JUEVES 20 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23698 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE





Algo huele mal en Granada

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. En los alrededores del kilómetro 51 de la carretera Granada-Nandaime predomina una pestilencia de desechos orgánicos que afecta a unos dos mil habitantes de los sectores aledaños y a centenares de pasajeros que transitan por esta vía. El basurero municipal y una tenería podrían ser los generadores de la pestilencia, pero ninguno de sus respectivos administradores acepta esa responsabilidad, mientras el mal olor es innegable

Los habitantes del kilómetro 51 de la carretera Granada-Nandaime mantienen su protesta porque consideran que los desechos del vertedero son una fuente de contaminación.

 

Arlen Cerda
CORRESPONSAL/GRANADA

Viajar por la carretera Granada-Nandaime exige tener un buen estómago para cualquier pasajero y mayor condición aún para los habitantes de esta área. Un olor fétido y constante invade —a veces más, a veces menos— los alrededores del kilómetro 51 de esta carretera, aturdiendo la vida cotidiana de los habitantes y transeúntes de la zona.

El tufo evidencia la podredumbre de desechos orgánicos. El hedor se incrementa por las noches y en los días húmedos es capaz de revolverle el estómago a cualquier viajero de esta vía, provocarle un dolor de cabeza o hasta irritarle los ojos o las fosas nasales.

La situación se complica más aún para unos dos mil residentes de la zona que diariamente deben despertar, comer, trabajar y dormir con el tufo en los poros y las narices y aseguran padecer de enfermedades respiratorias e infecciones dermatológicas.

La señora Flor de María Sequeira vive en la quinta Os de Trinidad, ubicada en el kilómetro 51 y medio de la carretera a Nandaime, con su esposo y sus dos hijos. Ella asegura que diariamente deben soportar este mal olor que les “revuelve el estómago a la hora de la comida y nos saca de las camas por la intensidad de hediondez en la noche, les da catarro a los niños que viven con un cansancio permanente y padecen enfermedades respiratorias. Hace poco la niña de mi empleada casi se muere como con asma”, sostiene.

CONTRA TENERÍA Y BASURERO MUNICIPAL

El pasado 11 de enero se reunieron en esta quinta un centenar de habitantes de los sectores aledaños al kilómetro 51 y junto a líderes de la Asociación de Consumidores y Usuarios de Granada (Acugra) protestaron una vez más por la contaminación ambiental en Granada que ellos adjudican a la empresa procesadora de cuero Reptiles de Nicaragua, S.A. (Reptinic), propiedad del alemán Kurt Priess, y al basurero municipal La Joya, administrado por la Alcaldía Municipal de Granada.

En esta concentración se presentó el Procurador Ambiental Nacional, licenciado Lisandro D’León, quien aseguró que a mediados de la próxima semana interpondrán una demanda civil en contra de la empresa Reptinic, por el delito de contaminación ambiental con desechos sólidos y líquidos señalado desde 1999.

Durante la actividad, los manifestantes también insistieron en que las autoridades sanitarias locales y nacionales deben cumplir con el cierre definitivo del basurero municipal La Joya, ubicado en el kilómetro 54, y que el Ministerio de Salud (Minsa) recomendó cerrar o reubicar desde septiembre del año anterior.

POBLADORES ENFERMOS

Cecilia González, de 48 años, vive en la comunidad El Hormigón, ubicada en los alrededores del kilómetro 51 de la carretera. Es una señora con la piel color ceniza y reseca y los brazos y pechos llagados por una extraña alergia que padece desde hace tres años.

Según la señora González, su alergia se debe a los malos olores de la zona. Pero el Minsa sostiene que sólo es falta de higiene. “Un mal olor no te va a producir una alergia”, asegura la doctora Patricia Vindell, de Divulgación y Prensa de la institución sanitaria.

“A mí el Minsa me dice que esta alergia es porque duermo con los animales de mi casa, pero uno puede ser pobre, pero aseado. Yo tengo un tratamiento con una dermatóloga y ella me dice que eso es por la contaminación ambiental que hay aquí donde yo vivo y que es de Reptinic”, insiste la señora Cecilia, mientras muestra sus cicatrices y granos en cada manifestación ambiental promovida por Acugra.

Desde finales de diciembre del año pasado, la señora María Elena Bermúdez, de 56 años, también padece de llagas en la piel y junto al resto de pobladores manifestantes sostiene que se debe a la contaminación en el aire producida “por los malos olores del basurero municipal y principalmente por la empresa Reptinic”.

Además de estos dos casos de infecciones dermatológicas, más de una docena de habitantes asegura padecer de múltiples enfermedades respiratorias y atribuye a la misma causa los constantes males estomacales en los niños del área y las náuseas y vómitos que padecen frecuentemente.

“Nosotros ya no aguantamos esta tufalera, todo el día pasamos con dolor de cabeza, apenas podemos comer entre tanta hediondez”, repiten los habitantes en sus protestas, cargando pancartas y mantas, mientras se tapan la nariz con un pañuelo “para no sentir tanto el tufo”.

