SáBADO 22 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23700 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




¿Cómo detenerlos?

Foto  
. A los feroces e inspirados leones

La agresividad de los leones en las bases se mantuvo.

 

Edgard Tijerino M.

¡Qué noche para los Leones! Resplandeciente, excitante, ruidosa, victoriosa, incluso poética.

Un equipo inspirado derrotando 5-2 a otro evidente y dramáticamente aturdido. Eso fue lo que vimos anoche en el tercer juego de la final ante un estadio permanentemente rugiente.

Roberto Kelly estaba pálido, mientras todo Chinandega temblaba.

De frente a la angustia, la pregunta es: ¿Hay alguien por ahí que pueda detener a estos leones y evitar el caos?

Vicente Padilla impulsado por su orgullo, levanta la mano, pide la bola, rechina sus dientes y rasca el piso.

Los leones volverán a encontrarse hoy con su poder, experiencia y confianza.

León fue superior en todo, y consecuentemente, cerró las puertas a cualquier posible discusión sobre la legitimidad de su segundo triunfo y la ventaja de 2-1 en la serie.

El sereno, certero y autoritario pitcheo de Gonzalo López, ese rápido asalto sobre William Juárez con tres carreras en el primer inning, los contragolpes a las dos débiles señales de vida que dio Chinandega en el segundo y en el quinto, el relevo de Villalón, las dos brillantes jugadas defensivas de Oscar Mairena, agregadas a las que realizaron oportunamente, Roa, Garth y Talavera, mantuvieron al Chinandega desnudo y enclenque.

Clave por supuesto, el factor Gonzalo López.

Sobre un pitcheo de ese tipo, se puede avanzar consistentemente en busca de la victoria. Los cuatro hits que le conectaron no salieron del cuadro, y las dos carreras que permitió fueron casuales.

La primera, con dos hombres ponchados. Chévez que aprovechó un pasbol y fue hasta tercera por un pasaporte y un fly al center, y Matamoros, también ponchado para el tercer out, y que con otra bola escapada, llega a primera al perder Sandor Guido el tiro de Quintero.

¡Diablos!, en un inning en el que Gonzalo trabajó para cinco outs sin hit, le fabrican carrera.

Y en el quinto, Edgard López es boleado sin out. Se desplaza a tercera por un pasbol que mostró la lentitud de reacción de Quintero, y anota por un wild pitch. Otra vez, sin hit, Chinandega mueve el marcador.

Pero eso fue todo.

Con la agresividad de Matamoros en el congelador, el pitcheo abridor vacilante, el relevo infuncional y malogrando oportunidades, el favorito se está derritiendo amigos.
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