Reportaje especial
Un camarada boxeador en la Corte Suprema
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Rogers Camilo Argüello salió del anonimato por el sonado caso de los narcodólares. Esta es la historia de su vida que incluye una malograda carrera de boxeador, su cercanía y parentesco con Daniel Ortega; sus andanzas por la izquierda dura y su vertiginoso ascenso en el Poder Judicial |
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El magistrado Rogers Camilo Argüello está en el vértice del escándalo de corrupción más grande que se recuerde en la CSJ. En sus recuerdos hay de todo, incluyendo el boxeo.
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Octavio Enríquez magazine@laprensa.com.ni
Una noche de 1966, el comentarista radial Rafael “El Dinámico” Rubí enciende al público desde el micrófono. Los boxeadores estiran los pies y ligeramente las manos, y se quitan las batas cuando restan pocos minutos para que empiece la pelea. Está pactada en las 112 libras, pero el moreno se ve más empacado. Argüellito es el chele, el chontaleño que entrena desde meses atrás en la escuela de Francois González, el pugilista más técnico en el país y el líder de la escuela rival de “Kid Pambelé”, destacada por su rudeza.
Hora de padrenuestros y avemarías. De vivas y abucheos. Melvin Wallace incita a Argüellito, su compañero de la carrera de Derecho de la Universidad Centroamericana. Esta noche reta a un costeño, y “El Dinámico” Rubí, con su acento de cubano genuino, lo anima: “Allí tienen chicos, a un joven que es un ejemplo para la juventú. Boxea y estudia en la universidad”.
Casi todo el segundo año de Derecho se emociona. Iván Zelaya, Alejandro Gutiérrez y Wallace gritan vivas a favor de Rogers Camilo, bautizado como Argüellito en los cuadriláteros por lo flaco, demasiado para su tamaño.
Se plantan en el primer round y el costeño asesta un puñetazo en la cara de Argüello. “¡Chamaco, chamaco —advierte con voz grave ‘El Dinámico’ Rubí, mientras el joven flaco se desploma— regresate a los libros! ¡Esto no es lo tuyo chico!”
UN RETO Y EL BOXEO
Rogers Camilo Argüello se metió al boxeo después que un joven somocista lo retó a los golpes. Se entrenó dos meses en el gimnasio, después se olvidó del insulto para hacerse boxeador amateur y luego profesional, una carrera que lo llevaría a ser sparring del mismo Vicente “Yambito” Blanco con quien guanteó en más de diez ocasiones. Se entrenó en el gimnasio La Salvadorita, en el barrio La Bolsa, de la vieja Managua.
“El primer día me sacaron la lengua, me mandaron a correr bajo un sol de 40 grados a las 12 del día, a darle vuelta a los viveros del distrito (cerca de la actual Presidencia) y después me mandaron a golpear un saco y terminé con las manos cholladas”, recuerda.
“Esas son jodederas de mi cuñado (Reinaldo Barberena) y Melvin Wallace, esas de que se metió mi mujer y se iba a pelear con el referee para que hiciera algo. Mirá, yo perdí con Francois González junior y fue por un cabezazo que me dio, tuve una hemorragia nasal, me pararon la pelea en el cuarto round. Decían que me había matado pero aquel andaba con la ceja partida”.
En ese mundo conocería a Alexis Argüello, Eddy Gazo y al “Toro Coronado” quien lo recuerda como un boxeador muy técnico, estilista y bueno aunque otros como Reinaldo Mendoza, entrenador del Gimnasio Alexis Argüello, opinan que era un boxeador regular.
Como sea, Argüello no era conocido en la universidad nada más por el boxeo. Si en el ring le decían Argüellito, en las aulas era “el camarada Argüello”, un chavalo con ideas progresistas, alimentadas en El Salvador y dentro de las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), adonde se vincularía directamente a Daniel Ortega.
EXILIADOS EN EL SALVADOR
El vínculo entre ambos no sólo es político. Argüello es pariente del caudillo sandinista que también nació en La Libertad, un pequeño pueblo minero de Chontales de donde es originario el cardenal Miguel Obando y el actual jefe del Ejército, Omar Halleslevens Acevedo. El poder político, religioso y militar del país.
