MIéRCOLES 7 DE DICIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 24016 / ACTUALIZADA 02.30 am





EL HUMOR DE






¿Quién causa tanta alegría?

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Gloria Escobar S.
ges@nsuca.eduni, escobarsoriano@yahoo.com

Hoy celebramos una de las festividades religiosas y populares más importantes para el pueblo católico nicaragüense: la tradicional Purísima Inmaculada Concepción de María. Los orígenes de esta celebración se remontan a la ciudad de León, cuando en 1857 Giordano Carranza, un sacerdote leonés, salió al atrio de la Iglesia de San Felipe, donde se celebraba el último día del novenario de la Virgen María y gritó ante los feligreses allí congregados: “¿Quién causa tanta alegría?”, los que al unísono respondieron: “ ¡La Concepción de María!” Posteriormente esta devoción se extendió a Granada y hoy se celebra de manera muy particular en casi todo el país. Para el pueblo nicaragüense se ha convertido en una fiesta única, típicamente nacional y constituye un rasgo esencial de nuestra identidad cultural.

La celebración de La Purísima en nuestro país es única en el mundo y tenemos una manera muy especial de rendirle homenaje. El novenario comienza el 28 de noviembre con los rezos, los cantos devocionales, la pólvora y la algarabía de quienes participan en estas alabanzas en las parroquias, oficinas o en los hogares donde acostumbran a celebrarla todos los años y se intensifica este derroche de alegría el 7 de diciembre. Ese día cada familia expone lo mejor de su creatividad artística en el arreglo de los altares y en la imaginería religiosa. A partir del repique de campanas y el grito de “¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!”, la gente sale a las calles a cantarle a La Purísima y en agradecimiento las familias regalan las tradicionales gorras (canastas y brindis), chicha de maíz, gofios, ayote en miel, dulces, cañas, limones, naranjas, etc. La Virgen María se merece todo esto y mucho más. Ella es nuestra intercesora, la que nos aproxima al Padre y a su Hijo en nuestras necesidades.

La festividad de La Purísima identifica al pueblo católico nicaragüense. La emigración de muchas familias a diferentes países, en busca de mejores condiciones de vida, ha dado lugar a que una celebración nacional haya trascendido nuestras fronteras. Pues son muchas las familias que alejadas de sus seres queridos celebran en comunidad esta festividad auténticamente nicaragüense para mantener viva sus raíces religiosas, culturales y no olvidarse del terruño donde nacieron. De esta manera la celebración de La Gritería como parte de nuestra identidad nacional se da a conocer en muchos otros países.

A manera de conclusión el 7 de diciembre se ha convertido en un símbolo de identidad religiosa y popular para nuestro pueblo. Es el día de compartir la alegría y la tradicional gorra. Ojalá que cada día se sumen más hogares en esta auténtica celebración mariana. El entusiasmo dependerá del llamado que hagan religiosos y religiosas en sus comunidades para mantener viva la celebración a la Inmaculada Concepción de María. Estoy segura de que la Virgen seguirá bendiciendo nuestra Patria, a cada nicaragüense para que haya paz en nuestros corazones y quienes deciden los destinos de este sufrido país se preocupen por generar empleo y mejores condiciones de vida para el pueblo.

La autora es docente de la UCA
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