Su acto heroico resumió su vida
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Santiago Aburto se caracterizó por entregarse a los demás, recuerdan familiares y amigos |
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Los dos policías que sobrevivieron al ataque de los antisociales hicieron Guardia de Honor.
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Wilder Pérez R. nacionales@laprensa.com.ni
Cuando monseñor Eddy Montenegro comparó al mayor Santiago José Aburto Páez con Jesucristo, por morir dando la vida por el prójimo, no exageró.
Sin embargo, Aburto Páez compartía más con Jesús de lo que el sacerdote imaginaba, pues uno de sus valores fundamentales fue la solidaridad con las personas.
Sus familiares y amigos recordarán al Mayor, ascendido anoche a Teniente Coronel de forma póstuma, como una persona que siempre dio la vida por los demás.
“La acción que hizo demuestra cómo Santiago servía a sus semejantes”, comentó Luis Manuel Aburto, primo del militar.
CÓMO DIO LA VIDA
Ayer Aburto Páez falleció producto de dos balazos en la cabeza que antes había recibido de parte del delincuente Marlon Felipe Narváez, según señala la Policía.
Aquella mañana, el militar andaba de visita en la casa de su hijo mayor, Santiago Aburto Salgado.
Lo había hecho a pie porque su carro estaba dañado. Al pasar por la terminal de buses ubicada frente a la Universidad Centroamericana (UCA), vio que dos delincuentes amenazaban a dos policías desarmados y de inmediato salió al rescate.
Hasta ahora, lo que se maneja oficialmente es que Narváez no medió palabras y de inmediato disparó a Aburto Páez, hiriéndolo en el abdomen. En el suelo, el militar logró herir de un disparo a su agresor, pero éste respondió con dos tiros en la cabeza de su víctima.
Aburto Páez murió un día después en el Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños, pero antes salvó la vida de los oficiales José González y Harold Córdoba, e impidió que Narváez escapara, aunque no pudo impedir la fuga de Albert Cortés, otro de los antisociales.
AL SERVICIO DE LOS DEMÁS
“Fue un acto heroico, ejemplo de lo que es el deber y la obligación de ayudarnos. Supo dar la vida por otro, como Jesucristo”, comentó Montenegro.
A juicio de su ex compañero de trabajo, capitán retirado Jimmy Murillo, no era la primera vez que Aburto Páez arriesgaba su vida por ayudar a los demás.
Murillo recordó que el militar siempre estaba en primera fila para apoyar a sus compatriotas en situaciones de desastres.
El capitán retirado aseguró que una de las primeras misiones de rescate de Aburto Páez fue el huracán Juana, en 1988. Pero también tuvo acción en el Mitch de 1998 y este año con el Beta, a pesar de que se encontraba sacando su diplomado de Estado Mayor.
LA HUMILDAD
“Era responsable, humilde, sociable, muy serio pero amigo de todos, una excelente persona, cuidaba a su mamá”, aseguró Fermín Aburto, otro primo de Aburto Páez.
Por su parte el General del Ejército, Omar Hallesleven, dijo que la institución perdió en él a un elemento valioso, que se destacaba por sus valores morales, su humildad y trabajo, lo que le había valido para iniciar desde abajo hasta lograr en vida el grado de Mayor y de manera póstuma el de Teniente Coronel, todo sin perder sus hábitos “campechanos”.
La coherencia en la vida de Aburto Páez también se reflejó en su destino, pues sólo abandonó el campo para estudiar fuera del país y en su primer matrimonio. Al final, volvió a vivir en una zona rural, entre Nandaime y Granada, cerca de Jinotepe, de donde era originario.
LO QUE FUE
Aburto Páez recién había terminado sus estudios del Diplomado. Ya era licenciado en Derecho, Abogado y Notario.
Todo lo logró con el uniforme verde del Ejército, institución en la que se desempeñó por más de ocho años en cargos de contrainteligencia militar y en la Fuerza Aérea.
En vida recibió 13 condecoraciones y logró cinco ascensos.
Amaba los deportes. De hecho, llegó a jugar en el futbol de Tercera División antes de enrolarse en las filas del Ejército de Nicaragua.
Esa actividad inspiró a su hijo mayor a convertirse en atleta, siendo uno de los competidores escolares más destacados de Nicaragua en estos momentos.
Murillo y sus ex compañeros coincidieron en que recordarán a Aburto Páez como “un ciudadano con gran amor patriótico, un militar en todo el sentido de la palabra, salvar la vida de otros siempre fue uno de sus valores”.

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