El síndrome de la Barbie
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Modelo: Mildred Vallecillo
Agencia: Academia Eleganzapeinado y maquillaje: Anabell Coiffeur
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Gloria Picón Duarte
Corregirse uno que otro detalle que no le gusta, para mejorar su imagen es cuestión de sentirse bien consigo misma, sin embargo, cuando esas correcciones se vuelven una obsesión, ¡mucho cuidado! Para el cirujano plástico José Brockmann, de la Clínica Brockmann, actualmente estamos viviendo una dictadura de la belleza, la cual afecta principalmente a las mujeres.
La práctica de la cirugía plástica es más común en las actrices y cantantes quienes recurrentemente se someten a un sinnúmero de cirugías para perpetuar su belleza en el mundo artístico, sin embargo, esta actitud actualmente se está generalizando.
Para el cirujano plástico Brockmann, los medios de información generan patrones de belleza exigentes y hay personas que debido a su personalidad y por influencias sociales y culturales creen que necesitan mejorar la apariencia para poder ser aceptados por su entorno, por lo cual buscan la cirugía estética y la mayoría de estas personas alcanzan la satisfacción.
Para el especialista, la práctica de la cirugía estética no tiene ninguna repercusión cuando la persona está clara de lo que quiere y necesita; sin embargo, hay un número reducido de personas que tiene problemas emocionales y llegan a punto de obsesionarse y en muchas ocasiones, aun cuando se les realizó la cirugía adecuada, no alcanzan lo que buscaban.
Para Brockmann una buena valoración médica puede evitar muchas desilusiones, ya que el cirujano plástico debe darle a conocer a su paciente los límites que tiene. Un ejemplo que citó el especialista es cuando la persona tiene el rostro largo y desea una nariz respingada y pequeñita, lo cual no es posible por sus facciones.
IMITANDO A ESTRELLAS
Otro factor que puede dejar a un paciente insatisfecho con su cirugía y puede convertírsele en un problema obsesivo es cuando tienen un patrón de belleza de lo que quieren ser, (quiero la cara de Demi Moore o la cirugía de la comadre quedó muy bien) pero resulta que quien lo desea no tiene el cuerpo de la comadre, ni de la actriz. Según Brockmann, cuando la paciente llega con esos parámetros para realizarse la cirugía, es una mala candidata, ya que lo más probable es que no quede conforme con el trabajo.
Para el cirujano plástico Nelson Quant Fernández, hay pacientes que tienen un fondo sicológico y no están satisfechas con su apariencia y nunca lo van a estar por más cirugías que se realicen.
Quant afirmó que estas personas se reconocen fácilmente porque recurren al cirujano plástico con la idea fija de parecerse a alguien o ser como alguien que existe en su mente, lo cual es muy difícil de lograr y cuando se hacen la cirugía sufren desilusiones y más aun cuando se encuentran con médicos que les dan falsas expectativas de lo que pueden alcanzar.
“A veces no les importa la consecuencia de la cirugía, ellos pagan y cuando el trabajo está listo no quedan satisfechos, entonces son pacientes que andan de médico en médico o se operan para poner demandas, aun cuando la cirugía quedó muy bien. Con los años de experiencia uno sabe cuando el paciente no va a estar satisfecho y tiene problemas sicológicos, entonces trato de no operarlo porque siempre va a tener problemas con el médico”, señaló Quant.
Otra dificultad es cuando la persona idealiza la cirugía plástica como una varita mágica, por lo cual es tarea del médico decirle la verdad, ya que con la cirugía siempre va a mejorar pero hay cirugías que por las facciones del rostro o del cuerpo sólo pueden mejorar en un 60 por ciento.
“En caso de obsesiones, la persona tiene problemas de personalidad, hay personas que tienen obsesión por el cuerpo escultural, padecen vigorexia o complejo de Adonis (hacen ejercicio para llegar a alcanzar un cuerpo que ellos consideran perfecto) y cuando no alcanzan su propósito, van donde el cirujano plástico para encontrar un medio que alivie sus inseguridades, de ahí que puedan entrar al síndrome de trastorno dismórfico corporal, que es el miedo a tener una alteración corporal que el medio no acepte”, señaló Brockmann.
Para el cirujano Brockmann, la cirugía plástica es un área que vive del resultado, lo cual quiere decir que sí tiene un buen trabajo de la cirugía cosmética, pero sus amigas le dicen que no quedó bien y la paciente no estaba convencida de que necesitaba la cirugía, probablemente el efecto no le va a gustar.
Hay para quienes entrar al quirófano es como ordenar del menú. ¿Qué quiere? ¿La nariz de Nicole Kidman o el mentón de Demi Moore?
