Pilas sépticas asfixian a estelianos
Martha Marina González CORRESPONSAL/ESTELÍ
Pobladores de barrios periféricos se están quejando de los malos olores que emanan las lagunas de oxidación, ubicadas en la salida norte de la ciudad, y demandan de la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) un mejor tratamiento a las mismas.
La señora Amada Herrera, dirigente comunitaria del barrio Betania, aseguró que la falta de tratamiento a las pilas sépticas ha obligado a los vecinos a mantener cerradas las puertas de sus casas porque no soportan los malos olores, el mosquero y la gente padece de enfermedades respiratorias y de la piel.
Las primeras lagunas de oxidación fueron construidas en 1986 y en 1990 se construyeron otras dos, y según la ingeniera María Elena Romero, vicegerente de Enacal Estelí, al inicio estaban alejadas a 500 metros de la periferia de la ciudad.
Cuando se construyeron las pilas de tratamientos no habían círculos poblacionales a su alrededor, pero hay mucho desorden en el ordenamiento de la ciudad “ahora es un problema bastante serio y no se debió permitir que la población se asentara allí”, aseveró el Procurador General del Ambiente, Lisandro D’León.
A pesar que los dirigentes comunitarios de cinco barrios enviaron cartas a Enacal y a otras instituciones y sostuvieron una reunión con el Procurador Auxiliar del Ambiente, la funcionaria de Enacal aseguró que “no hemos recibido denuncias sobre malos olores”.
La Procuraduría del Ambiente hará las diligencias ante las entidades correspondientes, porque es un problema similar al de Masaya, que no se le da tratamiento a las plantas, “pero vamos a exigir que utilicen la tecnología porque no podemos sacar a la población y vamos a entablar a la brevedad posible una acción administrativa para que Enacal resuelva este problema”, expresó D’León.
El señor Itab Gandini, experto europeo en saneamiento ambiental, explicó que el sistema de tratamiento que se ha implantado ahí es un reactor complementado con una laguna facultativa y una laguna de maduración, “estos tratamientos producen malos olores, pero los niveles son bajos”, dijo.
Aseguró el experto que las condiciones climatológicas en algunos momentos levantan malos olores porque se están tratando las aguas residuales de una ciudad y en la medida que las viviendas se aproximen a las lagunas van a sentir olores desagradables que aunque no son permanentes provocan alguna incomodidad.
SEMBRARÁN ÁRBOLES
Como parte del proyecto que financia la Unión Europea van a sembrar 24 mil árboles para mitigar esos malos olores, además establecerán un jardín con plantas aromáticas.
Las lagunas de oxidación están ubicadas en nueve hectáreas de las 22 que tiene Enacal, y según los expertos, el tratamiento que ahí realizan es para evitar la contaminación del medio ambiente, porque el 90 por ciento de las aguas residuales ya no cae al río, “estamos contribuyendo con el medio ambiente y la salud de las personas”, expresó la ingeniera María Elena Romero.
De las pilas sépticas sacan lodo cada cinco o diez años, es un proyecto de mejoramiento del medio ambiente, tienen treinta años de vida y no van a hacer más lagunas, actualmente tiene una cobertura del 40 por ciento, pero pretenden cubrir el cien por ciento de la ciudad.
El ingeniero Raúl Medina descartó que las pilas sépticas contaminen el medio ambiente porque en las inspecciones hechas por el fiscalizador del INAA establece que el color de las aguas es verde brillante y en la laguna facultativa y la de maduración el agua es más clara y tiene poco malos olores y no se está contaminando.
EL PROCESO
A las lagunas de oxidación cae materia orgánica o heces fecales y las bacterias y otros microorganismos se encargan de comerla y así comienzan a metabolizarla y la convierten en agua clara.

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