ALEGAN PRINCIPIO DE PREVENCIÓN

Acugra fue reconocida por un decreto legislativo en abril del 2002 y es liderada por Róger Monterrey Edén, propietario del hospedaje La Calzada en el centro histórico de esta ciudad, hasta donde —aseguran— llegan los malos olores que provienen de Reptinic y el basurero municipal.

Monterrey sostiene como argumento de esta lucha, que “las leyes ambientales de Nicaragua tipifican los malos olores como contaminación ambiental y acá no tiene sentido que una empresa alegue que estuvo primero en la zona y tiene derecho a producir malos olores. Nuestra protesta se basa fundamentalmente en un principio de prevención de la contaminación del ambiente”, sostiene.

“REPTINIC NO CONTAMINA”

Mientras la Asociación de Consumidores y Usuarios de Granada (Acugra) asegura que la empresa Reptiles de Nicaragua, S.A. es uno de “los principales contaminadores de mal olor en el medio ambiente de Granada” y sostiene que la empresa “deposita aguas residuales a través de un tubo ubicado en el costado sur de sus instalaciones”, el gerente general de Reptinic, Kurt Priess, sostiene que su tenería “es una empresa a la vanguardia en cuidados ambientales”.

Según Priess, en los últimos tres años la empresa ha invertido más de 600 mil dólares en la construcción de lagunas de oxidación, basadas en estudios ambientales realizados por la empresa y cuentan con un gestor ambiental y dos consultores privados que “trabajan constantemente en estudios y análisis para garantizar la no contaminación al ambiente”.

“Nosotros estamos sorprendidos por la campaña en contra de nuestra empresa y nuestros más de 300 trabajadores”, a la vez que asegura: “Hemos cumplido con todas las recomendaciones sanitarias que nos han dado las autoridades sanitarias”.

PRIESS FUSTIGA A MONTERREY

A juicio del gerente de Reptinic, S.A., Kurt Priess, la campaña impulsada por Acugra “es una estrategia de Róger Monterrey para obtener protagonismo, porque abanderarse de un movimiento ambientalista está de moda, pero no cualquiera es ambientalista”.

Priess asegura que a él no le molesta ninguna campaña de protección ambiental, sino las acciones de Acugra al cual califica como “un movimiento irresponsable dirigido por intenciones turbias de Róger Monterrey”.

“Yo quisiera saber ¿quién financia a Róger Monterrey? ¿quién está detrás? ¿cuál es el verdadero objetivo de esta campaña? Nosotros como empresa no vemos una formalidad en este movimiento”, asegura.

“Se trata de una campaña de desprestigio en contra de Reptinic, mi persona y los trabajadores de esta empresa que son como mi familia”, insiste.

Priess señala que “el olor fétido que se siente por la carretera es del basurero municipal. Mucha gente desconoce que aquí cerca hay un basurero y resulta más cómodo acusarnos a nosotros, pero el olor que produce nuestra empresa es el olor particular de los productos químicos que utilizamos: el cromo y el sulfato de sodio, principalmente”.

“Nosotros como empresa estamos conscientes que estos olores pueden resultar nocivos para algunas personas, pero constantemente estamos mitigando cualquier efecto, contamos con un proceso de reciclaje de los químicos y no enviamos desechos líquidos a ninguna parte”, asegura el gerente de la tenería.

No obstante, cuando LA PRENSA consultó al alcalde saliente de Granada, Luis Jerónimo Chamorro Mora, éste también negó que los malos olores sean producidos por el basurero municipal. “No es el basurero, nosotros estamos trabajando constantemente en el área y el próximo presupuesto podría incluir una parte para expandir el terreno, hacer tiros, como le llaman los japoneses que están colaborando con nosotros en un proyecto que la Alcaldía promueve en la zona, porque sí estamos conscientes que el basurero rebasa su capacidad”, dijo Chamorro.

El 4 de diciembre, cuando el Minsa realizó la más reciente inspección a Reptinic, y la autoridad sanitaria recomendó reparar varias tuberías y reemplazar algunos batanes de la planta de producción que presentaban filtraciones, analizar la calidad del agua del pozo de abastecimiento, realizar pruebas de infiltración en las lagunas de estabilización y trabajar en la reducción o mitigación de malos olores.

“Tanto el basurero por sobrepasar su capacidad y ya no ser apto para recibir más basura y la empresa Reptinic por trabajar con productos orgánicos son responsables del mal olor en la carretera. El Minsa ya lo ha señalado”, sentenció la doctora Patricia Vindell, de Divulgación y Prensa del Minsa local.

ESPERAN DEMANDA

El Procurador Ambiental Nacional, licenciado Lisandro D’León, aseguró que a mediados de la próxima semana interpondrán una demanda civil en contra de la empresa Reptinic, por el delito de contaminación ambiental con desechos sólidos y líquidos.
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