León y Granada listos para la gran Gritería
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Estos dos departamentos sobresalen por sus tradiciones |
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La imagen de la Inmaculada concepción de María, recorrerá mañana las calles de Granada.
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Arlen Cerda M. y Anielka Pérez Picado CORRESPONSALES / GRANADA Y LEÓN departamentos@laprensa.com.ni
“¿Quién causa tanta alegría?”, será hoy la pregunta que gritará toda Nicaragua y la respuesta a ella todos la saben: “¡La Concepción de María!”.
Esto porque durante más de tres siglos los nicaragüenses han acogido a la Inmaculada Concepción de María como la razón de esa alegría, expresada en una fiesta que los une como católicos.
A través de esos años, cada ciudad o pueblo ha celebrado según sus costumbres, pero con una sola creencia: “La Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios preservada inmune de toda mancha de pecado original”, tal como define el Dogma de la Inmaculada Concepción de María, promulgado por el Papa Pío IX en 1854, hace 151 años.
LA GRITERÍA LEONESA
En León, la celebración de La Purísima Concepción de María o Inmaculada Concepción, como ahí le llaman, adquiere hoy un regocijo mayor con la realización de la tradicional Gritería, iniciada hace 148 años.
Desde finales de noviembre en esta ciudad se vive una algarabía popular: los cachinflines, matracas, chischiles, pitos, flores y canastas con gofios, bienmesabe, huevos chimbos, piñonates y otros dulcitos invaden el mercado central anunciando la festividad. Mientras por las calles las gigantonas avanzan bailando para animar a la población.
Cada 7 de diciembre, desde temprano, las radios locales transmiten cantos a la Bienaventurada Virgen María para unirse al festejo popular, mientras familias enteras apresuran el arreglo de sus altares y acomodan la tradicional gorra que repartirán por la noche. En algunas casas ésta incluye dulces comerciales, granos básicos y otros utensilios de uso doméstico.
LA RELIGIOSIDAD GRANADINA
En Granada poco se acostumbra repartir la “gorra”, como se hace en León o Managua.
En esta ciudad predomina la decoración y desfile de carrozas durante el novenario y el día solemne es el 8 de diciembre, cuando la Catedral erigida en honor a la Inmaculada Concepción de María se repleta de fieles para rezar el Santo Rosario.
La imagen venerada por los granadinos es llamada cariñosamente “La Conchita” y fue sacada de las aguas del Lago Cocibolca en 1721. Ésta se distingue de la imagen de La Purísima porque no lleva las manos sobre el pecho ni tiene por base un coro de ángeles.
En cambio, refleja a María pisando con sus pies y la punta de una lanza que carga en su mano derecha, la cabeza de un dragón, mientras carga al Niño Dios en su brazo izquierdo.
Según Bernardo Hombach, Obispo de la Diócesis de Granada, esta imagen de “La Conchita” expresa a María Inmaculada, a través de Jesús, “fruto de su vientre por quien Dios le otorgó la gracia de ser concebida sin pecado original”.
TRADICIONAL CEREMONIA
Al mediodía, en León y Granada, las campanas repican y los cohetes y triquitraques estallan en la calle, pues poco falta para dar el grito que unirá a toda Nicaragua en una sola celebración popular.
A las 6:00 de la tarde llega el momento esperado. En León, la puerta mayor de Catedral se abre de par en par y con el repique de campanas monseñor Bosco Vivas, Obispo de la Diócesis, da el primer grito de: “¿Quién causa tanta alegría?” y en un solo coro el pueblo, conglomerado en la plaza central, responde: “¡La Concepción de María!”. Inaugurada la fiesta, los coros juveniles avanzan por las calles entonando cánticos, “gritando” a María y recibiendo sus gorras.
Para monseñor Silvio Selva, párroco de la iglesia San Felipe, en León, la celebración de La Purísima es una festividad que ha trascendido las fronteras nicaragüenses. “Donde hay un leonés ahí está La Purísima”, asegura, debido a que esta tradición mariana es celebrada por cualquier católico nicaragüense que resida fuera de su Patria.

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