Pesadillas y trauma entre las víctimas
Nirmala George AP
INDIA.- En un atestado campamento de refugiados dominado por el llanto de los bebés, los juegos de los adolescentes y la ansiedad de los padres, una mujer permanece inmóvil en su casa, donde apenas puede articular palabra.
Meenakshi, que como la mayoría de los habitantes del sur de la India sólo usa un nombre, perdió a sus cuatro hijos en el tsunami que barrió su aldea pescadora el día de Navidad.
“Apenas habla, sólo permanece recostada y se culpa por todo lo ocurrido”, dijo su esposo Kailasam, de 32 años, quien se encontraba en alta mar cuando el tsunami arrasó la costa.
En centenares de aldeas de la costa meridional india decenas de miles de personas, en su mayor parte pescadores y sus familias, sufren las cicatrices sicológicas creadas por el maremoto. La depresión, el insomnio, el complejo de culpa y el dolor por la muerte de sus familiares aumentan la sensación de inseguridad y ansiedad ante el futuro incierto.
La aldea de pescadores en la que reside Meenakshi, Nagore, se encuentra en el distrito de Nagappattinam, en el estado meridional de Tamil Nadu, el más afectado. Por lo menos 9,575 personas murieron, según confirmaron las autoridades en la India, y casi 6,000 se encuentran desaparecidas y seguramente muertas.
El miércoles, mientras los equipos de socorro arrastraban sacos de alimentos y pertrechos —como arroz, lentejas y ropa— la multitud de sobrevivientes en el campamento de Kamala Kalyanamandapam se abalanzó y entre empujones intentó hacerse con lo que pudo agarrar.
Empero, Meenakshi permaneció en su casa, con la mirada perdida en una pared, de la que no movía los ojos.
Ese domingo, los cuatro hijos menores de Meenakshi, con edades comprendidas entre los 4 y 12 años, jugaban fuera a corta distancia de la casa. La mujer de 28 años preparaba el almuerzo.
El silencio fue interrumpido por los gritos y alaridos de muchos que pasaron corriendo frente a su casa.
“Al principio no presté mucha atención, ya que los niños del barrio andan siempre gritando y jugando en la playa”, recordó la mujer.
“Luego, antes de que pudiera darme cuenta, hubo un estruendo y un muro de agua se estrelló contra la casa”, agregó en su lengua tamil.
EL PAPA ORA EN SILENCIO
El Papa Juan Pablo II oró en silencio ayer durante tres minutos por las víctimas del sismo y maremoto en Asia y exhortó a otros a que incluyan en sus oraciones a los afectados por el desastre.
“Una vez más les pido a todos que se unan a mis oraciones por la gran cantidad de muertos y las poblaciones en graves dificultades”, dijo el pontífice durante su audiencia semanal en el Vaticano.
El nuevo año está “marcado por una gran preocupación por el sufrimiento que afecta actualmente a la población del sudeste de Asia”, señaló el Papa.
POWELL IMPACTADO
Gobernantes de diversos países y equipos de rescate se preparaban ayer para coordinar la distribución de miles de millones de dólares en ayuda para asistir a los 11 países afectados por el peor desastre natural en varias décadas.
MÁS SISMOS
Dos terremotos sacudieron Indonesia ayer. El primero fue de magnitud 5.1 ocurrió a las 1:26 en el Océano Índico, con su epicentro a unos 66 kilómetros al suroeste de Banda Aceh, dijo Sutiono, funcionario en Yakarta. El segundo fue de 4.6 y sacudió a las 5:11 los poblados de Situbondo, Lumajang y Bondowoso, en la isla de Java.

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