Lunes en la mañana - Harvard Business School Publishing
Mitos sobre la innovación
Gary Hamel
Abundan los mitos sobre la innovación. Pero la verdad es que, con escaso esfuerzo, cualquier organización puede cultivar la originalidad.
PRIMER MITO: LAS GRANDES IDEAS COMIENZAN CON ALGO GRANDE
Se requieren gran cantidad de ideas pequeñas, locas, absurdas, a fin de encontrar algunas iniciativas con las que conviene experimentar. Eso, podría permitir a un empresario encontrar algunas cosas en las que vale la pena invertir, y conducir eventualmente a concretar una o dos que tienen gran potencial económico.
SEGUNDO MITO: LA INNOVACIÓN ES EN SU MAYOR PARTE, ACERCA DE PRODUCTOS
Existe la capacidad para la innovación en cada aspecto del modelo empresarial. Puede tratarse del precio. O de la forma en que una empresa está integrada a nivel vertical. O cómo se manejan las relaciones con los clientes. Y eso, apenas para comenzar.
TERCER MITO: LA INNOVACIÓN TIENE QUE VER CON LA LÍNEA PRINCIPAL
Está enfocada generalmente en la creación de nuevos productos y servicios que permitirán el crecimiento integral. Pero algo igualmente vital es una innovación total en la estructura de costos. Reducciones incrementales de costos no reemplazan a la innovación capaz de eliminar grandes fragmentos de la tradicional estructura.
El pensamiento innovador es responsabilidad de todos. Como por ejemplo, la apuesta de GM de vehículos con combustible de hidrógeno. Pero, también con frecuencia, la innovación es algo prudente. Basta ver lo que ocurrió con la tarjeta de débito de Starbucks. Esa fue una innovación real. A nadie en el negocio de comida rápida en los Estados Unidos se le ocurrió convencer a los clientes que pagaran previamente por su café y su bollo de pan tostado. Sin embargo, la innovación no fue muy riesgosa. La tecnología de las tarjetas de débito funciona bien, y el concepto pudo ser probado en algunos comercios antes de ser lanzado a nivel nacional. El riesgo es una función de la inversión multiplicado por la incertidumbre. El truco consiste en innovar de una manera que no ponga en peligro todas las inversiones de una empresa.
CUARTO MITO: LA INNOVACIÓN ES COSTOSA
Es necesario encontrar formas baratas de experimentar. Sabemos que existe una escasa correlación entre el éxito a nivel de competencia y los gastos en investigación y desarrollo, ya sea que se mida en ganancias, en porcentaje de ventas o en un éxito a largo plazo.
Lo que hay que preguntarse, en cambio es ¿qué proporción de la total imaginación en mi compañía estoy aprovechando? ¿Cuantos de mis empleados se despertarán mañana pensando que tienen una responsabilidad en la innovación de la empresa?
QUINTO MITO: LA INNOVACIÓN ES UNA EXCEPCIÓN
Similar al impulso a lograr cualidad que se desarrolló 40 años atrás, la innovación no es la norma en muchas organizaciones. Pero puede convertirse en una capacidad del sistema mediante el entrenamiento, las herramientas, la métrica, los procesos de decisión, los incentivos y los valores de organización. Sólo cuando todas esas cosas respalden una continua innovación que desafía normas, podrá la innovación convertirse en un estilo de vida en lugar de una actividad ocasional y excepcional.

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