Al profesor Carlos Blanco
Para mí escribir estas palabras me cuesta dolor y mis manos tiemblan al escribir, pero mi cariño por el ilustre Profesor de generaciones me hace sentir valor para hacerlo y poder reconocer tus enseñanzas y consejos que me diste desde mi infancia querido tío Carlos.
Estoy recordando todos los momentos que estuvimos conversando, todas tus palabras de aliento que le dabas a mi madre, para que me formara en mi educación. Hoy todo eso te lo debo. Tu fuiste un verdadero amigo quien me tomó de la mano y me tocó el corazón. Ahora estás al lado de tu señora esposa, tía Ena. Los dos formaron una gran familia, con ilustres hijos profesionales.
Alba Ena, Martha Elena, Jamileth, Ibis, Carlos, Eduardo, quiero expresarles mis condolencias ante la partida de su excelentísimo padre, el cual fue llamado a la presencia de Dios desde donde nos espera en el umbral de la eternidad.
Siento un profundo dolor por tu partida tío querido, tu fuiste un hombre de bien, un buen padre, un buen amigo y sobre todo un Señor Profesor, el cual enseñó y educó a miles de estudiantes que hoy son grandes profesionales.
Y hasta el cielo donde te encuentras te hago llegar mi dolor y tristeza por tu desaparición física, pero también mi júbilo por saber que ahora gozas de la gracia eterna de Dios Nuestro Señor
Tu sobrino
Licenciado Carlos Pérez Blanco

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