SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 11 DE ENERO DE 2005



 
¿Hasta cuándo esperar?

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.Ser o no ser... madre. Esa es la disyuntiva en cierta etapa de la vida de mujeres que han logrado abrirse un exitoso camino en sus profesiones y para quienes el tiempo y sus fuerzas no han sido suficientes para emprender el proyecto de formar una familia

 

Gretchen Robleto Lupiac

La mujer perfecta. En el fondo todas aspiramos a serlo. Tarea nada fácil. Para lograrlo se debe ser la hija ejemplar, la madre abnegada, la esposa atenta, la exitosa profesional, la amiga siempre dispuesta a escuchar en los momentos de crisis, la persona a quien recurrir cuando se necesitan muestras de bondad. ¡Dios, qué difícil tarea! ¿Se puede lograr? Hay quienes han alcanzado el ideal y son percibidas socialmente como mujeres exitosas, intachables, dignas de admiración. En la carrera por triunfar en el ámbito profesional y privado, la encrucijada está en qué debe ser prioridad en los años de nuestra primera juventud, de los 20 a 30 años, ¿la familia o la realización profesional?

Las expectativas de las mujeres referente a los hombres varían en la medida que se crece intelectualmente y se logra independencia económica y emocional. Por esa razón, para algunas mujeres es muy difícil encontrar al hombre con el que desean formar una familia, y prefieren priorizar sus carreras profesionales. Pero una vez que se alcanza el estado deseado profesionalmente, empieza la carrera contra el reloj. Los años pasaron, quieren ser madres, ¿pero es demasiado tarde? ¿Se equivocaron al priorizar en su juventud la profesión en lugar del rol de madres? Esas son algunas de sus dudas.

La sicóloga Marisol Vanegas, coordinadora de la carrera de sicología en la Universidad Centroamericana, destaca que mujeres en cuyas vidas la maternidad ha sido postergada, generalmente priorizan su profesión académica o ejercen un papel político-social muy activo.

Vanegas, quien cuenta con una maestría en sicología clínica, sostiene que desde el punto de vista psicológico, el momento más adecuado para convertirse en madre es después de los 20 años y antes de los 35 años. ¿Por qué? “La maternidad requiere de mucha vitalidad, mucha fuerza física, creatividad, implica centrarse en la calidad de la atención”.

“Es mucho más sano para la mujer que tenga otras realizaciones, que no centre su vida en la maternidad. La mujer necesita una válvula de oxigenación que le permita llevar oxígeno a su tarea de madre, en la cual debe dar afecto y protección”, señala.

“En la medida que vos tenés más educación, tenés la posibilidad de retrasar la maternidad y evitar embarazos en la adolescencia, ahí radica la importancia de la educación y especialmente la educación sexual. La mujer encuentra otro tipo de realizaciones”, afirma.

En cuanto a los periodos de transformaciones sociales, sostiene que “aunque ha habido resistencia de parte de los hombres a que las mujeres ocupen cargos de importancia, el movimiento mundial de mujeres, ha logrado que ocupen liderazgos protagónicos”.

EL EJEMPLO DE ESPAÑA

Las mujeres europeas postergan cada vez más la maternidad. Como consecuencia, la fertilidad se reduce, por lo que es menor la posibilidad de tener más de un hijo. “En 1975, las españolas tuvieron un promedio cercano a los tres hijos y la edad de las madres al nacer el primero rondaba los 25 años. Para el 2002, la tasa de fecundidad era poco más de un hijo y la edad de tener el primero era ya de 29 años. En la actualidad, casi la mitad de las españolas tienen 30 años o más al nacer su primer hijo”, según un estudio del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, el cual reveló que los españoles registran la tasa de natalidad más baja de Europa.

MATERNIDAD RESPONSABLE

Ximena Ramírez, presidenta del Congreso Permanente de Mujeres Empresarias, afirma que de acuerdo a su experiencia en la relación con mujeres emprendedoras que integran la organización, las mujeres han decidido retrasar la maternidad y espaciar los embarazos. “La vida está muy difícil y para poder hacer exitosa una empresa, ya sea micro o pequeña, se requiere tiempo”.

“Es una decisión muy acertada el retrasar la maternidad porque así la mujer asume una maternidad responsable y, en este mundo altamente competitivo, es determinante priorizar los estudios, hacer postgrados, maestrías y doctorados en caso de tener la posibilidad de hacerlo”, agregó.

“Incluso las mujeres en su etapa de madurez es sumamente importante que continúen estudiando y reforzando su autoestima, ya que históricamente la mujer ha sido vista como ciudadana de segunda categoría en Nicaragua”, dijo.   
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