VIERNES 23 DE DICIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 24032 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE






Y además
Corónides

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En la columna sobre Asclepio, que es llamado Esculapio en la mitología romana, y que fue publicado el 16 de diciembre corriente, mencioné que Corónides había sido la madre del dios griego y romano de la medicina, y Apolo su padre. Y dije que a Corónides la mató el mismo Apolo, después de haberla hecho su mujer y embarazarla de Asclepio/Esculapio.

Ocurrió que un día, mientras Corónides se bañaba en un río mostrando su espléndida desnudez, la vio Apolo quien se prendó de ella y no resistió el impulso de poseerla sexualmente. Pero Corónides estaba enamorada de un apuesto príncipe arcadio llamado Isquis, de modo que después de ser poseída por Apolo ella se unió sexualmente con su amado, quien a su vez la amaba y ambos querían casarse y formar familia.

Pero Apolo tenía un bellísimo pájaro blanco que cantaba maravillosamente y volaba por todas partes, para mantener a su amo informado de cuanto acontecía en el mundo. Aquella ave de resplandeciente blancura voló hacia donde Apolo, para informarle que Corónides se había acostado con Isquis. Entonces Apolo se enfureció, pero no tanto con la noticia como con el ave que se le había transmitido y quiso matar al mensajero. Sin embargo Apolo recapacitó y decidió castigar al ave sólo cambiándole el esplendoroso color blanco por un negro brillante pero luctuoso, y sustituyendo su armonioso canto con un desagradable graznido. Desde entonces se conoce a aquella ave con el nombre de cuervo.

En cuanto a Corónides, Apolo no quiso quitarle la vida con sus propias manos y pidió a su hermana gemela Artemisa que la matara, mientras que él se encargó de matar a Isquis.

Los familiares de Corónides colocaron su cuerpo sobre una pira funeraria para darle un honroso funeral, pero cuando iban a prender el fuego apareció Apolo, quien abrió el vientre del cadáver y extrajo el cuerpecito de su hijo, a quien llamó Asclepio.

Flegias, el padre de Corónides, se enfureció tanto con aquella profanación del cadáver de su hija, que incendió el templo de Apolo en Delfos, pero inmediatamente después fue fulminado por un rayo del dios del sol y de la luz.

Los dioses, después de la muerte de Corónides se compadecieron de ella y permitieron que se le erigiera un altar en el templo de Epidauro, que estaba consagrado a su hijo Asclepio, el dios de la medicina.

Sobre las curaciones que se hacían en el templo de Asclepios, se conoce por un relato del famoso comediógrafo griego Aristófanes (445-384 antes de Cristo), que los tratamientos se hacían durante la noche: al caer la oscuridad llegaban los enfermos —por sus propios pies o llevados por alguien de su familia—, entraban al templo que estaba alumbrado por antorchas, los introducían en unas celdas en las que habían lechos de reposo que llamaban cliné, de donde seguramente se originó la palabra clínica que designa al lugar donde son internados los enfermos para recibir el tratamiento médico o de curación.

Los enfermos que acudían al templo de Asclepio en Epidauro, eran atendidos por sacerdotes (que más bien eran enfermeros) a los que llamaban therapeutes, de donde se derivaron las palabras terapéutica (como se le llama a la parte de la medicina que tiene por objeto el tratamiento de las enfermedades), terapia (que es el tratamiento específico que se pone en práctica para curar una enfermedad), y terapeuta, que es la persona que se ha especializado en la medicina terapéutica.
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Corónides