Murió Mayor que defendió a dos policías
Alejandro Flores Valle y Wilder Pérez R. nacionales@laprensa.com.ni
El mayor Santiago José Aburto, del Ejército de Nicaragua, murió la tarde de ayer cuando médicos del Hospital Militar intentaban sacarle una bala alojada en la parte derecha del cráneo.
El militar, que luchó contra la muerte durante 27 horas, falleció a la 1:35 p.m. Había sobrevivido a una operación en el abdomen que médicos del Hospital Roberto Calderón le realizaron la mañana del miércoles después del hecho sangriento, y a otra cirugía practicada en el cráneo por la tarde del mismo día en el Hospital Militar, donde le extrajeron una de las dos balas alojadas en la cabeza.
Aburto resultó lesionado en un intercambio de disparos que sostuvo con el delincuente Marlon Felipe Narváez Cortez, a las 10:30 a.m., del miércoles en la parada de buses de la Universidad Centroamericana (UCA).
Narváez Cortez fue herido por el mayor Aburto, quien intentaba auxiliar al agente José González que patrullaba sin arma y que era intimidado por el victimario que portaba una pistola calibre 38.
PRETENDÍAN ROBAR
El jefe de Auxilio Judicial del Distrito Cinco de la Policía de Managua, capitán Freddy López, aseguró que la intención de Narváez Cortez y el sobrino de éste, Arbert Cortez, era cometer un robo con intimidación, que fue impedido primeramente por González y después por el mayor Aburto.
López dijo que están coordinando con todas las instancias de inteligencia policial y militar para el esclarecimiento del hecho. “Tenemos un equipo de búsqueda a nivel nacional de la persona que se dio a la fuga (Albert) y estamos haciendo trabajo de inteligencia del lugar de donde residen ambos”, expresó López.
Señaló que los sujetos estuvieron tres años residiendo en Costa Rica, y por eso están atentos en los puntos ciegos de las fronteras con ese país para evitar que Albert Cortez cruce la misma.
Indicó que están intercambiando información con la Policía Internacional (Interpol) para corroborar si los sujetos presentan historial delictivo en Costa Rica.
“También estamos investigando un supuesto hecho de homicidio en Rivas”, dijo López.
Por su parte el General del Ejército, Omar Hallesleven, aseguró que su institución ayudará en todo lo que sea necesario para capturar a Albert Cortez, incluyendo una fuerte custodia en las zonas fronterizas de Nicaragua, para evitar que se fugue del país.
El capitán López añadió que Narváez Cortez, quien se encuentra custodiado por la Policía en el Hospital Roberto Calderón, enfrentará a la justicia por los delitos de homicidio, exposición de personas al peligro, atentar contra la autoridad y sus agentes, y daños a la propiedad.
En cuanto a los oficiales que patrullan desarmados en la calle, expresó que están solicitando al Gobierno, del presidente Enrique Bolaños, que se asigne más presupuesto a la Policía Nacional para dotar de armas a los agentes que patrullan las calles.
Reconoció que los oficiales deben andar armados en la calle, y que el 30 por ciento de éstos nunca ha portado una pistola.
Asimismo, el comisionado mayor Julio González, Segundo Jefe de la Policía de Managua, comentó que el hecho que casi termina con la vida de los oficiales José González y Harold Córdoba, y del que no se salvó Aburto, demuestra las condiciones precarias en que trabaja la Policía Nacional. Córdoba, quien también andaba desarmado estaba un poco retirado de González.
Marlon Felipe Narváez Cortez dijo a LA PRENSA que disparó al Mayor del Ejército, porque éste empezó a manipular el arma, pero la Policía del Distrito Cinco aseguró que el delincuente fue el que abrió fuego.
Narváez Cortez señaló que el día de los hechos se dirigía hacia Matagalpa, ya que su esposa es originaria de ese departamento.
Dijo que estuvo tres años en Costa Rica laborando en la construcción, y que el 24 de diciembre ingresó a Nicaragua procedente del vecino país del sur.
Narváez Cortez y su acompañante Alberto Cortez, son originarios de Santa Teresa, Carazo.
FUERA DE PELIGRO
En la operación que los médicos del Hospital Roberto Calderón le practicaron a Narváez Cortez, el miércoles por la mañana, no le pudieron encontrar la bala que le penetró en el abdomen.
El doctor Roberto Antonio Ruiz, de ese centro asistencial, señaló que el paciente se encuentra fuera de peligro, pero permanecerá varios días más hasta que la herida sane para evitar una infección.

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