Reinaldo Barberena, cuñado de Argüello, es primo en segundo grado de Ortega y es quien le maneja una finca, ubicada rumbo a Puerto Díaz, que le fue heredada por una tía de ambos, Irma Mongrío Rivas, que a su muerte le dejó una propiedad a cada uno. “Siempre nos hemos llevado bien e incluso yo fui tutor de ambos cuando estuvieron en El Salvador”, cuenta Barberena. Eso fue en 1962. Ortega era un flaco que acababa de dejar el colegio para irse a El Salvador por problemas políticos y allá se encontró con Argüello. Estudiaron en el colegio Santa Cecilia, en Santa Tecla y sus temas favoritos, según Barberena, eran de política.
Según Argüello, Ortega había llegado por problemas que había tenido cuando era miembro de Juventud Patriótica. Un año después, cuando el pariente había regresado a Nicaragua, Rogers Camilo se haría miembro del Partido Comunista salvadoreño y se convertiría en un colaborador en ese país, adonde conocería también el 26 de julio de 1963, en un aniversario más del asalto a Moncada en Cuba, a Shafick y Jorge Handall, este último ya fallecido y el otro dirigente actual del FMLN. A Ortega lo volvería a ver en Managua. Los dos coronarían incluso el bachillerato en el Instituto Maestro Gabriel.
La misión de Argüello dentro del FSLN sería reclutar nuevos prospectos para el partido y en otras ocasiones haría labores de inteligencia como en 1966, cuando viajó a la Costa Atlántica para averiguar, junto a Humberto Ortega, los supuestos movimientos de contrarrevolucionarios cubanos en esa zona del país, según cuenta el hoy general retirado en su libro La epopeya de la insurrección.
En ese viaje organizarían, cuenta Argüello, varias células de colaboradores de mucha importancia para el FSLN.
En febrero de 1969 viajó a Colombia por orden de Silvio Mayorga. “Anduvo con la guerrilla colombiana supuestamente, testigos no somos, eso es lo que nos ha platicado”, cuenta vagamente Honorio Trejos, un amigo juigalpino. Había muerto dos años antes Ernesto Guevara, en Bolivia, a cuyas exequias asistieron él y Honorio. Los movimientos armados en América Latina exploraban la posibilidad de una guerrilla latinoamericana y debían hacerlo en un punto de la frontera de Colombia y Venezuela. La reunión fue un fracaso, pero parecía cosa de película, eso de viajar con un pasaporte hondureño como un agente encubierto, contactar a gente del ELN de Colombia y de paso ir a Venezuela.
EL SOCIALISMO DE ALLENDE
En esos trajines visitó Chile en 1973, a pocos meses de la caída de Salvador Allende, y en esos meses demostraría aún más su ferviente pasión por el socialismo, impregnado en todo cuanto se vea en su vida, incluyendo sus dos hijos: Regis Camilo, llamado así por Regis Débray, y Fidel Ernesto por Fidel Castro y el Ché.
“El Rogers Camilo que conozco —sostiene Melvin Wallace— era ingenuo, por no decir tonto porque él se preparaba mucho. Una vez un alto dirigente del FSLN, que prefiero omitir su nombre, le pidió un favor en Chile, que le llevara una maleta y el flaco la iba arrastrando hasta un taxi. Yo le llegué a avisar que la habían llenado de piedras y él todavía preguntó: ‘¿No la querrá para un experimento?’”
Regresó a Nicaragua y se metió de lleno en la lucha contra Somoza y hasta tomaría las armas en 1979. En Nueva Guinea llegaría a combatir hasta 12 horas en la agonía del régimen, una caída en la que había contribuido de diversas maneras, incluyendo la participación de su esposa. Brenda Drapper era correo revolucionario estando embarazada. Su barriga eran las hojas sobre las que se escribían mensajes de vida y muerte.
LA CSJ Y LOS NARCODÓLARES
Con la historia en el FSLN y el parentesco con Ortega no fue extraño que lo nombraran magistrado de la Corte Suprema de Justicia, un puesto en el que inició el 12 de septiembre de 2003 y en el que había estado en el anonimato hasta que su nombre saltó a los diarios con el caso de los narcodólares.
Argüello se convirtió en el vértice para intentar sacar al narcotraficante José Luis González Largo, a su novia Leyla Bucardo, y destrabar 609 mil dólares que las autoridades decomisaron a la pareja cuando los llevaban en una llanta de repuesto.
