¡No la mate de sed!
Lucy Méndez Olivas
dentificar a tiempo la deshidratación es fácil: basta con observar la piel. Si está tersa, suave, flexible, sin descamación es señal de que la hidratación es equilibrada. Entremos en detalles.
BARRERA PROTECTORA
La dermatóloga Brenda Salgado de Schäffer explica que la piel es la barrera protectora contra el medio ambiente y contra los gérmenes. En un 70 por ciento está constituida por agua, además de minerales como el sodio, potasio, magnesio, carbohidratos como la glucosa; lípidos, en especial colesterol y proteínas como la colágena y queratina.
¿POR QUÉ NOS DESHIDRATAMOS?
La deshidratación está vinculada a varios factores. Según el dermatólogo Andrés Zamora, la resequedad puede ser hereditaria, por problemas alimenticios, el mal hábito de no aplicar cremas humectantes y el uso de jabones alcalinos y antibacteriales. También hay medicamentos que resecan la piel, como la píldora anticonceptiva. También puede ocurrir durante la menopausia.
A esto se suman las variaciones de humedad que se producen de pasar de un lugar con calefacción o aire acondicionado a la calle.
¿ A QUÉ SE DEBE TANTO CAMBIO?
Los doctores Salgado y Zamora explican que la deshidratación se presenta cuando se reducen los niveles de la secreción sebácea en el manto hidrolipídico que funciona como protector natural de la piel contra la deshidratación. Esta película está formada por la mezcla de sudor y sebo. Durante la juventud, el sebo se produce en niveles más elevados, mientras que en los adultos disminuye.
¿QUIÉNES ESTÁN EXPUESTAS?
Las pieles más claras. La doctora Salgado dice que existen seis fototipos de piel. Uno, la piel blanca, la gente de ojos claros, con pecas. “Esta gente está desprotegida porque tiene menos cantidad de melanina (sustancia natural que le da color al cabello, piel y al iris del ojo)”, dice la doctora.
“Los morenos, hasta el tipo seis que es la raza negra, tienen más producción de melanina y más protección contra los rayos ultravioletas, pero eso no quiere decir que tenemos luz verde para estar expuestos al sol, porque nos afecta”, comenta la doctora.
LA PIEL DE LA CARA
Es diferente a la del resto del cuerpo, generalmente es más grasa en la zona central de la cara (zona T) y seca en la periferia. “No hay un cutis plenamente seco, y si está, ese cutis está enfermo y si está muy graso también; tiene que estar en un punto medio. Es difícil tener un cutis con la misma proporción de agua y la misma de aceite, ni la piel del bebé que es la que se ve más linda alcanza este equilibrio”, manifiesta Salgado.
¿QUÉ HACER?
Se debe limitar el uso de astringentes para el cutis grasoso. Eliminar los cosméticos, luego de la hora laboral para que este cutis por la noche pueda desintoxicarse. Use cremas emolientes a base de ceramidas, de forma diaria.
BRONCEADO, ¿SINÓNIMO DE SALUD Y BELLEZA?
Bastan cinco minutos de sol para sintetizar vitaminas, preferiblemente antes de las diez de la mañana y después de las cuatro de la tarde. Los dermatólogos, Salgado y Zamora, aseguran que es dañino para la piel tomar el sol por largas horas, más aún si utilizamos aceites para ganar más color en áreas determinadas. Hasta las cámaras artificiales influyen para que la piel se deshidrate.
HUMECTACIÓN DESDE LA INFANCAIA
“La humectación tiene que iniciarse desde la infancia, una dieta balanceada es fundamental, debe incluir frutas, legumbres, verduras y bastante agua”, dice Salgado.
El porcentaje de agua que disminuye, por ejemplo, al nacer es de 80 por ciento, en edad adulta de 70 por ciento y en edad avanzada de 60 por ciento.
Por lo anterior, los dermatólogos recomiendan cuidarnos desde jóvenes para que la piel no se nos envejezca temprano y luzcamos radiantes en la edad adulta.
La deshidratación enferma la piel. Tomar agua, usar protector solar y cremas con humectantes como ceramidas, procura un nivel óptimo de humectación
CONSEJOS PARA HIDRATARNOS
La solución para llegar tarde y sin problemas a la vejez.
Utilizar tres veces al día emolientes y humectantes en cremas a base de urea al 10 por ciento. Se encuentran en las farmacias y supermercados. Sus componentes proporcionan humedad a la piel y la pérdida transepidérmica de agua se disminuye. También es recomendable el uso de pantallas solares y evitar la utilización de jabones alcalinos y antibacteriales.
Una dieta balanceada que incluya tomar al menos dos litros de agua al día, consumir vegetales, frutas y legumbres, ayuda a mantener hidratada la piel.
No es recomendable usar pastes, ya ni se diga después de los 50 años porque más bien maltratamos la piel. “El paste no hay que utilizarlo porque normalmente nosotros tenemos un mecanismo fisiológico de la eliminación de células muertas que no es necesario usar abrasivos para eliminarlas. El mejor paste son las manos”, dice la dermatóloga Salgado.
El uso de agua caliente barre con los lípidos de la piel y cuando uno sale del baño tiene una piel seca que pica, está pálida en vez de rosada, le falta humectación. 
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