Cuando acecha la andropausia
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Consiste en el declive gradual de las funciones físicas y mentales del hombre |
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La mayoría de los hombres desconoce que existe la andropausia, síndrome clínico y bioquímico de la madurez masculina.
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EFE REPORTAJES
La mayoría de los hombres desconocen que existe y tres de cada cuatro que consultan a su médico por sus síntomas no reciben tratamiento. Es la andropenia, más conocida como andropausia, el síndrome clínico y bioquímico de la madurez masculina debido al descenso en los niveles de las hormonas.
A menudo sufre de dolores articulares y musculares, cansancio físico, problemas de sueño, suda en exceso, se sofoca sin esfuerzo, se le han reducido las frecuencias de sus relaciones sexuales, sus erecciones, rendimiento laboral, lo invade la tristeza, y su barba crece menos.
Si usted supera la cuarta década de vida y padece al menos tres de los síntomas antes señalados, puede sufrir de andropenia, un término médico con el que se denomina al conjunto de desórdenes que sufre el varón debido al declive de la hormona testosterona.
No hay motivo para ocultarla, al contrario, debe ir a su médico para que le ayude a superar la situación, olvidándose de los prejuicios sobre el proceso de envejecer y los sentimientos de vergüenza sobre los problemas sexuales y recordando que no es una enfermedad ni estigma, se trata simplemente de un proceso fisiológico que en ocasiones requiere tratamiento e incluso ayuda emocional.
EN CIFRAS
Según la Primera Encuesta sobre Salud del Hombre y Andropenia, el 70.2 por ciento de los varones españoles entre 45 y 74 años no conoce el problema, si bien más de la mitad de ellos tienen síntomas compatibles con este síndrome, que afecta no sólo la calidad de vida, sino a funciones físicas y mentales.
La encuesta también revela que “un alto porcentaje de hombres, el 76.9 por ciento, con síntomas compatibles con andropenia considera que éstos se pueden tratar, aunque sólo el 22.8 por ciento consultan al especialista por esta razón.
La andropenia (del griego andro: varón; y penia: carencia) es un síndrome clínico y bioquímico que se desarrolla con el envejecimiento, se relaciona con una deficiencia en los niveles de andrógenos y puede alterar significativamente la salud.
TESTOSTERONA EN DECLIVE
A partir de los 40 años, en el hombre comienzan a declinar los niveles de andrógenos y concretamente de la testosterona, la cual disminuye a un ritmo de 1.2 por ciento anual, según los estudios.
Una proporción importante de varones en torno a los 50 años presenta concentraciones de testosterona inferiores a lo normal.
Según explica a EFE-Reportajes el doctor Ander Astobieta, urólogo del Hospital de Galdakano de Vizcaya, “en el hombre el descenso de los niveles hormonales no es universal, sino que se produce de forma lenta y sus síntomas son sutiles e insidiosos”.
El doctor Venancio Chantada, del Servicio de Urología del Complejo Universitario Hospitalario Juan Canalejo de A Coruña dice: “Dependiendo del grado de alteración, en muchos casos la andropenia puede ser incapacitante no sólo en la esfera sexual sino también en la esfera psicológica, familiar o con respecto al aparato locomotor y cardiovascular”.
DIFERENCIAS
A diferencia de lo que sucede en la mujer, no se puede precisar un momento en la vida del hombre en el que aparezca la andropenia, ya que las alteraciones de la secreción de hormonas en función de la edad son muy distintas.
Mientras que el ovario femenino agota en un momento dado su reserva de células germinales, las cuales producen los óvulos, y de células endocrinas que producen las hormonas, el testículo masculino puede conservar sus células durante toda la vida, aunque disminuyan progresivamente en número y función.
ESTUDIO COMPLETO
Las manifestaciones clínicas de la andropenia son difíciles de identificar porque coinciden con otros cambios relacionados con el envejecimiento.
Por ello, para diagnosticar un déficit androgénico se debe realizar un estudio bioquímico para determinar el nivel de testosterona libre o biodisponible.
Para un adecuado diagnóstico, deben presentarse unos signos clínicos que deben correlacionarse con los datos de laboratorio.
“Si un paciente refiere síntomas de una posible andropenia debe acudir al médico para efectuarse un estudio, que debe incluir una historia clínica, una exploración física, y pruebas de laboratorio como la determinación de testosterona total y libre, un hemograma completo, glucosa, lípidos y PSA”, señalan los expertos.
TRATAMIENTO
En cuanto a la solución del problema, el tratamiento consiste en restituir mediante fármacos los niveles de testosterona que están deficitarios para ponerlos dentro de la normalidad. Debe ser realizado bajo estricto control médico. Los efectos del tratamiento se monitorizarán cada tres meses y después de cada seis meses o un año, de forma personalizada.

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