MARTES 18 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23696 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Los políticos se tomaron la colina

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Silvestre Blandón Astorga
silvestreblandon@hotmail.com

En una guerra de posiciones todo avance tiene gran valor por el costo que conlleva. En la más reciente crisis política, una más dentro del esquema de conquista de las fuerzas de la imposición, probablemente la mayoría de la ciudadanía ha quedado con el mismo sabor de otras ocasiones en que los agitadores de turno consiguen su capricho.

Alexis Argüello no deja de tener razón. Ciertamente su jefe es hábil para obtener lo que se propone. Unos meses atrás el mismo Presidente decía que había cambiado, que era muy diferente al de los tiempos aciagos del régimen rojinegro. Similar opinión expresaba la jerarquía católica. Aunque el pueblo nunca tragó semejante bocadillo indigesto, el sempiterno candidato tuvo un horizonte despejado para sus voraces ambiciones.

El tiempo, poco por cierto, dio la razón a los escépticos. Contrario a sus oponentes caracterizados por su inconstancia y actuar errático, con frecuencia despistados, el aparente cambio era simplemente una de las múltiples estratagemas que “el más capaz” —capaz de todo— utiliza cada vez que tiene oportunidad.

Cualquier grupo político tiene pleno derecho de buscar y asumir el poder, de eso precisamente trata la política, pero no en arrogarse decisiones que transformen el sistema de vida que una nación ha escogido, menos aún cuando estos cambios procuran sacar ventaja partidaria y mucho menos cuando carecen del beneplácito mayoritario.

El poder real se inclina aún más a favor de los camaradas. Los actuales dirigentes del PLC deponen los intereses nacionales por negociar la libertad del ex presidente, que fue y no es. ¿Y el Gobierno? Bien gracias. Presidente y equipo a salvo de cualquier susto mayor, de momento.

Conquistaron el objetivo propuesto, obtuvieron la legalidad necesaria y la movida que estuvo a punto de liquidarlos fue astutamente negociada y aceptada con sonrisas y felicitaciones, tienen el poder pero dejarán gobernar, hasta que den el siguiente paso.

Aparte, viendo el humo de larguito con aparente indiferencia pero con mucha frustración generada por la espera de años sin fin, la víctima de siempre: el pueblo, el que no tiene marca, la mayoría silenciosa, la que decide, si puede, en elecciones no amañadas, jamás volver a las tinieblas.

El pueblo quiere no sólo brillantes administradores en la gestión pública, como ha demostrado ser el Presidente, sino políticos de acciones contundentes. Lamentablemente, el Presidente no es político desde la concepción que el pueblo tiene del líder. No se siente su presencia, no proyecta su identificación con las aspiraciones populares, no logra comunicarse efectivamente con sus electores. Esto no quiere decir que el mandatario sea mal administrador de la cosa pública ni que el país no vaya mejorando económicamente o que no comparta los ideales de la mayoría de los ciudadanos. Simplemente está inmerso en su trabajo en la forma en que dice siempre lo ha hecho y para él la política no tiene tanta relevancia porque lo que busca son los objetivos propuestos.

En política se aplica cabal aquello de: “La mujer del César no sólo debe ser honrada sino parecerlo”. El Presidente no sólo debe ser bueno sino parecerlo, procurar un sustancial apoyo ciudadano para ser defendido a capa y espada y no limitarse a hacer un trabajo eficaz. Evidentemente, no es lo mismo ver el zapato que sentir cómo aprieta al caminar. No es lo mismo estar adentro que estar afuera.

Se desaprovechan oportunidades de poner en su sitio a quienes se han lucrado con la sangre, el atraso y el temor del pueblo. Pero dicen que nunca está más oscuro que cuando va a amanecer, ojalá más temprano que tarde se cuente con un liderazgo estructurado capaz de materializar las justas expectativas del pueblo.

El pueblo clama en silencio. Quien le dé voz a ese silencio tendrá el apoyo necesario para conducir los destinos del país en esta prolongada lucha.

El autor es máster en administración, negocios internacionales y marketing
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