Buscan escalera a crisis
Luis Felipe Palacios y María José Uriarte R.
El Gobierno que preside Enrique Bolaños, y las dos fuerzas mayoritarias en la Asamblea Nacional, lograron destrabar ayer el impasse surgido por la aprobación de las reformas constitucionales que restringen las atribuciones al Poder Ejecutivo.
Durante una encerrona de más de seis horas en la Universidad Católica (Unica), y con la presencia como testigo del cardenal Miguel Obando, las delegaciones del Gobierno, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el Frente Sandinista (FSLN) decidieron que la aplicación de las reformas sea consensuada entre Ejecutivo y Legislativo, en cinco de sus ocho artículos.
Un día antes, liberales y sandinistas aprobaron en segunda legislatura las reformas constitucionales, pero sólo en uno de sus artículos, el referido a la ratificación de funcionarios públicos, contemplaron buscar consenso entre el Ejecutivo y Legislativo, violentando el acuerdo previo firmado entre Bolaños y Daniel Ortega, líder del FSLN.
¿QUIÉN CEDIÓ?
No obstante, el PLC y el FSLN en conjunto con el Ejecutivo acordaron, en la Unica, que las reformas constitucionales serán aplicadas de acuerdo al consenso entre el Ejecutivo y el Legislativo en cuatro artículos más, uno de ellos a medias.
El acuerdo incluyó que durante el período de Gobierno 2002-2007, la destitución de funcionarios públicos deberá implementarse hasta que se logre el consenso entre los tres principales actores políticos del país: los dos grupos parlamentarios mayoritarios y el Gobierno, “de manera que garantice las relaciones armónicas”.
También se acordó que el nombramiento del Superintendente de Servicios Públicos y los cuatro Intendentes, así como el nombramiento del Director y Subdirector del Instituto de la Propiedad, deberá contar con el consenso del Ejecutivo y Legislativo, al menos durante el período de Gobierno 2002-2007.
Los cambios serán incorporados en las reformas constitucionales “vía estilo”, explicaron liberales y sandinistas.
”EL DIÁLOGO SIRVIÓ”
Tras los acuerdos, el cardenal Miguel Obando y Bravo como testigo y anfitrión consideró que en el país “es necesario tratar de buscar cómo dialogar para llegar a un entendimiento”.
“Parece que el diálogo sirvió, por eso quiero felicitarlos a ustedes que han trabajado tanto, y en este trabajo diría que el diálogo ha triunfado, porque han llegado a un acuerdo”, resaltó.
El presidente Bolaños, en representación del Ejecutivo, Ortega del FSLN, y el diputado Noel Ramírez en nombre del PLC, exaltaron la labor del cardenal Obando por facilitar alcanzar un consenso en cuanto al tema de las reformas.
Tanto Bolaños como Ortega y Ramírez se comprometieron a respetar el acuerdo suscrito en la Unica, referido a la aplicación de las reformas constitucionales que restarán atribuciones al Ejecutivo.
Asimismo, anunciaron la instalación del diálogo nacional el próximo miércoles, posiblemente en la Unica.
“CORRECCIÓN DE ESTILO”
El presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez, explicó que para ampliar la disposición transitoria en la Constitución, que establece que la implementación de las reformas se hará por consenso entre el Legislativo y el Ejecutivo, se hará mediante una “corrección de estilo”.
“Eso tenemos que verlo con los especialistas, lo que pasa es que ya está un concepto aprobado en la reforma constitucional, eso le da rango constitucional a este acuerdo porque lo incluye en la reforma constitucional, lo que vamos a hacer es a extender esa aprobación que hizo la Asamblea Nacional a otras partes que están comprendidas en el acuerdo y que no había sido específicamente puesta el día de la aprobación”, argumentó Núñez.
La disposición transitoria para la implementación y vigencia de las reformas constitucionales ya no será exclusiva para el Artículo 2, sino que se hace extensivo a los artículos 1, 5 y 6 y así garantizar las relaciones armónicas del Ejecutivo y Legislativo.
“Se ha alimentado la confianza en los tres actores políticos, una confianza que no estaba plenamente cimentada; tomen en consideración que el PLC no tuvo una participación directa en la firma de los acuerdos políticos”, observó Núñez.
INTENSA NEGOCIACIÓN
En determinado momento las conversaciones se trabaron en lo relacionado al Artículo 3 de la reforma constitucional, que establece la elección (con el 60 por ciento de los votos del total de diputados) de funcionarios de Estado y magistrados, ya que los liberales alegaban que es una facultad de la Asamblea Nacional.
No obstante, según fuentes extraoficiales, los facilitadores del Programa de Naciones Unidas propusieron una salida que derivó en el acuerdo que durante el período 2002-2007 en lo referido a los nombramientos del Superintendente de Servicios Públicos y del Director del Instituto de la Propiedad, se efectuará con el consenso de los tres principales actores políticos del país.
Monseñor Eddy Montenegro confirmó que hubo un momento de tensión durante el desarrollo de las pláticas, cuando se realizó un receso muy largo.
“Pero al final, se exhortó a que volvieran a la mesa y ya venían prácticamente cada uno de los sectores con una redacción que ayudaba y colaboraba a que todo mundo cediera un poco y se pudiera dar el compás que se tenía de equilibrio que era necesario para seguir adelante”.
Desde antes que iniciaran las conversaciones, Ortega dijo tener confianza que se lograría un consenso entre los tres actores políticos, y reiteró que nadie violó los acuerdos, sino que eran problemas de interpretación, lo que definió como normal en todo proceso negociador.
“Me parece, estoy convencido en este momento histórico, que ya la voluntad por la reconciliación, por el entendimiento, es mucho mayor que en otros momentos en los que se ha presentado crisis, negociaciones y diálogo”, indicó Ortega.
LA DELGADA LÍNEA DEL CONSENSO
El secretario de la Presidencia, Ernesto Leal, dijo que para alcanzar el consenso sobre los puntos de las reformas constitucionales, los tres principales actores políticos del país, PLC, FSLN y el Gobierno, deben estar de acuerdo, si no, no hay consenso.
"Consenso es llegar a posiciones en que los tres estemos de acuerdo", aseveró Leal.
"No es unanimidad (pero) puede ser un disentimiento reservado, que no es unanimidad, pero hay un consenso", sostuvo.
"El consenso quiere decir satisfactorio para los tres", agregó.
Leal dijo que si una de las partes, ya sea el PLC, FSLN o el Ejecutivo, no está de acuerdo con alguna medida, entonces "no hay consenso".
Sin embargo, luego explicó que "el consenso es una mitología nacional e internacional.
"En los tratados internacionales, en el Sistema de Integración Centroamericana, cuando se habla de consenso es que todos los presidentes tienen un consenso, y el que disienta se reserva y accede al consenso", anotó.
UN ASUNTO DE ESTILO
El presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez, adelantó que un mecanismo posible para salvar el acuerdo político sobre la implementación, mediante consenso, de las reformas constitucionales ya aprobadas, podría ser “una corrección de estilo que pueda satisfacer la presencia de esa coletilla donde se plantea el consenso”.

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