El proyecto de sentencia juzgaba una supuesta solicitud del abogado defensor que había introducido un recurso en la Sala Constitucional de la CSJ, pidiendo la invalidación del juicio en Managua porque según él los habían capturado en San Marcos, Carazo. Argüello elaboró la sentencia a favor y también le dio una copia a Astrid Bracamonte con la que ella dio un testimonio público que sirvió para sacar a Bucardo, casi a González y liberar el dinero.
Luego, las autoridades de la CSJ comprobarían que el recurso se caía desde el primer momento. Jamás González Largo y su novia habían sido capturados en Carazo y usaron el nombre del abogado defensor para introducir el recurso. Dos irregularidades que llevaron a una comisión oficial a sancionar a jueces y abogados, implicados desde que empezó el caso en el Tribunal de Apelaciones de Masaya y pasó por varios juzgados capitalinos.
Los únicos que no fueron sancionados fueron Argüello y el magistrado Manuel Martínez, presidente de la CSJ y firma libradora de la cuenta donde estaban los narcodólares. Martínez dijo que no iba a enlodar a su colega y Argüello habla hasta ahora, desde que el escándalo estalló el 28 de septiembre de 2005.
—¿Cómo se siente con este caso?
—Me preocupa no por mí, sino por mi familia. Es difícil construir una vida de honradez que nadie me puede señalar que me he robado nada. En mi vida jamás me he robado diez centavos.
—Se dice que es un recupere para el partido según el diputado Wilfredo Navarro.
—Es cuestión política. Como estamos en plena campaña, ¿qué no se puede decir? Por muy bruto que sea yo y el partido me llega a decir hagamos este recupere, son 600 mil dólares, ¿cuánto crees que podría agarrar?
—Yo no le puedo responder eso.
—No hombre, ponete en el caso. ¿Cuánto me podrían dar a mí? Supongamos, según lo que he leído en los periódicos, que hay seis, siete personas involucradas, no creo que por mil dólares se vayan a meter el cuchillo, mínimo son de diez mil para arriba y si supuestamente yo armé todo el paquete ¿no pido mis 100 mil?
(...) No hay tal cosa. No le permitiría a Daniel (Ortega) y Bayardo (Arce) una propuesta como esa. Los mandaría a la mierda.
Los amigos de Argüello creen que lo sorprendieron. El que recuerdan, cuando era boxeador, parrandero, y estudiante de Derecho es al flaco ingenuo que noquearon un día frente a “El Dinámico” Rubí y su “chamaco, chamaco...”
SU FORTUNA Y ORIGEN POLÍTICO
El 11 de septiembre de 2003, el recién nombrado magistrado de la CSJ, Rogers Camilo Argüello, rindió su declaración de Probidad en la Contraloría General de la República según un documento interno del director jurídico de esa institución, doctor José de Jesús Brenes.
Según ese documento, el magistrado tenía hasta esa fecha 5 millones 643 mil córdobas de patrimonio neto, lo que incluye algunas propiedades en Chontales de las que no detalló los datos registrales, “por habérseme robado las escrituras”.
Además de electrodomésticos, tiene 80 vacas, 28 terneras y 22 terneros. Argüello es hijo de finqueros de La Libertad, Chontales.
Los padres del magistrado simpatizaban con el caudillo Emiliano Chamorro. “Usted sabe que el sandinismo se nutrió de los conservadores”, explica Honorio Trejos, uno de sus amigos más cercanos de Juigalpa y otro conservador convertido en la época.
“El Rogers que yo conozco es muy humano, un buen amigo. En el terremoto del 72 desenterró a mi madre, mientras yo estaba en Chile. Dejó a su familia y fue a ayudar a la mía. Hizo un morral con mis libros y se los llevó cargando, no me imagino cómo”, cuenta Melvin Wallace.
APOYO FAMILIAR
De defensor público en el 2003 ascendió a juez y al día siguiente lo nombraron magistrado. Muchos apuntan que tras su rutilante éxito está la mano de Daniel Ortega, su pariente y amigo.
(Con la colaboración de Mercedes Sequeira, corresponsal de La Prensa en Juigalpa).
Además: El vertiginoso ascenso “Habla poco pero es colérico”

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