Verán llorar al guapo de Paco
Gloria Picón Duarte
¿Cómo les va amigas lectoras? Les cuento que el final se acerca y mientras más cerca está, los días amargos para Preta y Paco continúan y con más lágrimas. Después de que Bárbara es descubierta, queda totalmente desquiciada y como ustedes saben, hasta intenta quemar viva a Preta, claro que el guapo de Paco llega a tiempo y la desarma, quedándose con el arma, sin saber que esa será una de sus pesadillas por las artimañas del sicópata de Tony.
Alfonso manda a una clínica de reposo a la malvada. Después de todo, ama demasiado a Octavio y mandarla a la cárcel sería un sufrimiento más para el pobre niño pero como Tony es de los esposos que hasta que la muerte los separe, se las ingenia y la saca de la clínica para seguir con sus planes de quedarse con la fortuna Lambertini, pues tiene en su poder la única prueba que Alfonso tenía en su contra: la grabación. Además, tiene en sus manos a Borjas, quien hará todo lo que le mande con tal de que no le cuente a su esposa que es gay.
Como les dije la semana pasada, a Paco no le queda más que decir la verdad, pues Germana le ve una cicatriz que se había hecho cuando era un niño y empieza a recordar que son demasiadas las coincidencias entre Apolo y Paco, así que llega a la conclusión de que es Paco, claro que le causa un gran dolor y decepción, pero como ella es como si fuera su madre, lo perdona, no sin antes exigirle que cuente toda la verdad a Alfonso.
Pobre Paco, imaginen cómo le va, esta vez les destrozará el corazón porque tiene que suplicar el perdón de su padre que, como se esperaba, lo rechaza, piensa que Paco lo odia y que toda la mentira fue para castigarlo, ¡pobre! Les aseguro que sus lágrimas van a correr cuando lo vean suplicando perdón.
Las cosas se ponen más feas para el pobre de Paco, porque Tony tiene un arma con sus huellas digitales, así que decide dar su golpe maestro, matar a Alfonso e incriminar a Apolo. Sin embargo, Alfonso logró perdonar a su hijo e irse en paz, pero lo que se le viene a Paco no es nada fácil e imaginen a Germana y a Raí, cómo quedan después de la muerte de Alfonso. 
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