FAMOSAS ADICTAS AL BISTURÍ
Sus transformaciones han dado mucho de qué hablar.
Cher: un rostro de muñeca es el de Cher, pero no por su belleza sino porque la falta de naturalidad le brota de los poros. Se cree que ha sido sometida a 20 cirugías estéticas. Sólo Michael Jackson le gana en las citas al quirófano por su afán de lucir más joven y bella.
Melanie Griffith: ha tenido problemas con su esposo, Antonio Banderas, a causa de las cirugías. El actor español le pidió que detuviera sus visitas al cirujano porque su deseo es que envejezca con dignidad y junto con él.
Juliana Borges: se sometió a 19 cirugías estéticas antes de ser elegida Miss Brasil 2001.
María Julia Mantilla: la tildaron de haberse hecho una “reconstrucción total” antes de su elección como Miss Mundo 2005.
ESTADÍSTICAS
Cifras sobre cirugía estética de los años 2004 y 2005, recabadas por la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética (ISAPS), señalan que Estados Unidos está en la primera posición de países donde se realizan operaciones cosméticas, seguido de México, Argentina y España. A los primeros lugares le siguen los pasos, Francia, Alemania y Brasil, este último ha bajado del segundo al séptimo lugar.
OBSESIÓN Y ÉTICA
Para el cirujano plástico, José Brockmann, la cirugía estética debe tener sus límites y es el médico quien debe ponerlos. “La cirugía plástica es para mejorar, no para hacer milagros, el médico mejora, levanta, retira excesos, rellena donde hay falta de tejido, pero la belleza la da el paciente, la cirugía debe vestir y desvestir bien”, señaló Brockmann.
“Una de las aberraciones más grandes de la cirugía estética es el cantante pop Michael Jackson, porque no hay ni un parámetro de belleza en su nariz, hay un monstruo, el médico debe saber hasta dónde llegan los límites, debe saber decir no”, señaló Brockmann.
Para el cirujano, el paciente debe estar claro de lo que quiere y el médico, de lo que puede ofrecer porque es el único que sabe cuál es la mejor cirugía y la mejor técnica.
“El médico debe platicar mucho con el paciente, porque cuando tienen un conflicto emocional, generalmente comienzan a buscar justificaciones en su estado de la apariencia y más aun cuando son conflictos amorosos, porque creen que la relación fracasa por su apariencia, son estas personas quienes tienen mayor tendencia para realizarse cirugía sin necesidad, lo cual lleva a una incesante búsqueda de procedimientos y cirugías que no van a resolver su problema”, señaló Brockmann.
El uso de programas de computadoras es muy común por algunos cirujanos plásticos. Sin embargo, Brockmann señaló que el médico nunca debe ofrecer más del 60 por ciento de mejoría en un programa de computadora.
El médico debe saber cuando el paciente tiene una obsesión que puede ser resuelta con una cirugía, por ejemplo, la cantante Cher se ha hecho cantidad de cirugías, porque sentía la necesidad de hacerlas y a través de éstas llegar a ser lo que ella considera bello. Además, ella trabaja en el medio artístico y le fue bien, pero a otros les va mal.
El cirujano plástico Nelson Quant considera que la ética debe ser el principio regulador de cada médico, ya que cuando un paciente llega con una cirugía que le hizo otro doctor, lo mejor es evaluar; en caso de que esté perfecto el trabajo y sea sólo insatisfacción del paciente, lo mejor será no operar. En caso de poder mejorar, se debe hablar con el otro médico para saber dónde radica el problema.
Ambos especialistas coinciden en que no todas las personas que piden cirugías tienen problemas sicológicos, ya que todos tenemos necesidades de belleza y no quiere decir que seamos obsesivos.
LAS MUJERES OPINAN SOBRE...
¿Se realizaría una cirugía estética y en qué parte la haría?
Magda Obregón
Estudiante
No, porque el hacerme una cirugía es negar cada etapa del desarrollo de mi cuerpo, y si ya pasé la etapa de la juventud, ¿para qué hacérmela ya mayor?
Michelle Arvizú
Empresaria
En este momento no la necesito, aunque me gustaría mejorarme la nariz, si tuviera que hacérmela, me la hago.
Jeimmy García
Modelo
Me gustaría mejorar los glúteos y los senos, para verme mejor y equilibrar mi cuerpo y tamaño.
Maricela Mendieta
Cirujano dentista
No, estoy conforme con mi cuerpo, tal vez cuando sea mayor me hago una alrededor de los ojos.
Margarita Fariñas
Ama de casa
No, me gusta ser natural, me siento bien como estoy. 
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