Bush y Barbara Bush.
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Rafael Cañas y Macarena Vidal Washington/ EFE
La forma en que Estados Unidos cumplirá con su objetivo de llevar la democracia a todo el mundo, que planteó el presidente George W. Bush como eje de su política exterior, ha generado todo tipo de especulaciones.
Bush cerró ayer cuatro días de actos con motivo de su segunda toma de posesión, con una ceremonia religiosa en la Catedral nacional, que ofició el reverendo Billy Graham, amigo de la familia, mientras en Washington se escudriña el alcance de su discurso del jueves.
Tras jurar el cargo, Bush se marcó como objetivo la extensión de la libertad y la democracia como fórmula para llevar la paz a todo el mundo y acabar con las ideologías que alimentan el terrorismo y la violencia. Pero Bush apenas dio detalles y se limitó a exponer unos principios generales.
El discurso fue acogido entre los analistas de Washington como “idealista”, pero también con dudas acerca de si realmente Bush piensa llevar a la práctica esta idea.
Bush advirtió: “Vamos a promover la reforma en otros gobiernos, dejando claro que el éxito en nuestras relaciones requerirá un trato decente de sus propios pueblos”.
Sin embargo, varios críticos se han comenzado a preguntar ya si Bush también va a arriesgarse a un empeoramiento de sus relaciones con estrechos aliados políticos y en la guerra contra el terrorismo (como Arabia Saudita o Egipto), o socios comerciales (como China) si no ponen en marcha reformas democráticas.
También está la cuestión rusa, tras una buena relación personal en su primer mandato con el Presidente ruso, Vladimir Putin. Pero las últimas medidas de éste para centralizar el poder y su apoyo al anterior Gobierno de Ucrania generan dudas acerca de si la “luna de miel” entre ambos mandatarios puede estar tocando a su fin.
David Ignatius, director adjunto y columnista del diario “The Washington Post”, trató de restar importancia al alcance del discurso presidencial, y se limitó a decir que fue “la clásica retórica estadounidense”.
Reacciones de prensa
Recordó que Bush prometió apoyo a los ciudadanos de países no democráticos que luchen por su libertad. “Si hubiera un movimiento en Irán a favor de la democracia, ¿le ayudaríamos? Probablemente no. No debemos hacer promesas que no podamos cumplir”, señaló Ignatius.
Las reacciones de los editoriales de prensa oscilan en función de su orientación política, pero todos destacaron el tono idealista del Presidente.
El conservador “The Wall Street Journal” afirmó que Bush habló “en nombre y en favor de los cimientos de idealismo del pueblo estadounidense” y le comparó con John F. Kennedy.
En cambio, “Los Angeles Times” dijo que el discurso era propio de un “gran hombre”, pero se confesó “muy asustado” de la “nueva doctrina”, pues teme futuras “cruzadas sangrientas y desesperadas” que podrían fomentar más terrorismo.
IRAK, CLAVE DEL ÉXITO O EL FRACASO
Las difíciles elecciones que Irak celebrará el próximo día 30 son el primer gran escollo que Bush tiene que superar en su segundo mandato, ya que el éxito de su Presidencia dependerá en buena parte del país árabe.
La violencia no da señales de abatirse. Bush ha telefoneado en cinco ocasiones a los dirigentes iraquíes en los últimos quince días para insistir en la necesidad de que las elecciones se celebren en la fecha prevista, pese a los llamamientos —presentados incluso por partidos sunitas iraquíes— para que se aplacen, dada la precaria situación de seguridad.
"Esperábamos que a estas alturas se hubiera logrado más en cuanto a la estabilización de la seguridad", admitió un alto funcionario del Departamento de Estado, que enumeró la violencia y la amenaza de boicot de la minoría sunita como "los interrogantes" de estas elecciones.
IMPARABLE VIOLENCIA
Cerca de treinta personas murieron el viernes en Irak, en combates y atentados que tuvieron como escenario el convulso “triángulo sunita”, corazón de la insurgencia, una mezquita chiíta del sur de Bagdad y una boda. El primer ministro interino iraquí, Iyad Alaui, salió ayer al paso de los temores que predicen un baño de sangre el día de las elecciones generales, previstas para el 30 de enero, y anunció que un plan especial de seguridad “se pondrá en marcha a partir de mañana (hoy)”.

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