¡Cuidado con sus oídos!
Úrsula Dolmus Pereira
En estas festividades es muy común el uso de pólvora. Aunque se considere que únicamente podemos resultar perjudicados al estar expuestos de manera directa a la misma, como médico otorrinolaringólogo aseguro que el ruido provoca, a corto y largo plazo, consecuencias, en algunos casos, irreversibles.
La tradición de quemar pólvora sería más atractiva si se tomaran las medidas preventivas para no causar daño en nuestros oídos, además de quemaduras.
Para entender cómo este órgano podría resultar perjudicado con los sonidos de una explosión es necesario explicar parte de la anatomía del oído. Se divide en tres porciones: oído externo, que comprende la oreja o pabellón y el conducto auditivo externo que llega hasta la membrana timpánica; que los separa de la segunda porción llamado oído medio, en el que se encuentran los huecesillos (el martillo, yunque y el estribo) y la trompa de Eustaquio. Finalmente, el oído interno, que está formado por la cóclea (también conocida como caracol), los conductos semicirculares popularmente conocidos como laberinto que le llaman laberintitis cuando se siente mareos. El oído medio comunica con el interno.
El proceso de conducción del sonido comienza cuando las ondas sonoras llegan a la membrana timpánica y las vibraciones son transmitidas por los huecesillos hasta el oído interno. El caracol convierte las ondas sonoras en señales nerviosas por medio de miles de células ciliadas, para luego ser interpretadas por el cerebro. Estas células ciliadas son las que mueren por sonidos mayores de ochenta decibeles.
La trompa de Eustaquio —que comunica el oído medio con la nariz, conduciendo el aire de las fosas nasales al oído medio— ayuda a amortiguar el sonido cuando se abre la boca, gracias a un músculo que se contrae para proteger el oído de sonidos intensos.
Si la trompa de Eustaquio no está funcionando correctamente, usted sentirá la sensación de oído tapado o escucha algunos tipos de ruido.
TIPO DE EXPOSICIÓN
La pérdida auditiva puede presentarse como consecuencia de exposiciones instantáneas, intermitentes o continuas y de acuerdo con el tipo de exposición existen diferentes tipo de pérdidas auditivas. La exposición de muy corta duración y de gran intensidad sobre los oídos, tales como explosiones, disparo de armas de fuego, sonido de parlantes o el uso de pólvora; pueden producir pérdidas repentinas de la audición, lo que se conoce como trauma acústico.
El riesgo del trauma por el ruido depende de varios factores, como el tipo e intensidad de sonido; período de exposición, susceptibilidad individual, la distancia de la fuente y la posición del oído con respecto a la onda sonora.
LOS SÍNTOMAS
El daño por explosión causa un intenso dolor de oído de larga duración. A veces puede sangrar y dar la sensación de oído tapado. También puede ser un dolor punzante de breve duración, con efectos de sonido continuos llamados tinnitus y que escuchas como silbido en el oído afectado o en ambos.
Puede haber un desgarro timpánico, o sea, una perforación del tímpano. La lesión o daño de las células ciliadas depende del nivel de presión sonora de la energía acústica. Así, entre más fuerte es la explosión mayor daño se produce.
MUCHAS CONSECUENCIAS
El oído interno es el que más sufre. Las lesiones pueden ser temporales o permanentes, tanto que la persona perjudicada puede quedar usando auxiliares auditivos o escuchando silbidos, lo que resulta desesperante, más con el silencio de la noche.
¿CÓMO PREVENIR?
Es recomendable que la persona que detone el explosivo use un protector auditivo, que pueden ser tapones de silicona u orejeras especiales que de hecho son más efectivas. Si no puede comprarlo, la persona puede colocarse algodones en los oídos, la cantidad suficiente para que luego pueda retirarlos.
Lo mejor que pueden hacer los espectadores es retirarse lo más que puedan y abrir la boca, por lo explicado anteriormente. No está de más cubrirse los oídos con las manos y enseñarle a los niños cómo hacerlo. Recuerde que la edad no tiene relación directa con la intensidad del daño, aunque no se puede obviar que en el adulto mayor empeora la presbiacusia o envejecimiento natural del oído, que inicia aproximadamente a los 35 años.
Ojalá estos consejos sean útiles en esta época de mayor exposición al ruido por el uso de pólvora. En todo caso, es mejor la utilización de fuegos artif iciales de luces, en lugar de explosivos ruidosos como los morteros y bombas.
En caso de sufrir una lesión auditiva seria no dude en acudir al centro hospitalario más cercano.
La autora es médico otorrinolaringóloga

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