VIERNES 21 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23699 / ACTUALIZADA 1:56 am





EL HUMOR DE




Comienza segunda era Bush

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. Estados Unidos se impondrá promover libertad y democracia en el mundo, asegura el Presidente
. Relaciona la seguridad de su país con lograr ese objetivo

El presidente de la Corte Suprema, William Rehnquist, toma el juramento a George W. Bush para su nuevo período, en una ceremonia con la participación de 750 mil personas. Le acompañan la primera dama Laura Bush y sus hijas Jenna y Barbara.

 

EFE

El presidente George W. Bush afirmó el jueves, tras jurar para un segundo mandato de cuatro años, que la tarea primordial de Estados Unidos es ampliar la libertad en el mundo para mejorar su propia seguridad.

Bush hizo de la consecución de la libertad en todo el mundo el eje de su discurso de investidura en la escalinata del Capitolio, pero con referencias severas a los enemigos de EE.UU. o a quienes no compartan ese objetivo.

“Vamos a clarificar continuamente la opción a cada gobernante en cada país: la elección moral entre opresión... y libertad”, aseguró en una intervención que recordó —aunque sin mencionarlos— a las invasiones de EE.UU. en Irak y Afganistán.

“Vamos a promover la reforma en otros gobiernos dejando claro que el éxito en nuestras relaciones requerirá un trato decente de sus propios pueblos”, advirtió.

Bush comenzó recordando los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, “un día de fuego”, y añadió que su deber “no está definido por las palabras que uso, sino por la historia que hemos visto juntos”.

A partir de ahí recalcó: "la supervivencia de la libertad en nuestra tierra depende cada vez más del éxito de la libertad en otras tierras".

“La mejor esperanza para la paz en nuestro mundo reside en la expansión de la libertad en todo el planeta”, afirmó Bush ante una audiencia de más de 750,000 personas, entre ellas tres de los cuatro ex presidentes vivos de EE.UU.: Bill Clinton, George Bush y Jimmy Carter. El delicado estado de salud de Gerald Ford, que tiene 91 años, no le permitió acudir.

Sobre la misma biblia que utilizaran George Washington en 1789 y su propio padre, George Bush en 1989, George W. Bush juró solemnemente “respetar, defender y preservar” la Constitución de EE.UU., “con la ayuda de Dios”.

“Mientras haya regiones enteras del mundo fermentando resentimiento y tiranía... la violencia se concentrará y multiplicará su poder destructivo”, añadió.

Bush centró su discurso en recalcar que la mejora de la seguridad mundial depende de que la libertad impere en los lugares donde ahora hay tiranías o ideologías basadas en el odio. No hubo menciones explícitas a América Latina.

También destacó que no dudará en usar la fuerza. La búsqueda de la libertad y la seguridad “no es principalmente una tarea para las armas, pero nos defenderemos, y defenderemos también a nuestros amigos cuando sea necesario”, señaló.

Bush insistió en que los países libres “no deben pretender” que los regímenes dictatoriales no existen.

Para ello, dijo que es necesaria la colaboración de los aliados de EE.UU., con muchos de los cuales Washington ha tenido una relación muy difícil durante los primeros cuatro años de su gobierno, sobre todo, con motivo de la guerra de Irak.



TEMAS DE AGENDA

El segundo mandato de Bush estará dominado por los grandes temas pendientes de la agenda interna de Estados Unidos, pero al mismo tiempo le exigirá demostrar su capacidad diplomática de cara a tradicionales aliados, ahora distanciados.

Ya se trate de las reformas del sistema de pensiones y del código fiscal o de la reducción del déficit presupuestal, el Presidente pretende sacar partido de la fortalecida mayoría republicana en el Congreso para hacer realidad sus promesas electorales.

Bush es el primer presidente republicano desde Dwight Eisenhower en 1953 que cuenta con una neta mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes, aunque sin alcanzar los 60 escaños en la Cámara Alta que le permitirían ignorar a la oposición demócrata.

Sin embargo, aunque mayoritarios, los legisladores de su partido pueden llegar a mostrarse rebeldes, como lo demuestran las dificultades enfrentadas por la Casa Blanca en diciembre para lograr la aprobación de una ley de reforma de los servicios de inteligencia.

Salvo por las reducciones de impuestos, la agenda interior de Bush quedó en segundo plano durante su primer mandato, dominado por los atentados de septiembre de 2001, las guerras en Afganistán e Irak y el combate al terrorismo.

La tarea más urgente continúa siendo Irak, donde se celebrarán elecciones el 30 de enero, apenas 10 días después de la asunción del Presidente estadounidense.

Y pese a la continuidad de una violenta insurgencia que ha causado numerosas bajas entre las fuerzas estadounidenses, Bush se muestra optimista, no sólo en relación a Irak sino también a su agenda para la democratización de Oriente Medio. De todos modos, Bush mantiene su objetivo de abandonar el hervidero iraquí lo antes posible. Para eso necesitará la cooperación de sus aliados europeos, entre ellos algunos, como Francia y Alemania, que se opusieron a la invasión.

Analistas señalaron que esto dependerá del enfoque de la aproximación.



COFIRMACIÓN DE RICE LA OTRA SEMANA

El Senado reservó el martes y el miércoles de la semana próxima para debatir y votar la nominación de Condoleezza Rice como nueva Secretaria de Estado norteamericana. Los republicanos intentaron lanzar el debate ayer, pero los demócratas objetaron la propuesta, argumentando que la nominación requería una amplia discusión en el pleno del Senado.
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