América Latina espera pocos cambios
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Así opinan analistas |
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BUENOS AIRES/ AFP
El segundo mandato de George W. Bush, que prometió enfrentar a las tiranías del mundo, despierta escepticismo en América Latina donde se advierte un relativo desinterés de Washington más allá de la relación con Brasil y los conflictos con Venezuela y Cuba, según analistas de la región.
Con frentes de conflicto abiertos en distintas partes del mundo, y una clara preeminencia a mantener activa la “guerra contra el terrorismo”, mientras se considere amenazada la seguridad de Estados Unidos, la relación con los países de la región aparece lejos en las prioridades de la Casa Blanca.
Bush le dará continuismo a su política internacional y, por lo tanto, otorgará “un valor escaso” a América Latina, dijo el sociólogo y analista político argentino Ricardo Rouvier, a la AFP. “Bush no quiere conflictos que le generen una preocupación mayor a la que tiene en la región”, agregó.
Con el segundo mandato de Bush comienza la “etapa superior de la revolución conservadora” que hoy impulsa Washington, escribió por su parte Katchik Derghougassian, un experto de la Universidad de San Andrés de Buenos Aires, en el diario argentino Clarín.
Desde Colombia, destinatario de la mayor ayuda financiera y militar de Estados Unidos en América Latina, el ex vicepresidente Humberto de la Calle Lombana, consideró que la línea de la política del Departamento de Estado “no va a variar” pese a las críticas que recibe en la región y en Europa.
“América Latina va a continuar siendo poco relevante para Estados Unidos mientras su agenda siga dominada por la lucha antiterrorista”, dijo por su parte Olga Ulianova, investigadora del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile.
“Estados Unidos puede aumentar su interés en la región sólo si ocurrieran conflictos de gobernabilidad en alguno de los grandes países del área”, consideró Ulianova.
Para el analista Patricio Navia, columnista del diario La Tercera, de Santiago, América Latina puede “tener una importancia marginal en asuntos puntuales”.
Temas como la inmigración y el combate al narcotráfico, con fuerte impacto en la política doméstica estadounidense, continuarán, por momentos, poniendo el foco de atención de la Casa Blanca en la región, considera Navia.
Con una sorprendente relación de afinidad pese a los signos opuestos de sus respectivos gobiernos, Brasil comienza a convertirse en un socio clave de Estados Unidos en el campo político, y en miras al acuerdo comercial continental (ALCA) que Washington mantiene en agenda.
“No fue importante la relación del Gobierno de Bush con América Latina en el primer Gobierno, y aún no se ve si en el segundo será igual, mejor o peor”, dijo David Fleischer, reconocido analista político y profesor de la Universidad de Brasilia.
Fleischer reconoce que un nuevo mandato de Bush “beneficia a Brasil”, ya que tiene una buena relación con el Gobierno del presidente Luis Inácio Lula da Silva.

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