JUEVES 15 DE DICIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 24024 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE






Construcción ciudadana y democracia

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Silvio Méndez-Navarrete

La democracia se convierte en el peor de los regímenes

si carece de lo que es probablemente su requisito básico: la virtud. Montesquieu


El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo sostiene que la pobreza, una condición preciudadana, está vinculada en su dimensión subjetiva, con la incapacidad de ejercer ciudadanía, que se manifiesta en relaciones sociales excluyentes y desigualdad de oportunidades, impidiendo afirmar los valores y traducir las aspiraciones de todos los sectores de la sociedad en proyectos de vida. De esto se desglosa la urgente tarea de encarar un trabajo multidisciplinario en la construcción de ciudadanía desde diversos frentes. Por ello, sobre la base de diferentes nociones de ciudadanía planteadas, se establece un conjunto de elementos básicos que permiten acercarse a los principales rasgos constitutivos que la definen:

Ciudadanía es igualdad legal, social y humana. Este concepto destaca que todos somos iguales ante la ley, con derechos que reclamar y deberes que cumplir en tanto miembros de una sociedad y un Estado. De esta manera, se permite reconocer en el otro, un conciudadano que está en la misma condición y con el que hay algo común (lo público) que nos une. Por lo tanto, supone consideraciones y tratos mutuos de respeto y consideración igualitaria.

Ciudadanía es pertenencia activa, vinculación y membresía a una determinada comunidad política entre cuyos miembros se establecen relaciones de interdependencia, responsabilidad, solidaridad y lealtad.

Es integración social, un concepto que propone una dirección con mayor equidad productiva, distribución más justa de opciones con sus efectos en el acceso a bienes y servicios. Mayor equidad en el intercambio comunicativo, consumo cultural, manejo de la información y en el acceso a los espacios públicos. Es difusión del ejercicio igualitario de derechos y reciprocidad efectiva entre sujetos de distinta identidad cultural.

Ciudadanía se vincula al ejercicio político y de poder, implica un cambio fundamental por medio del cual los gobernados dejan de ser un objeto sometido al poder para convertirse en un sujeto y titular legítimo del poder. Cuando las personas se asumen como ciudadanas e interactúan con distintos actores sobre la base de respeto y reconocimiento recíprocos (el otro como un semejante), institucionalizan procesos de cambio social consensuado, en función de la expansión de sus derechos políticos y sociales. Esta pertenencia rescata al individuo y la comunidad de intereses creados, es decir, una expresión de la propia pertenencia a una determinada comunidad política y sus elementos políticos, sociales, cívicos y económicos.

Por lo tanto, el ejercicio de ciudadanía consiste en la participación real y activa de las personas en la construcción de la sociedad y en su transformación. Se realiza a partir del compromiso con los deberes y derechos formales para incorporarlos a la vida cotidiana en todos los actores sociales, con el propósito de desarrollar acciones destinadas a gestar colectivamente el propio destino y ser sujeto protagónico de la construcción pública con otros ciudadanos. Así se logrará sacar a la gente de su pasividad, aumentando la participación de la población en la autogestión de la sociedad. Democratizar y potenciar a la sociedad civil. Defender los derechos y promover también los deberes ciudadanos. Llenar a la gente de confianza y afirmar su identidad para actuar en la sociedad.

Los medios de comunicación deben ser las nuevas instancias de representación de las mayorías. Las acciones comunicacionales y educativas de estos medios deben promover el cambio hacia una sociedad más justa y digna para todos, por medio de la promoción de una cultura democrática asentada en la participación, el diálogo y la tolerancia. Éste es el camino a la creación de protagonismo y legitimidad social que facilita la incorporación de sus temáticas-problemáticas en la agenda pública, facilitando la toma de decisiones y acciones colectivas sobre las mismas. Esta actividad llenará a la gente de confianza y afirmará su identidad de lucha y actuar social. Los medios deben tomar conciencia de su capacidad potencial de incidencia en la agenda pública y su importancia fundamental en la generación de procesos de desarrollo local desde el ámbito comunicativo. Esto es posible cuando se empieza a reflexionar en la posibilidad de plasmar desde la información una cultura política, democrática y ciudadana que tenga posibilidad de influencia en los centros de poder. Esta ciudadanía se debe fraguar desde la semilla de universalismo entrañada en los seres humanos, capaz de obviar todas las fronteras en una ética universal con la realización de mayor libertad, igualdad y solidaridad para todos los seres humanos, un mundo en que todas las personas se sepan y sientan ciudadanas.

El autor es Ingeniero

Politico1979@hotmail.com



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