Mi punto de vista
Colusión empresarial
Freddy Potoy R.
En Nicaragua y varios países de ameri ca Latina donde las telecomunicaciones se han privatizado, es imprescindible una competencia efectiva en medio de las economías de libre mercado que aumente la calidad y las opciones que tiene el cliente, y el florecimiento de la innovación tecnológica. Sin embargo, para que esto sea posible las empresas del sector y los entes reguladores (en el caso de Nicaragua, Telcor) deben respetar las reglas del juego limpio y que estos últimos no retrocedan en sus decisiones, luego que una empresa fuerte le “golpee” la mesa por una resolución que le afecta como consecuencia de una práctica suya.
Las administraciones públicas tienen amplias competencias para garantizar que se cumplan las normas establecidas sobre el comercio de bienes y servicios. Hay que recordar que no es bueno volver a un sistema monopólico de forma disfrazada en una economía de libre mercado, por cuanto los daños serían iguales o peores que cuando se estaba bajo un régimen estatal.
El desarrollo de las telecomunicaciones y las tecnologías permite que haya mejores mercados competitivos y que los usuarios y clientes se beneficien, no obstante, las administraciones públicas deben estar atentos cuando se genere colusión entre empresas, incluso entre profesionales, destinada a fijar precios o repartirse los mercados, por cuanto esto es internacionalmente ilegal.
Si una sola empresa goza de una posición dominante en un mercado concreto, ésta no puede abusar de su poder en el mercado para expulsar a sus competidores. Tampoco puede una empresa grande aprovecharse de que sus clientes más pequeños y sus proveedores están en una posición negociadora más débil. Es ilegal que una empresa grande imponga condiciones a sus proveedores de forma que les dificulte trabajar con otras empresas. El ente regulador, como Telcor, puede multar a las compañías que sigan estas prácticas.
El ente regulador también puede prohibir las concentraciones entre dos empresas grandes o la adquisición de una empresa por otra si la empresa resultante dominara el mercado y fuera capaz de expulsar fácilmente a sus competidores o si la concentración dejara tan pocas empresas en el mercado que se ahogaría la innovación o se reduciría significativamente la competencia en los precios o la posibilidad de elección del consumidor.
Es importante que las autoridades trabajen armónicamente para garantizar que no se den abusos que aprovechen los vacíos normativos en legislaciones como la de Nicaragua.
En medio de todas estas prácticas que suelen darse entre empresas de diversos sectores, entre ellas, las de telecomunicaciones, cable reflexionar si cuando pautan una publicidad bajo la modalidad de concentraciones de “facto” ¿pagan dos veces o una sola vez?
En fin, el desarrollo tecnológico igualmente exige el cumplimiento de la legislación vigente y obliga a impulsar la modernización de la misma para evitar que hayan conflictos entre operadores de telecomunicaciones, el ente regulador y el usuario o consumidor en general, que tiene derecho a un buen servicio, una oferta variada y a escoger precios que se le ofrezca en el mercado. En Nicaragua, por ejemplo, las comunicaciones telefónicas móviles presentan serios problemas y los precios por los servicios de Internet tampoco son accesibles.

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