MIéRCOLES 7 DE DICIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 24016 / ACTUALIZADA 02.30 am





EL HUMOR DE






Banco Uno

Eduardo Enríquez

El sábado pasado llegué a una de esas tiendas que se han puesto de moda en las gasolineras, el cajero automático estaba descompuesto, lo cual ya no es sorpresa para mí pues sucede a cada rato, así que decidí pagar con mi Chextra de Banco Uno, pero cuando el dependiente pasó la tarjeta, la maquinita devolvió un mensaje “no tiene fondos”. Más rojo de la cólera que de la vergüenza, llamé al teléfono que ponen detrás de la tarjeta “en caso de emergencia”, pero todo lo que me pudo decir el funcionario fue “lo siento mucho”. Y que “se trataba de problemas con las líneas”, pero si era así, ése debió ser el mensaje que mostró la máquina, y no que mi cuenta no tenía fondos.

Por suerte fue sólo una compra, ¿pero qué tal si hubiera estado en un restaurante y a la hora de pagar la cuenta me salen con el mismo cuento?

Ahora que he comentado el incidente con otras personas me dicen que ése es un problema frecuente de la Chextra, así que tendré que regresar al sistema “primitivo” de andar dinero en efectivo, pues las tarjetas de débito le quedan muy grandes al Banco Uno.
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