Entre el sofá y el love seat
Róger Fischer S.
Los principales precandidatos liberales alcanzan cómodamente en un sofá. Hace más de cincuenta años, Somoza García refiriéndose al PLI decía que sus miembros afiliados cabían también en un sofá. Hoy, por el contrario, el partido liberal según las últimas encuestas marca como el partido preferido de los nicaragüenses, seguido muy de cerca por los simpatizantes de Herty y el FSLN de Ortega.
Conversando con mis amigos poetas metidos a políticos, me decía Carlos, el más inquieto, su tesis sobre el sofá : “Mirá, si vos sentás a Montealegre, Rizo y José Antonio en un sofá y se ponen a conversar seriamente, sin egoísmos, pensando únicamente en Nicaragua y en la necesidad de forjar un país democrático y respetable, habría confianza en el país y las próximas elecciones le darían a nuestro pueblo, la paz y seguridades que necesita. Ellos, si se pusieran de acuerdo, tienen el suficiente talento para encontrar una fórmula, no mágica, sino práctica que garantice el triunfo y un futuro mejor para todos”.
“Tenés razón”, dijo Bayardo. “El problema es que según las encuestas Eduardo marca muy arriba, junto a Herty , y es difícil que quiera soltar la papa. Acordate que sus asesores no son precisamente liberales y quieren agua para sus molinos, con los conservadores no hay mayor problema, pero con el otro, quién sabe, ese maneja sus mañas y las ajenas y aunque ha estado de capa caída, tiene el talento para urdir tramas de su interés”. “Por eso no te preocupes.señaló Carlos, Eduardo no es coto ni chiche y no se va a dejar mangonear, tené la seguridad que no lo va a dejar actuar a sus anchas, puñales y mangas”. Un hummmmm largo y tendido fue la respuesta de Bayardo.
“Eso de las primarias tomaría mucho tiempo”, opinó Rafael. “Sería complicado pero a lo mejor con creatividad y apoyo de instituciones vinculadas a los procesos electorales, se lograría. La verdad es que si hay buena voluntad y, sobre todo patriotismo, pueden ser primarias o secundarias, la cosa es que los liberales unidos se alzarían con el triunfo”.
Bayardo volvió a la carga diciendo: “La gente de Eduardo piensa que hay cuatro fuerzas: la de Montealegre, la de Herty, la de Ortega y los PLC y que ninguno ganaría en la primera vuelta. Con esta idea Eduardo puede reunificar las fuerzas democráticas en la segunda y decisiva, y sentarse en la silla presidencial sin necesidad de pasar por el sofá”. Eso está por verse, no es tan chiche, replicó Carlos. “¿Y que pasaría si los del “love seat” se pusieran de acuerdo…? Rafael respondió: “Herty sería el presidente, pero es imposible, Daniel nunca negociaría, aunque en política la palabra nunca no existe”.
Carlos saltó con una nueva pregunta: “Ajá, y si Daniel convence a Herty de ser su vice con una muy buena cuota de poder en la Asamblea y el Gobierno, ¿vos creés que Eduardo tendría chance de ganar? Ésta, dijo Mena. Los sandinistas ahí tienen grandes posibilidades de regresar al poder . El sofá debe funcionar, el love seat es peligroso…y mucho más peligrosa la piecera otomana donde están sentados Wilfredo, Haroldo, Francisco Xavier, Noelito y el novel Ramiro, quienes, unos por maduros y otros por celeques no garantizan el triunfo del sector democrático”.
“Lo ideal sería que Daniel y Arnoldo se quedaran fuera de la jugada, así salimos de ese maíz picado y aunque sigan mandando en sus partidos, la democracia avanzaría en Nicaragua y el liderazgo se renovaría sin grandes costos para el país”, sentenció Carlos.
Bayardo, en son de broma apuntó las ventajas y desventajas de los candidatos: “ Eduardo es eficiente pero muy aséptico, le cuesta abrazarse con el pueblo. José Rizo sabe llegarle a las masas, pero le falta la pluto, Altomán es trabajador pero medio guatusero… Herty es popular pero según él mismo —zorro del mismo piñal— y Daniel en los últimos dos meses ha demostrado que puede ser estadista , pero y si vuelve a las andadas?”
“Realmente el año que entra está peludo. Si ganan los del sofá, todos salimos ganando. Habría estabilidad, más empleos, más reservas, más inversión, mejores oportunidades, mayor seguridad jurídica, paz y apoyo de los organismos internacionales y países donantes. Si, por el contrario, ganan los del love seat juntos, tal vez y con mucha suerte nos iría como en Uruguay. Si gana Herty y lleva de vice a Carlos Fernando podría ser como en el Brasil de Lula, y si gana Daniel… bueno nos esperaría Fidel, el chavismo, la fuga de capitales y talentos, el resquebrajamiento del sistema financiero, el temor a las confiscaciones y las siete plagas de Egipto. ¿ Quién ganará? Está por verse… ¡Esa es la pregunta de los seiscientos nueve mil dólares!
El autor es publicista

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