Recordándote Jaime Agustín
Jaimito, han pasado ya cuatro años de tu ausencia física y no sé cómo le hecho para llegar hasta este día sin tu presencia.
Pero la realidad es que lo único que me ha ayudado, con su fortaleza, con su amor es el Señor y la Santísima Virgen María, el amor de mis hijos Eduardo y Reyna y mi nieto adorado Jaime Eduardo.
Dicen que el tiempo se encarga de sanar las heridas, pero en mi caso, ha sido lo contrario, pues en cada momento tu ausencia es mayor. Tus palabras de amor y cariño, cuando ponías tu mano sobre mi hombro, mi cabeza diciéndome una palabra de apoyo, enamorándome, pues siempre estabas diciendo mis cualidades: “!Qué sólo mi mamá lo puede hacer!, esos detalles de amor y de apoyo me hacen mucha falta. Pero Jaime Eduardo tú, me da mucho amor, pues yo digo que él tiene tus bondades, cualidades y sentimientos, me llena mucho.
Siempre tus recuerdos están en esos pasillos del Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales de la ciudad de León, en boca de pacientes, médicos y enfermeras, tu recuerdo siempre está presente, y no se diga en el seno de nuestra familia, en tu papá, tu esposa Lucrecia, tu hijo Jaime Eduardo y tus hermanos Eduardo y Reyna. Lo único que sé es que ya no te tengo, pero estoy segura que nos reuniremos algún día; pues como cristiana mantengo esa esperanza y me da fortaleza.
Invitamos a nuestros amigos a la santa misa que será en tu memoria el día lunes 26 de diciembre del 2005 a las cinco de la tarde en la Iglesia San Agustín de la ciudad de Chinandega.
Quiero terminar con las palabras que dijeron tus compañeros y colegas médicos. “No porque te hayas ido, tu luz es menos alta, tu recuerdo brillará en nuestros corazones”.
Con amor tu madre, tu madre Reyna Venerio y familia.

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