Obispos
Luis Solórzano
Quiero referirme al escrito del señor Pedro Rafael Gutiérrez Doña, publicado en LA PRENSA del 23 de noviembre, el cual se tituló Perros mudos.
Parece que el señor Gutiérrez no comprendió lo que monseñor Hombach habló. El Obispo de Granada dijo que ellos, como representantes de la Iglesia Católica, no van a guardar silencio en denunciar la corrupción, pero sin inmiscuirse en política. Creo que eso es correcto, pues la Iglesia no debe de guardar silencio ante la corrupción y la injusticia, lo cual es pecado. Al contrario, debe condenar las violaciones y los perjuicios en contra del pueblo. Eso no significa que la Iglesia se meta en política.
Me parece que el comentario del señor Gutiérrez Doña fue desafortunado y no está ajustado a la verdad. El señor Gutiérrez puede tener la plena seguridad que el Obispo de Granada no le pidió a LA PRENSA que publicara sus declaraciones en primera plana, esa fue una decisión del Diario de los Nicaragüenses porque consideró que eran acertadas.
En verdad Cristo dijo: “Mi reino es de este mundo”, lo cual ha sido ratificado por la Iglesia Católica de todos los tiempos. Pero eso no quiere decir que obispos y sacerdotes deben guardar silencio ante el pecado. Es injusto el señor Pedro Rafael cuando dice “que se han convertido en perros sordos”. Sordos serían los ministros de la Iglesia si no condenaran el pecado de la injusticia.
Las declaraciones de monseñor Bernardo Hombach están basadas en el Evangelio, ya que el Obispo de Granada, gracias a Dios y a nuestro Señor Jesucristo es fiel a lo que predica el evangelio.

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